¿Somos libres? ¿vivimos la vida que queremos?

Mientras estemos sujetos a la necesidad no habrá libertad en nosotros. Seremos libres solo cuando no exista necesidad alguna que satisfacer, cuando no haya impulso vital que nos obligue a responder ante la demanda del cuerpo humano por ejemplo, en el sentido de resolver cuestiones vitales, de vida o muerte. No habrá libertad mientras seamos mortales pues la necesidad de mantenernos con vida es el impulso básico y fundamental en todo mortal, es el motor que nos mantiene vivos y en cumplimiento del objetivo de quien nos programó y de quien nos provee lo necesario para mantenernos vivos, como el aire, el agua, los alimentos, el clima, etc. La cualidad distintiva y característica del estado de libertad es, precisamente, la ausencia de necesidad y, la cualidad del estado de Plena Consciencia es la Libertad.

¿Por qué necesitamos? La necesidad es “el látigo” que nos empuja a cumplir el propósito que, por condición y naturaleza animal humana, estamos obligados a cumplir como requisito de permanencia en este mundo. Quien ha diseñado y gobierna la vida animal en este mundo ha dispuesto que la vinculación de unos con otros y de todos con el entorno no sea voluntaria (que no dependa de la intención de cada uno) sino obligatoria. La manera de obligar a los individuos a que cumplan los requisitos de permanencia en este mundo es a través de la programación de necesidades que son satisfechas a través de la vinculación con otros (por ejemplo las sexuales, el trabajo en equipo para la producción de alimentos y recursos…) La necesidad se manifiesta a través de los impulsos que surgen del inconsciente, el inconsciente es la manifestación de una voluntad ajena a la nuestra desde la cual surgen estos impulsos elementales.

Todo es consciencia!, todo lo creado es manifestación de un propósito, es resultado de la voluntad de un Ser Consciente, Creador y Co Creador. La obra manifiesta el propósito y la voluntad de su creador. ¿Cómo se expresa la voluntad del Creador a través de su obra? Precisamente, se expresa a través de la condición, naturaleza y cualidad distintiva de la obra. La silla, por ejemplo, manifiesta en su forma y funcionalidad la voluntad de su Creador en cuanto a sentarse y adoptar una posición de reposo, la silla no tiene consciencia pero es expresión de la consciencia de su creador. Toda la configuración de la silla está en función de este propósito; y, así, cada creación manifiesta la voluntad de su creador revelando, a través de su cualidad distintiva, la voluntad del creador que le da sentido y razón de ser a la obra.

aguila

En el caso del ser humano convergen dos Voluntades: la Voluntad de Gaia expresada a través de nuestro instinto, el Yo inconsciente, la que nos da la naturaleza animal terrenal humana por la cual resonamos con el mundo animal; y, por otro lado, la Voluntad de Dios, expresada a través de la naturaleza Divina, la que se expresa fundamentalmente a través del estado de noción individual, el Verbo encarnado Yo Soy, la consciencia de que Somos y de que Estamos en el Aqui y Ahora. De la naturaleza Divina surge el estado de Consciencia el cual está basado fundamentalmente en la ausencia de necesidad, es decir, en la ausencia de “inconsciencia” pues, como he dicho, la necesidad es la voluntad de otro manifestada en mí y es, por ello, resultado de mi inconsciencia pues no surge de mi intención voluntaria y consciente sino de la de quien me creo.

Mientras el Yo Consciente despierta, será el Yo Inconsciente el que nos gobierne y determine nuestras ideas y formas de pensar. De la naturaleza Divina surge el Yo Consciente y de la naturaleza animal humana surge el Yo Inconsciente. Este último no es el Yo Ego, hago esta aclaración para no confundir al lector. El Yo Ego es una identidad momentánea que el Yo Consciente asume identificándose con el Yo Inconsciente, esto es solo un momento en el proceso de “Despertar” del Yo Consciente hacia la plenitud de la Consciencia Yo Soy. El miedo es una de las características propias del Yo Inconsciente, es una de las maneras de empujarnos al cumplimiento de la Voluntad de Gaia expresada en la naturaleza animal humana.

Existe una identidad transitoria que reúne a ambas naturalezas, al Consciente y al Inconsciente, esta identidad transitoria permite la convergencia de las dos voluntades que nos rigen. Esta identidad es la del Ser Humano Ego-Consciente, el cual sigue sujeto a la necesidad del cuerpo pero no subordinado a ella, al punto de consagrar su vida al cumplimiento del Propósito más elevado, el del Yo Consciente o Yo Soy, contradiciendo así el impulso vital fundamental del instinto. Esta etapa en la que somos esta identidad transitoria dura lo que tarde el sujeto en completar el desapego de toda necesidad hasta llegar al punto de neutralizar el impulso inconsciente y permanecer despierto manifestando la voluntad consciente plena en cada decisión cotidiana.

La manera de neutralizar el impulso inconsciente es a través de la renuncia a la necesidad como Paradigma de Vida. Es poner en orden las cosas, comprendiendo que lo importante no es el medio sino el fin, y que esta vida no es un fin sino el medio por tanto, la satisfacción de las necesidades que requiere esta vida para darnos espacio y tiempo, no pueden interferir el propósito por el cual estamos en el Aquí y Ahora, entonces, habremos neutralizado el impulso inconsciente en nosotros, así como el adulto se libera de los impulsos infantiles cuando consigue la madurez.

Dijo Jesús, “renuncia a la vida y encontrarás la Vida” y a esto se refería. A renunciar a la vida inconsciente, la que sirve al propósito de otra voluntad que no es la que surge de nuestro estado de consciencia presente Yo Soy, pero que es necesaria pues nos mantiene con vida mientras “Despertamos” pero, una vez despiertos debemos liberarnos de ella a través de la neutralización de todo impulso, patrón y conducta originada en el inconsciente. La Vida del Yo Consciente, del Yo Soy, es consciencia plena, es por ello incondicionalidad, ausencia de necesidad, inmortalidad… Una vez alcanzado el estado de Plena Consciencia, es decir, una vez neutralizados todos los impulsos y aspectos de nosotros mismos que se han formado a partir de los impulsos del inconsciente, entonces quedará solo el Yo Consciente.

Por tanto, la búsqueda del Yo Consciente no es una búsqueda hacia algo  o hacia un estado nuevo de Ser, sino que es una acción de liberación a través de la neutralización del Yo Inconsciente, lo que algunos llaman “la muerte del Ego”. Estos son los 3 pasos que daremos en esta vida, o en esta condición de ser humano: el Nacimiento a la vida como ser humano (surge el Yo Inconsciente), la Muerte del Ego (la neutralización del inconsciente) y la Resurrección consecuente del Yo Soy; y, la Ascensión hacia el nuevo estado de Plena Consciencia y hacia los mundos de Plena Consciencia.

Saludos, Nicolás Niglia

Anuncios

3 pensamientos en “¿Somos libres? ¿vivimos la vida que queremos?

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s