¿Cómo debemos reaccionar al maltrato?

A veces nos pasa que no sabemos cómo debemos reaccionar ante situaciones de maltrato, si debemos “poner la otra mejilla” y dejar pasar la circunstancia o si debemos reaccionar al maltrato.

En principio podemos distinguir entre dos situaciones bien diferentes: a) cuando el maltrato sucede con alguien a quien no veremos más, ya sea que no lo conocemos o bien que no es alguien con quien tenemos relación, y, b) alguien con quien estamos relacionados y vinculados y tenemos contacto frecuente.

En el primer caso, en el a), cuando un desconocido nos maltrata, lo mejor es dejarlo pasar, no engancharnos con esa onda pero, si el maltrato se da con alguien con quien tenemos un vinculo frecuente, como es el caso b), si no reaccionamos estaremos dando crédito al maltrato y pronto se convertirá en un patrón de conducta del cual nos será más difícil salir.

Cuando el otro, con quien tenemos vínculo, nos maltrata, debemos quitarle el crédito a su maltrato, es decir, que no consigan lo que pretende y por ello, su maltrato se ahogará en la nada así como el fuego se ahoga cuando se queda sin oxígeno.

¿Qué busca quien nos maltrata? sumisión, obediencia, si, todo eso pero, no siempre es solo eso… a veces, el que maltrata busca conflicto, busca una reacción negativa en nosotros, busca “maltrato”, pelea, riña. Cuando nos maltratan, entonces, reaccionemos pero siempre desde la consciencia y el corazón, es decir, sin dar crédito al que maltrata, sin concederle nuestra sumisión, ni la obediencia y mucho más aún, sin darle de lo mismo, más maltrato…

Una ejemplo que ilustra esta idea es la escena en la que Jesús, estando en el juicio ante los Sacerdotes del Sanedrín, cuando recibe una bofetada de uno de los guardias, lo increpa diciéndole “si he ofendido dime cómo y si no, por qué me pegas?”… un buen planteo, como este puede desarticular “quitar el oxígeno” al impulso violento de una persona, para lo cual, debemos mantener la claridad y la calma aún en el maltrato.

Entonces, la clave está en no dar crédito al que maltrata, no otorgándole nuestra sumisión, ni la obediencia ni dándole maltrato… sino, siempre, reaccionando desde la cordura, desde el buen criterio, desde el AMOR. No juzguemos al que maltrata pues no es él quien actúa sino que está siendo útil a otro propósito, es él mismo su propia víctima.

¿Quiénes se alimentan del miedo, del enojo, de lo que produce el maltrato?

No solo necesitamos la irradiación del Sol sino que además necesitamos otro tipo de energía que es irradiada, exhalada y producida por otros seres vivos. Del mismo modo, y así como nosotros necesitamos de lo que otros seres vivos exhalan y producen, así también, otros seres necesitan de lo que nosotros irradiamos, exhalamos y producimos cuando, por ejemplo, tenemos miedo, o ira o culpa.

Los perros se dan cuenta cuando alguien les tema, pues lo perciben y lo olfatean… es decir, lo que sentimos irradia una energía que es percibida a través de distintos sentidos y de la agudeza de estos sentidos.

Existen seres que tienen una sensibilidad extraordinaria (en comparación a la nuestra) y que perciben el miedo, el enojo y otras emociones densas de manera más intensa que los perros pueden percibirla, y, además, estos seres encuentran placer en esas energías que irradiamos, los alimenta así como a nosotros nos alimenta la irradiación solar, la irradiación de oxigeno de los vegetales, etc.

Estos seres son los interesados en sembrar las causas del miedo y del enojo lo cual resulta en el maltrato, para así cosechar esas energías de las que se alimentan. Pues esas energías que producimos e irradiamos surten en ellos el efecto del Sol en la fotosíntesis de los vegetales…. necesitan de esa energía para vivir! así como nosotros necesitamos la carne de los animales que comemos, etc.

No son demonios esos seres, en el sentido de que no lo hacen por el placer de vernos sufrir sino que lo hacen por necesidad y si, también por placer así como nosotros cuando comemos no lo que nos alimenta sino lo que nos da placer al paladar…. estos seres son tan demonios para nosotros como nosotros lo somos para las vacas, las gallinas, los peces, etc.

La manera de liberarnos de estos seres es no entrando en el juego del miedo, del enojo… de la necesidad… entonces, seremos como esos animales cuya carne no “sirve para alimento” y por ello, esos animales proliferan y viven en paz….

Saludos, Nicolas Niglia

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