La Abundancia y el Dinero

¿Podemos ser abundantes y no tener dinero?

La definición literal de la palabra abundancia nos dice que es “gran cantidad, recurso considerable” y su antónimo es la escasez o carestía. Pero, en realidad, algo abundante es aquello que no falta más que aquello que sobra pues, no todo lo que sobra o excede a lo necesario representa un beneficio salvo, cuando es necesario el sobrante de algo para que sea suficiente ese algo, como es el caso del dinero. El dinero justo no alcanza, es necesario tener sobrante de dinero para que el dinero nos confiera más poder. Quien cuenta con el dinero exacto que necesita para vivir, no cuenta con todo el poder que el dinero ofrece a quien no solo consigue lo necesario para vivir sino al que se convierte en algo así como un devoto religioso del dinero y lo atesora y acumula como que construye poder para ser y hacer lo que quiere en este  mundo. 

El aire abunda pero no podemos ni necesitamos más de lo que respiramos en cada inhalación, por ello, el sobrante de aire no representa un valor adicional para nosotros. Mientras que contemos con la cantidad y calidad necesaria en cada inhalación podremos decir que el aire es abundante, pero vasta que alguien diga que se está acabando el aire para que se perciba escaso y entonces buscaremos maneras de almacenar aire. Este es uno de los fundamentos del sistema del dinero, la escasez deliberada que se genera precisamente para conferirle poder al dinero. El dinero vale porque es necesario casi tanto como el aire, pero a diferencia del aire, el dinero es limitado, es escaso y está en manos de los hombres.

Del mismo modo sucede con la alimentación, por ejemplo, por más que tengamos una docena de gallinas, no solo no podremos comerlas todas sino que aún comiendo mucho más de lo necesario para saciar el hambre, al día siguiente volveremos a tener hambre por lo que en realidad es más importante tener todos los días el alimento que necesitamos que tener sobrante de alimento almacenado, pero, ¿y si no nacen más gallinas y solamente contamos con esas que nos quedan? No sea que el día de mañana no tengamos gallinas, entonces nos esforzamos no solo en conseguir las que necesitamos sino en almacenarlas, por las dudas…

¿Cuál sería el problema de tener almacenados recursos que necesitamos?, ¿cuál es el problema de acumular?. El problema no es la acumulación en sí sino lo que ello requiere de nosotros y en lo que nos convierte y, por otro lado, lo que generamos en el equilibrio general cuando acumulamos, dado que la naturaleza se rige con total exactitud y oportunidad por lo que al quitar más de lo necesario rompemos un equilibrio así como cuando creamos diques para almacenar agua o para administrarla de acuerdo a nuestro interés quitándosela a toda la vida que hasta entonces (antes de construir el dique) la recibía. Pues no solamente el hombre necesita el agua…

¿Por qué razón entonces, acumulamos recursos dado que el suelo siempre provee alimentos, agua y por qué acumulamos metros cuadrados de superficie dado que todavía el planeta tiene capacidad de sobra como para que cada familia tenga su propia casa?. Por miedo! Pero, el miedo no es caprichoso, el miedo surge o prevalece ante la ausencia de conocimiento. Por miedo a no tener es que tenemos de sobra y así rompemos el equilibrio y generamos falta en otros cuando en realidad “hay para todos”.  En un planeta que produce alimento para muchos más de los que somos, un alto porcentaje de gente muere de hambre… este desequilibrio es generado por el hombre, por su sistema de poder.

Pero no solo acumulamos por miedo a que nos falte, también lo hacemos para construir poder en base a la necesidad que todos tienen de aquello que acumulamos y, dado que al acumular generamos escasez, nuestro poder surge entonces cuando el otro necesita lo que nosotros tenemos de sobra, y que solo lo daremos a cambio de recibir del otro lo que nos interesa. Construimos así un sistema vicioso que se retroalimenta a sí mismo basado en el miedo, en la avaricia y en éxtasis que provee la sensación de poder sobre los demás.

