Activar el Cuerpo de Luz, ¿por qué?

Activar el cuerpo de Luz, la Identidad Espiritual, urge para reconocer la esencia de las cosas y comprender las leyes que determinan las realidades, el por qué nos pasa lo que nos pasa… Cuando conectamos con la vida desde nuestra Espiritualidad, entonces somos capaces de reconocer el espíritu en cada cosa. Cuando percibimos no solo con los sentidos del cuerpo, con los ojos, los oídos, las manos sino que lo hacemos además con los sentidos del espíritu, obtenemos una percepción amplificada y reconocemos la realidad más allá de la realidad; percibimos el espíritu de las plantas, de los animales, de la tierra, del aire, del agua y del fuego. Pero cuando conectamos con la vida desde nuestra identidad terrenal sencilla, desde el Yo Ego, entonces veremos con los ojos del instinto y distinguiremos solo las cualidades superficiales, seremos capaces de reconocer solo los aspectos que nos diferencian, aquellos que identifican a cada cosa y exaltan su individualidad, solo reconoceremos lo que nos separa y nos hace diferentes…

Es lógico que el animal salvaje, el cual actúa desde el instinto, cuando ve a otro animal lo ve o bien como una presa o bien como a un depredador o competidor pues si lo viera con los ojos del espíritu no lo devoraría por ejemplo pues, nadie se comería una parte de sí mismo; es que cuando vemos con los ojos del Corazón, conectados a la vida desde nuestra identidad Espiritual, podemos distinguir la Espiritualidad de las cosas y allí comprendemos que la Espiritualidad nos hermana, nos une, nos vincula haciéndonos a todos parta de una misma identidad colectiva viva, en el Espíritu somos UNO con TODO LO QUE ES.

Cuando un hombre mira a una mujer con los ojos del instinto ve en ella a una hembra, ve un objeto sexual, un medio de obtener placer pero, cuando la ve desde los ojos del corazón puede ver al Ser que habita y que Es en esa mujer… del mismo modo que una mujer cuando ve a un hombre desde los ojos del instinto ve en aquel a un proveedor, a un protector de su nido, ve a quien satisfacerá su vocación de hembra pero, cuando la mujer mira al hombre con ojos del Corazón ve en aquel su esencia, su sensibilidad, su Ser puro y cristalino y no ve diferencias de genero sino que ve lo que nos iguala y nos hace UNO… Los ojos del instinto no comprenden las razones del corazón, para ello es preciso mirar la vida conectados a nuestro Espíritu y con ojos del Corazón bien abiertos, de lo contrario, seremos ciegos para ver lo esencial y viviremos condenados a la separación y al conflicto.

Ambas visiones, ambas naturalezas, la terrenal y la Espiritual, conviven en nosotros y es necesario que converjan en armonía pues, de lo contrario, viviremos en un estado de fragmentación, de conflicto y de lucha interna lo cual nos debilita, nos hace percibirnos insuficientes, fuga nuestro poder creador….y, considerando que la primera creación que debemos crear somos nosotros mismos, lo que hacemos con la vida y de nosotros, entonces, si nuestro poder creador se fuga, si se divide, nos haremos incapaces de crear y conseguir nuestro Plan de Vida.

cuerpo de luz 3

¿Qué necesidad tenemos de percibir la realidad Espiritual dado que estamos en un cuerpo regido por el instinto? ¿qué sentido tiene desarrollar aspectos que no son requeridos por las demandas de supervivencia de la 3D? Así como el bebé en la panza de la madre desarrolla piernas y no camina, pulmones y no respira, ojos y nada tiene para ver, así también nosotros en esta realidad y estado actual en el que estamos, debemos desarrollar los aspectos que si bien no son requeridos para sobrevivir como seres humanos, son indispensables para existir en el siguiente estado del Ser, del mismo modo que si el bebé no desarrollara sus pulmones cuando está dentro de la panza de su madre y cuando no los necesita para respirar, al nacer, el bebé, no tendría oportunidad de existir.

¿Cómo podemos desarrollar los aspectos del Espíritu, cómo podemos activar el Cuerpo de Luz? Así como la Bellota necesita del estimulo del sol, de la humedad de la tierra, de la temperatura del ambiente para germinar y desarrollar su máxima expresión y convertirse en un majestuoso Roble, así también nosotros, para desarrollar nuestra máxima expresión necesitamos de los estímulos adecuados, aquellos que activan los aspectos que conforman la siguiente identidad del Ser. ¿Cuáles son estos estímulos? para activar el desarrollo de los aspectos naturales del instinto, encontramos estímulos en lo cotidiano, estímulos sexuales nos impulsan a cumplir el propósito de la reproducción de la especie, estímulos que despiertan deseos nos impulsan a la competencia por conseguir lo que necesitamos pero, estos estímulos que encienden y exaltan las cualidades del instinto no solo no sirven como estímulos del Espíritu sino todo lo contrario pues, exaltan el ego y la condición terrenal en contraposición a la condición Espiritual del individuo. Por esta razón, es tan importante atenuar los estímulos del ego como exponernos a los estímulos del Espíritu para que los aspectos que componen la identidad Divina tengan posibilidad de manifestarse.

Atenuados los estímulos “del mundo”, apagada la pasión que encienden los deseos, entonces tendrá sentido buscar el estímulo espiritual y daremos a nuestra identidad Espiritual la oportunidad de expresarse. Los estímulos que “llaman” nuestros aspectos Espirituales son sencillos y cotidianos pero, debemos dedicarles tiempo y espacio mental, es decir, debemos comprometernos con el propósito de expresarnos desde el Espíritu. Estos estímulos son percibidos también a través de los sentidos del cuerpo, música que eleva nuestra frecuencia y enciende nuestra sensibilidad, música que conmueve y toca los corazones, mantras, música clásica; pasar tiempo en la naturaleza pero no como quien pasa por la naturaleza así como si viajara en un  tren, la ve pero no la siente, sino que debemos buscar el vínculo con ella, con la esencia vital que se expresa a través de la vida vegetal y a través de los paisajes. Contemplar un atardecer, un amanecer nos estimula la sensibilidad profunda. Meditar es una manera de contemplar la esencia en nosotros y conectarnos a través nuestros con el Impulso Vital. Es decir, conectar desde todos los sentidos con la esencia vital de las cosas, con los elementos, con el TODO.

Observarnos y observar la Vida es un fuerte estímulo que despierta las cualidades del Espíritu. Pero, debemos observarnos y observar la vida no desde los ojos del instinto, es decir, no desde la necesidad, buscando lo que nos falta, lo que nos conviene, lo que nos amenaza sino que debemos ver sin buscar, debemos mirar para descubrir y comprender y aprender lo que la visión nos revela. Si cuando miras un árbol pudieras ver más allá de la imagen que has aprendido y memorizado acerca de lo que un árbol es, si vieras más allá de la idea que tienes de lo que el árbol es, verías el árbol más allá de la forma compuesta de tronco, ramas, hojas y flores percibirías su esencia, su importancia como generador del oxígeno que respiras y necesitas para vivir, lo verías como la expresión singular y particular del TODO del cual tú también eres parte… y de acuerdo a qué eres capaz de ver cuando miras, tu idea acerca de lo que ves y de lo que eres y de lo que Es será más amplia  y más comprensiva y tus decisiones estarán en armonía contigo, con tu esencia y con la Vida. Crearás sin interferir el Orden Natural de las Cosas, fluirás en y con el TODO.

Saludos, Nicolás Niglia

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