¿Por qué ayudar?

Toda organización humana, desde un matrimonio, una familia y hasta la especie humana como la organización de la vida del ser humano en la Tierra, todas tienen el grado de consciencia que el más iluminado de sus exponentes posee y la inconsciencia que tiene el más oscuro de sus exponentes por ello, todos y no solo los que padecen a los oscuros sino todos debemos servir al propósito de la organización ayudando a los oscuros en su iluminación…

El cuerpo humano cuando enferma no enferma todo el cuerpo sino una parte, pero esa pequeña parte que enferma afecta a todo el cuerpo, al ser humano, y puede hasta matarlo muriendo no solo las células enfermas sino que con ellas mueren también las sanas. Asistir al más oscuro, ayudarlo a iluminarse en vez de darle más excusas para alejarse de la Luz, es tarea y obligación del “despierto” pues todos, oscuros e iluminados somos células del mismo cuerpo. Todo el cuerpo padece la enfermedad de unos pocos, vasta un solo asesino para que la vida de todos corra peligro en una comunidad…

Quien está atrapado en la supervivencia y apenas logra sobrevivir viviendo como un animal, consiguiendo solo casa donde dormir, algo que comer y beber, ese no tiene tiempo ni espacio mental para concebir consciencia alguna, está atrapado en la necesidad que como una rabia mal curada lo mantiene en un estado constante de acecho y de alerta. La ayuda debe comenzar por esos que no tienen paz, esos que no han conseguido mantenerse a flote y contar con el espacio mental para entonces enfocarse a temas más allá de las demandas del mecanismo humano animal. Por otro lado están aquellos que se aprovechan de los que están atrapados en las necesidades básicas y de la desgracia de otros hacen su oportunidad de negocio. En estos también hay que trabajar brindando consciencia, iluminando a estas personas.

Necesitados de bienes indispensables para la vida, necesitados de moral, necesitados de buena educación, necesitados de consciencia despierta, todos ellos necesitan ayuda, y todos nosotros somos necesitados de la ayuda de otros, cada uno en su grado de necesidad por supuesto. Ayudando activamos el proceso de la ayuda, aceptando la ayuda lo hacemos fluir y así el cuerpo de la especie humana del cual cada uno de nosotros es una célula, irá sanando y recuperando el equilibrio y con él toda su capacidad y plenitud.

Saludos

Nicolás Niglia

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