Debemos tener en claro entonces qué abundancia queremos, si la abundancia de lo que el mundo provee y en la manera en la que lo hace, si queremos abundancia de dinero y de lo que el dinero compra o bien si queremos abundancia de los bienes que solo la Virtud provee. ¿Queremos la abundancia de lo que el mundo da o bien la abundancia en el Cielo, de los dones y virtudes que el dinero no compra? No es mejor una opción que la otra, sino solo en relación al nivel evolutivo del sujeto en cuestión. Quienes están experimentando plenamente la vida como ser humano y están conociendo este mundo (lo que lleva varias encarnaciones) es correcto que busquen lo que este mundo da y se comprometan con este  mundo pues necesitan empaparse del mundo para conocerlo.

Pero, quienes están ya como el alumno que cursa el último año de u carrera, “con un pie adentro y el otro afuera” esos deben optar por la abundancia del Cielo, por los dones y virtudes que solo el Cielo da. El desequilibrio se produce cuando los que están aún empapados del mundo buscan en el Cielo la ayuda para “triunfar en el mundo” es este un error de comprensión pues, experimentar el mundo implica vivir todas sus circunstancias, si pretendemos eludir o escapar de aquellas que consideramos negativas, es como no presentarnos a rendir el examen, no lo aprobaremos, nos quedará como una materia pendiente y si no es en esta vida será en próximas vidas que deberemos aprobarla pero siempre será un tema recurrente en nosotros hasta que nos graduemos.

Las personas que viven regidas plenamente por el Paradigma del Ego tienen serias dificultades para confiar en la Abundancia del Cielo y eligen, en cambio, confiar en el poder, del mismo modo que hicieron aquellos quienes, en tiempos de Moisés, fundieron el oro y la plata y construyeron el “becerro de oro y plata al cual adoraron” generando así la ira de Yahve, según cuenta la Biblia en el Antiguo Testamento. Estos, se aferran al dinero pues es el dinero el único “dios” en el que creen, es el dinero el único poder que reconocen. Es el dinero el poder que el hombre creo en base a la necesidad, generando escasez deliberada. Estos solo creen en el hombre (“en la carne”) y en nada más allá de él y buscan el placer que el mecanismo humano les provee y escapan del dolor y del miedo siendo éstos dos cualidades exclusivas del mismo mecanismo humano.

Paradigma del Ego: esta idea sostiene que solo existe lo que percibimos a través de los sentidos del cuerpo humano, y no solo ello sino de eso lo que somos capaces de calificar; y, que esta vida es el todo, es un fin en sí mismo y este cuerpo es todo lo que somos.

La abundancia es la provisión de lo que necesitamos en el momento en el que lo necesitamos y en la cantidad y calidad necesarias. La abundancia es equilibrio, es el equilibrio de la Vida en movimiento, es la energía que enciende la vida, que mantiene en funcionamiento la Creación y lo creado, desde la multiplicación de las células del cuerpo hasta todo lo que vive y existe. La abundancia es como el aire, está presente en todos lados para que tomemos lo que necesitamos en cada inhalación. El principio de la abundancia no es que sobre sino que no falte!

El dinero es un invento del hombre, por decirlo de una manera sencilla y rápida. Representa la cualidad humana, es el símbolo del poder que el hombre ha creado a su imagen y semejanza, a imagen y semejanza de lo que el hombre es capaz de percibir de sí mismo y de la vida. El dinero y las reglas del juego del dinero, son contrarias a los principios de la abundancia. El dinero se basa en la creación de limitación y escasez, competencia y restricción. La abundancia es todo lo contrario. El juego del dinero es como el “juego de la silla”, está basado en la pérdida de unos para que otros ganen, la abundancia no requiere perdida sino que está basada en la premisa del “todos ganan” o, dicho de otro modo, del “hay todo lo que cada uno necesita, cuando lo necesita y cómo lo necesita”.

