Los niños y el Despertar de la Espiritualidad

¿Cómo ayudarlos en la educción para favorecer en ellos el desarrollo Espiritual?

Para entender la situación del niño con respecto al estado de consciencia al cual todos debemos llegar para cumplir así el propósito de nuestro paso por esta instancia, pensemos en aquel que comienza a aprender a manejar un auto. Los primeros pasos consisten en entender cómo funciona el acelerador, el freno, el embrague, los cambios, eso de acelerar e ir soltando el embrague sin que se pare el motor, etc. Todo ello exige la máxima atención del aprendiz.

Cuando por fin logramos mover el auto y pasar los cambios sin que se nos apague el motor, entonces viene la siguiente etapa en la que aprendemos las distancias, los espacios, y comenzamos a incorporar el auto a nuestra percepción de distancias y espacios.  Todo este proceso requiere la máxima concentración y focalización.

Y recién cuando manejar el auto se ha convertido en una actividad más de nuestra vida tanto como lo es caminar sin tener que pensar en mover la pierna, hacer equilibrio, etc. sino que lo hacemos de manera automática, recién allí entonces podemos comenzar a viajar y a darle a esta cualidad un uso más allá de sí misma, es decir más allá de aprender a manejar sino que comenzaremos a utilizar el auto para distintos objetivos.

En el caso de los  niños con respecto al estado de consciencia sucede de manera similar. Pero, qué es el estado de consciencia al cual nos referíamos, acaso el niño deja de ser quien es cuando “despierta” es otra persona una vez que toma noción de sí mismo y de sus circunstancias?  El estado de Consciencia al que nos referimos es el estado de noción presente y activa de nosotros mimos  y de la Vida. Ese estado de noción del que somos y de lo que Es, cuando encarnamos en un cuerpo humano desde el vientre de mamá, se enfoca totalmente en la encarnación  y se identifica plenamente con el sujeto humano en el cual ha encarnado.

Esta identificación plena con el sujeto humano es necesaria como es necesario que el aprendiza de conductor de autos se focalice en el auto y en su manejo, en la percepción y en la identificación con las distancias y espacios del auto para poder conducirse con él y en él. Del mismo modo sucede con el que somos más allá del humano en el que estamos, el cual debe focalizarse plenamente como he dicho en el cuerpo humano en sus mecanismos a fin de aprender a utilizarlos para recién luego de ello focalizarse en el propósito por el cual ese ser que somos ha decidido encarnar en un cuerpo.

Es decir que llega un momento en la vida en el que debemos recordarnos, debemos recordar el que somos más allá del ser humano con el que nos hemos identificado a fin de aprender a “ser humano”. Pero antes de ese momento, el cual estimamos en los 30 años cronológicos aproximadamente, antes de esa edad, ¿cómo podemos ayudar al niño para que cuando llegue ese momento pueda recordarse?

Mientras estamos focalizados en el aprendizaje de cómo ser un ser humano  y de cómo sobrevivir en esta realidad tridimensional, estamos regidos plenamente por el mecanismo humano, por el instinto. Este mecanismo ejerce el control de los actos a través de impulsos internos que son respuesta a determinados estímulos percibidos a través de los sentidos del cuerpo como la visión, la audición, el tacto, el olfato y el gusto más los estímulos internos como ser el hambre, la sed, el sueño el deseo sexual, etc. En la primera etapa de la vida que llamamos “la etapa del EGO” estamos en pleno proceso de aprendizaje de cómo manejarnos en un cuerpo humano y cómo satisfacer las demandas del mecanismo humano tal cual he mencionado en este mismo párrafo.

Esta etapa del EGO activa y estimula el hemisferio izquierdo del cerebro, cortantemente el niño y el adolescente están recibiendo estímulos en ese hemisferio El aprendizaje en la escuela, la lógica de la vida humana, el pragmatismo lógico y natural que impone el mecanismo humano, el cual acepta como real solo lo que es capaz de percibir a través de los sentidos del cuerpo. El raciocino y la lógica pragmática entonces activan y sobre estimulan al sujeto.  La identificación con el Ser humano, la identidad del Yo Ego está vinculada a este hemisferio y, la identidad cósmica, Espiritual está vinculada al hemisferio derecho.  El niño, antes de comenzar su educación formal, tiene más activo el hemisferio derecho pero al iniciar el aprendizaje la sobre estimulación del hemisferio izquierdo deja de lado todo lo referido al otro hemisferio. La creatividad y la espontaneidad va cesando y deja lugar a la estructura de creencias y patrones aprendidos e inculcados, se instala en el sujeto la “lógica racional“.

En este proceso es muy difícil que haya lugar en el niño y en el adolescente para instalar “consciencia”, es decir, no será efectiva una acción directa sobre él sino que debemos asistirlos de manera indirecta, preparando el terreno para el anclaje de la consciencia cuando el desarrollo orgánico, fisiológico y psíquico así lo permita.  Debemos trabajar en la estimulación del hemisferio derecho, en el trabajo con la naturaleza, una huerta por ejemplo, en el contacto y relación responsable con los animales, en el contacto y actividades con el mundo natural, en el arte y la manifestación libre de su vocación.

Hablarle de conciencia, de Espiritualidad o de religión es contraproducente porque todo lo que se le diga al niño o al adolécete será procesado por su hemisferio izquierdo, por su lógica pragmática y no solo no conseguiremos ayudarlo sino que generaremos en él los “anticuerpos” que su cuerpo racional, el Yo Ego, construirá para defenderse de todos esos embates Espirituales que la religión vende y pretende convencer. Y mucho menos cuando intentamos obligar al niño a que crea o a que realiza rituales religiosos, lo único que conseguimos es un sujeto que luego no solo  rechazará la consciencia sino que su enojo se convertirá en prejuicio crónico y todo lo que la Espiritualidad hace y significa no es sino “una maniobra para manipular a las masas ignorantes”…

Entonces, lo mejor que podemos hacer por un niño es estimular el hemisferio derecho, a través de actividades creativas, del contacto con la naturaleza, del sentir más que del pensar, del conectarse desde la esencia de uno con la esencia de lo que Es. No solo no es necesario hablarle literalmente de Espiritualidad, salvo que nos pregunten y quieran saber, sino que hacerlo será contraproducente para él/ella.

Espero que esto sirve a todos los padres inquietos y preocupados en cómo ayudar a sus hijos en este tema del Despertar de Consciencia, en algún momento, cuando la especie humana esté más madura, la formación académica regular comprenderá esto que he sintetizado y se ocupará de estimular el hemisferio derecho como una parte fundamental de la educación normal, mientras tanto está en manos de lo padres esta tarea.

Saludos
Nicolás N

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