Energía sexual, uso del poder creador…

Los seres humanos creamos vida! lo hacemos a través del sexo, transferimos a través del acto sexual la energía creadora! Esta energía es la misma que multiplica Todo lo que Es, es la que produce galaxias, soles, estrellas, planetas y la vida en los planetas y todo lo que existe y compone la Creación. Hemos ahondado en el tema de la dualidad que existe en el ser humano, de las dos naturalezas que convergen en el individuo cada una de ellas aportándonos sus cualidades y características. Ambas naturalezas, la terrenal/animal por un lado y la Espiritual/Divina por el otro lado, nos proveen la energía creadora manifestándose a través de los aspectos creadores que le es propia a cada una de estas naturalezas.

La energía creadora expresada a través de la naturaleza terrenal/animal se manifiesta a través del sexo, del celo sexual. Esta energía produce vida, le da continuidad a la especie humana. La concepción de nueva vida es la máxima expresión creativa del aspecto terrenal/animal humano, es el uso más intenso de la energía creadora manifestada a través de la naturaleza terrenal/animal. Pero, la naturaleza Espiritual/Divina también aporta la energía creadora solo que a través de las creaciones que surgen del estado singular de consciencia, de la vocación como manifestación práctica de una sensibilidad particular y específica de cada individuo.

Así como una mujer sensual inspira la energía creadora a través del sexo, existen otros estímulos que inspiran la energía creadora pero no a través de los aspectos terrenales del ser humano. Cuando recibimos el estímulo que inspira la energía creadora que aporta el Espíritu somos capaces de componer una obra de arte y conmover al mundo, somos capaces de producir milagros… cuando recibimos el estímulo que inspira la energía creadora a través del sexo lo máximo que podemos hacer es, en el mejor de los casos, concebir nueva vida. Estas son las dos manifestaciones de la energía creadora a través del ser humano. Hasta aquí suena sencillo y claro pero, en lo cotidiano no resulta tan fácil distinguir una de otra y solemos confundir y mal utilizar esta energía creadora.

crear

Es difícil separar ambos aspectos de la misma energía. Si bien una tiene origen en la naturaleza animal terrenal del ser humano, es decir, proviene del Núcleo de Gaia y es irradiada a toda la vida animal en Gaia y nosotros la tomamos por los chackras inferiores, existe otra fuente de energía creadora que no proviene del Núcleo de Gaia sino del Núcleo Divino al que conectamos a través de los aspectos Espirituales que componen nuestro cuerpo sutil.  Estos dos aspectos de la misma energía creadora convergen en nosotros pero, si bien todos tenemos conexión a la energía sexual, no todos tenemos la misma conexión al aspecto de la energía creadora que proviene del Núcleo Divino. Cualquier animal en Gaia tiene acceso a la energía sexual, pero no todos los seres humanos tienen acceso a la energía creadora Espiritual.

Cuando no tenemos acceso a la energía creadora que proviene del Núcleo Divino, nuestra habilidad particular, nuestra vocación, no tiene el poder ni el combustible que necesita para expresarse completa, entonces, prospera en nosotros el impulso sexual y es el sexo y el éxtasis del sexo la máxima sensación de plenitud a la que podemos aspirar en esta vida. Pero, cuando conectamos con la energía creadora que proviene del Núcleo Divino, entonces recibimos el poder y podemos expresar la singularidad y crear no a través del sexo sino a través de las habilidades particulares. Entonces, cuando expresamos nuestra singularidad, nuestra vocación a consciencia, toda la energía creadora, incluida la sexual, la que tomamos de Gaia, es volcada a la creación consciente y no al sexo, lo cual no implica que renunciemos al sexo pero, es cierto, que el impulso sexual pierde intensidad, pues estamos canalizando toda la energía creadora, tanto la sexual como la Divina hacia un único propósito.

El impulso sexual y la energía creadora a través del sexo surge de la voluntad de la Naturaleza, la cual ha programado en nosotros esas cualidades pero, la voluntad creadora surge de la singularidad de cada uno, es decir de la voluntad individual y consciente, la cual se expresa a través de habilidades o aptitudes particulares como puede ser la música, el arte, la expresión corporal, la Palabra, la sanación, la manifestación de ideas e ingenios novedosos, en fin… cada uno decide en qué canalizará la energía creadora, ya sea a través del sexo o bien a través de un propósito que surge de su intención consciente. Cuando utilizamos la energía creadora en el sexo solamente conseguimos el éxtasis fugaz del sexo, el alivio que deviene luego de atender la demanda del impulso sexual, y, en el mejor de los casos, concebiremos una nueva vida tal cual el resto de los animales en el planeta pero, si decidimos utilizar esa energía en un propósito surgido de nuestra consciencia, de una percepción singular de lo que la vida es, de un estado de sensibilidad e inspiración superior entonces crearemos un nuevo mundo y nuevas realidades que estimularán nuevos aspectos del ser humano.

Cuando no nos comprometemos con nuestro propósito de vida, con nuestra vocación, no nos queda más remedio que canalizar esa energía creadora a través del sexo. Evitar el sexo o limitaros en el sexo no sirve de nada si acaso no tenemos un propósito en el cuál canalizar esa energía y, si tenemos ese propósito por más sexo que tengamos esa energía no se consume sino que se multiplica cuando es bien utilizada.

Saludos, Nicolás Niglia

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