ADN Humano y ADN Cósmico

Madre Gaia y Padre Dios…

Dos Naturalezas convergen en nosotros y determinan lo que somos. el ADN Humano, la historia y memoria de la especie humana en Gaia y el ADN Cósmico, la historia y memoria de nuestras experiencias desde la Separación de la Fuente. Pero, ¿de qué depende la activación de esta memoria, qué podemos hacer para activar el ADN Cósmico, la memoria estelar?

adn humano adn

ADN Humano + ADN Cósmico

¿Qué es lo que hace que el pichón se geste dentro del huevo una vez que el huevo sale de su madre? ¿Cómo es que la yema y la clara se mezclan y combinan para dar forma al nuevo ser?.

La célula original cuenta con un paquete de programas encriptados y comprimidos, los cuales se irán activando a medida que reciban el estímulo correspondiente. Este estímulo está basado en factores como el TIEMPO de Gaia por un lado y la Energía que es irradiada al núcleo de la célula.

Imaginemos al huevo como si fuera una célula gigante, la cual en su núcleo cuenta con estos paquetes de programas encriptados y comprimidos (ADN), los cuales se irán abriendo o activando de acuerdo a dos variables, el paso del tiempo cronológico (los días que tarda en nacer el pichón) y la irradiación de energía (en el caso del huevo es el calor de su madre). Bajo estas dos influencias determinantes se inicia el proceso de transformación del huevo en el pichón que saldrá de él. Del mismo modo que la célula se transforma en más células conformando una forma de vida particular. La gallina, el caballo, el ser humano…

Estos paquete de programas son “la receta” que rige la combinación de los elementos determinando la especie animal y las cualidades propias del sujeto, las que están en directa relación con su linaje (familia). Es decir, que en el ADN está la información de la especie, de la familia de ese individuo (su ascendencia) e información específica del individuo.  Los programas que están codificados en el ADN determinan la combinación particular de los elementos, los elementos son como comunes a muchas especies sino a todas, pero la combinación es lo que determina  la particularidad de la especie en cuestión, así como la música, la cual está basada en las mismas notas (elementos) pero que combinadas de manera particular dan forma a distintas obras musicales, estilos, ritmos, etc. Pero todos ellos basados en los mismo elementos y solo variando la combinación de éstos.

Como decía anteriormente, en el ADN están estos programas de información codificados, tanto los que corresponden a la especie humana como a los que corresponden a la especie estelar de la que venimos. Es en este último aspecto, el referido al origen estelar, están los programas de información estelar del individuo que encarna y los cuales determinan ciertas cualidades específicas del individuo, es decir el paquete de programas donde está almacenada nuestra esencia Cósmica combinado con el paquete de programas del ADN humano determina nuestra particularidad (habilidades, características físicas, astrológicas, etc.)

Esta combinación entre el ADN Humano y el ADN Cósmico genera un enriquecimiento mutuo, es decir, por un lado provee al ADN humano nueva información que será trasmitida a nuestra descendencia humana (hijos, nietos, etc) y por otro lado el ADN Cósmico se enriquece de la experiencia humana adquiriendo nueva  información.

El ADN Cósmico es lo que determina ciertas cualidades diferenciales que no tienen origen en la “historia familiar”, es decir, que no son herencia del linaje humano. Y es el ADN Cósmico lo que determina nuestra naturaleza Cósmica de Pleyadianos, Acturianos, Sirianos, Reptilianos, etc.

Somos Hijos de Gaia en cuanto a que una parte de nosotros tiene origen en este Planeta, es el ADN Humano, la historia de la especie humana en Gaia; y, por otro lado somos Hijos de Dios en cuanto a que otra parte de nosotros está formada por ADN Cósmico  y es este “el gen de DIos”, es esta otra forma de dualidad que converge en nosotros. Entonces, en cada ser humano se cruzan dos naturalezas, dos corrientes de vida convergen y determinan las cualidades propias y características de cada uno.

El ADN Humano (la herencia como hijos de Gaia)

Los paquetes de programas que componen el ADN humano se irán activando conforme el paso del tiempo y de acuerdo a determinadas experiencias de vida. Desde la concepción de la vida cuando se cruzan el ovulo de la madre con lo espermas del padre,  se activan los programas que regirán las distintas combinaciones de elementos. Este proceso dinámico no se detiene sino solo con la muerte del cuerpo.

Estos programas de información, entonces, irán determinando lo que somos en cuanto al ser humano que somos. De estos programas iremos recibiendo información en forma de características físicas y orgánicas, actitudes, inclinación a ciertos gustos, aptitudes físicas, cognitivas, adaptabilidad a ciertos lugares, rechazo a otros, etc.

Cuando elegimos la familia humana que nos daría el cuerpo humano en el cual transitaríamos esta experiencia de vida, nos fijamos, entre otras cosas, en el ADN humano, es decir, en la información y programas (memoria) del linaje humano en el cual encarnaríamos. Del mismo modo que elegimos el momento de nacer para que la incidencia astrológica favorezca nuestro propósito de vida y por el cual encarnamos.

