El Amor y las relaciones

Las relaciones tal cual están concebidas en este mundo son similares al vínculo que existe entre dos jugadores de ajedrez, la movida de uno condiciona la movida del otro es decir, lo que el uno hace con su juego determina en gran parte lo que el otro puede hacer, ya sea que la movida de una ficha ponga en riesgo una ficha del otro y aquel deba mover para defenderse o bien que la movida de uno deje al descubierto una debilidad y provoque el ataque del otro para aprovechar la circunstancia dado que el propósito del juego es ganar!.

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Las relaciones tal cual las conocemos y las ejercitamos, tanto con parejas, amigos y familia, están basadas en el mismo propósito que el juego de ajedrez, en ganar! La expresión ganar la podemos traducir de acuerdo a la relación de que se trate por supuesto, en algunos casos “ganar” puede significar mantener al otro al lado mío cueste lo que cueste, o bien conseguir del otro lo que me interesa, o bien evitar que el otro me lastime, en fin. Es que las relaciones, todas ellas han copiado el mismo esquema que surgió del vínculo mercantil, de la relación comercial con fines de compra-venta, y todos buscamos la “ventaja” y aprovecharemos siempre la oportunidad para conseguirla.

La mercantilización de la vida a raíz de la industrialización de la convivencia humana desde finales del siglo XIX, ha ido incrementado este patrón de comportamiento en las relaciones y cada vez más se han convertido en una lucha por ganar condicionados a lo que el otro hace para mover nuestras fichas ya sea en defensa o en ataque.

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En cambio, el “paradigma del Amor” plantea como propósito del juego no el que cada uno busque ganar sino que todos y cada uno busquen que ninguno pierda, es decir, que todos ganen! La condición en este juego es que para que uno gane todo deben ganar! Entonces, en cada movimiento  que haces tendrás de aliados a todos los demás pues los demás, todos,  querrán que ganes porque así ganarán ellos también. 

El paradigma del amor hace de la vida un bote en el cual todos somos remeros y para que el bote navegue siguiendo un curso todos debemos remar en armonía unos con otros, en coordinación y procurando que el movimiento de uno esté en coherencia con el de los demás para que el bote “vaya derecho”, el mismo paradigma del Amor nos induce a ser mejores sin cambiar demasiado lo que hoy mismo somos, solamente debemos cambiar las reglas del juego en el que estamos atrapados actualmente.

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En las parejas sucede lo mismo, en el vinculo con los padres e hijos sucede igual, cada uno quiere ganar, queremos que triunfe nuestra idea de cómo debe ser nuestro hijo, nuestro padre, nuestra pareja, de cómo debe ser la relación según nuestra idea claro. Y movemos nuestra ficha condicionados a lo que el otro hace o no hace, buscando ganar o no perder y así hemos caído en la trampa de este mundo, hemos corrompido la pureza esencial del corazón, hemos marchitado la flor y la vida se ha tronado oscura, pesada, angustiosa y aburrida.

Son tiempos de cambio, se huele el nuevo aire, el juego tal cual lo conocimos y las reglas que regían las relaciones, todo ello se está desmantelando para dar paso a lo Nuevo, al nuevo Paradigma del TODOS GANAN! Y sin hacer mucho esfuerzo estaremos contribuyendo al bienestar general de todos y de cada uno inducidos por las nuevas reglas las cuales nos persuadirán de ayudar a que el otro gane porque solo así ganaremos nosotros.

Bendito sea el Nuevo Día!
Que el AMOR se manifieste AHORA!

Saludos
Nicolás Niglia

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