Sin embargo, y dado que somos seres humanos y vivimos en este mundo, debemos convivir con el dinero también y mantenernos alineados con la Energía Vital, la abundancia, pues el impulso evolutivo así lo requiere. Pero, entonces, puede suceder que nos encontremos ante el dilema de tener que elegir si nos alineamos al juego del dinero o al Flujo de la Abundancia. Este dilema surge si acaso lo que estamos haciendo para ganar dinero nos quita del eje. Mientras estemos en el eje evolutivo y avanzando por esta senda ascendente si tenemos o no dinero no es un tema relevante pero, si por tener dinero nos salimos del eje entonces, el dinero se convierte en un problema en nuestra vida. Porque lo importante no es vivir bien sino cumplir el propósito por el cual hemos encarnado, darle a esta vida el sentido que esta vida tiene más allá de sí misma. Cuando nos salimos del eje para conseguir dinero o por la falta de éste, estamos subvirtiendo el Orden y toda nuestra vida se pone “de cabeza”, por ello siempre debemos atender primero lo importante y después lo urgente

Sin dinero no conseguimos nada! es cierto en principio y sin dinero podemos morir de hambre, de alguna enfermedad o de tristeza. Entonces, el castigo de no jugar el juego del dinero es la muerte pero, si la muerte es un final ineludible dado que somos mortales por naturaleza, ¿cómo puede ser considerada un castigo si acaso tanto ricos como pobres morirán de todos modos?. Por otro lado, mucho antes que la muerte, nos duele el orgullo y eso es precisamente parte del problema por el cual estamos fuera del eje de la abundancia y por el cual debimos quedarnos sin dinero para que se haga evidente este error y así entonces podamos reconocerlo para resolverlo. El dinero a veces tapa lo que no queremos ver y atender, así como el agua turbia tapa lo que hay en su fondo y cuando la marea baja queda todo  al descubierto, así obra la falta de dinero para que quede en evidencia lo que no estamos atendiendo por dinero, lo importante 

Si, en cambio, elegimos mantenernos en línea con la Corriente de la Abundancia, de la Vida, entonces puede ser que nos quedemos sin dinero y hasta que muramos en el intento (esto jamás pasa cuando estamos alineados) pero, habremos atesorado en el Cielo, “donde ni el ladrón roba ni el óxido corroe”. Como sea, la vida es un transito, un momento, el dinero sirve solo para jugar este juego, en principio suena más razonable poner el énfasis en las cuestiones permanentes antes que en las transitorias, ¿verdad? sin embargo, nos empeñamos en eludir la muerte y no hacemos sino perder el tiempo de vida para hacer lo que la vida nos permite ser y así  contribuir a nuestra evolución. lo que somos como humanos es una circunstancia transitorio por ende debe ajustarse a lo permanente de lo que somos…

A pesar de que la Abundancia y el Dinero se rigen por principios a veces opuestos, podemos vivir alineados a la Abundancia y contar con lo necesario para vivir pero, ¿estamos dispuestos a aceptar la ayuda de otros, a vivir de manera sencilla y austera, a tener las cosas de este mundo que son necesarias para vivir sin sobrantes, y a transitar esta instancia y dedicarnos a lo permanente, al por qué hemos venido? Debemos tener claro y presente siempre qué es lo importante y qué lo urgente y saber que primero debemos atender lo importante y luego de ello lo urgente, este es el Orden correcto. Busquemos el Reino que todo lo demás será dado por añadidura…

El juego del Dinero ha planteado desequilibrios de todo tipo, uno de los más significativos es el mapa de relaciones humana y la jerarquización social. Colocando en posiciones de decisión no a los más virtuosos en dones y talentos sino a los más consagrados al juego del dinero, a los que mayor éxito han tenido en esta competencia. Todo atributo, cualidad o virtud que no sirva para ganar dinero no será valorada por el sistema y sus jugadores. Y, todo atributo, cualidad o virtud que pueda ser transformado en negocio, lo será!  pero al hacerlo, se pierde la esencia de la virtud, se corrompe, y deja de servir al propósito que le dió origen.

Saludos
Nicolás Niglia

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