Por qué hemos elegido esta familia y su historia ancestral y por qué el momento astrológico especifico? Pues, sencillamente porque nos proveería la información que enriquecerá nuestro ADN Cósmico.

El ADN Cósmico (la herencia Divina)

Estos son los paquetes de información que resultan de la experiencia vivida desde la Separación Original de la Fuente. Corresponden a la naturaleza del “yo” eterno, del que no muere, del que encarna y desencarna en cada vida mortal, adquiriendo de cada una de ellas la información que enriquece su desarrollo como Ser de Plena Consciencia.

En el caso del ADN Humano, hemos dicho que se activan esos programas de acuerdo a dos factores fundamentales, el paso del tiempo Cronológico (de Gaia) y las experiencias de la vida como un ser humano (entre otros factores más por supuesto). Pero, en el caso del ADN Cósmico, ¿cuáles son los factores que lo activan y que liberan la información codificada en esos programas?

Así como el huevo necesita de la irradiación del calor de su madre para gestar la vida (para activar los programas de información), el ser humano necesita de la irradiación de determinada energía (que llamamos Luz) para activar los paquetes de programas de información Cósmica.

Mientras estos paquetes de información Cósmica, es decir, el ADN Cósmico, no sean activados o abiertos, viviremos plenamente como seres humanos, es decir, seremos nada más que un animal humano terrenal regido por el ADN Humano. Esto no está mal ni está bien porque, como sabemos, el paso por la experiencia de ser humano responde a un Pan de Vida elaborado más allá de esta vida y de acuerdo a ese Plan, pueden ser necesarias varias encarnaciones para satisfacer el propósito que venimos a buscar por ende, en aquellas vidas donde no es necesario activar el ADN Cósmico, no tiene sentido que lo activemos…

Pero, así como el pichón crece dentro del huevo y es el huevo su ambiente natural, su mundo cuando aún no está listo para salir de él y llegado el día comienza a romper la cáscara y sale; así también nosotros, transitamos vidas “dentro de Gaia” como si Gaia fuese nuestro “huevo” dentro del cual se desarrolla el Ser que la trascenderá. Pero, llegado el día en el que debemos “romper” la cáscara, entonces necesitamos activar el ADN Cósmico por dos razones fundamentales: primero para saber cómo romper la cáscara y “salir del huevo” y segundo, para recordar cómo es vivir fuera de Gaia, para recordarnos!

Estamos viviendo en este momento la rotura de la cáscara del hueva Gaia y por ello es preciso que activemos el ADN Cósmico, para que recordemos cómo hacerlo y cómo ser el que somos más allá de esta condición. Todo lo que hemos vivido dentro del “huevo” pierde sentido ya que ha servido solo a los efectos de llegar a esta instancia. Ahora, lo importante es recordar cómo romper la cáscara y cómo vivir más allá del huevo.

Toda esa información está en nuestro ADN Cósmico y por ello debemos activarlo. Para activarlo necesitamos la irradiación de Luz, ¿cómo conseguimos esta irradiación? Debemos ir al Núcleo de nuestro Ser, como si este cuerpo fuese una célula gigante, y en el Núcleo de este cuerpo ser humano, están todos esos paquetes de programas que han ido “plantados” al momento de la concepción. Este “ir al Núcleo” se logra a través de la meditación o contemplación interior. Una vez allí podremos invocar esa Luz, así como el pichón reclama el alimento abriendo la boca hacia su madre, así nosotros también podemos ejercer “nuestro derecho a ser alimentados” pues es nuestro derecho recibir la Luz (Se dijo: “el que pida recibirá” y así es!)

La manera en la que recibiremos la Luz, será a través del Canal de Luz, un canal que nos conecta con la Fuente asi como si fuese un cordón umbilical. Sin embargo, puede ser que existan bloqueos que nos impidan llegar al Núcleo de nosotros o bien, aunque lleguemos al Núcleo puede ser que el canal esté bloqueado.  Cuando esto sucede necesitamos la asistencia de Sanadores/as, de Maestros/as, de Guías… y cuando lo pedimos, cuando estamos decididos a activar el ADN Cósmico, ellos aparecen! Primero tal vez llegue a tus manos un libro, o sientas interés por realizar determinado Seminario o Curso o Taller y así serás atraído por la Luz como el pichón busca el calor de su madre, como el bebe busca la teta.

El Planeta está siendo irradiado por esta Luz, cada vez más intensa, para que aún los que siguen atrapados en el “sueño” despierten, es decir, para que su ADN Cósmico se activo y comiencen a recordar! Este despertar puede ser incómodo pues el ADN Cósmico asumirá el gobierno y regirá sobre el ADN humano entonces, nuestro organismos, el cual estaba siendo monopolizado por la naturaleza humana cambia de “rey” y pasa a ser gobernado por la naturaleza Divina y todo cambio trae crisis y eso es lo que estamos viviendo a nivel individual y colectivo.

Es momento, entonces, de ser flexibles como el agua y acomodarnos al nuevo esquema, al nuevo paradigma que surge del ADN Cósmico. Aceptar con alegría y soltar con gratitud confiando que todo es siempre para nuestro bien más elevado!

Saludos
Nicolás Niglia

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