¿Cuál es tu rol en esta realidad?

Este mundo, viejo mundo pues está en sus finales, funciona en base al mismo criterio del casino; y,  ¿cómo funciona un casino y cuál es su criterio? Personas que apuestan para conseguir “el premio”; personas que trabajan allí pero que no participan del juego sino que se esfuerzan por sostener su trabajo; y, los dueños del casino, quienes no se esfuerzan por ganar el premio ni por un sueldo sino que trabajan por sostener el casino abierto. Los dueños del casino se ocupan de que hayan más y más personas que apuesten y mejores empleados, es decir, los dueños del casino no apuestan su dinero sino que se encargan de que el casino funcione, de que quienes apuestan su dinero lo dejen allí, es decir, que pierdan su apuesta.

El objetivo del casino es que haya apostadores y, fundamentalmente, que todos ellos pierdan su dinero. Sin embargo, si nadie ganara algo de dinero a nadie le motivaría apostar y perder su tiempo. Por esta razón, y para que el sistema casino funcione, deben haber ganadores. Pero ninguno es un ganador significativo ni permanente, pues los “ganadores” son circunstanciales dado que el casino se encarga de que vuelvan a jugar y pierdan lo que han ganado y así regresan a la banca el dinero que se había ido momentáneamente, dinero que será dado a un nuevo ganador circunstancial que será tentado a regresar hasta que pierda su premio y así…

Pero, por supuesto, como en todo negocio hay un costo, en este caso, el costo no es solamente el pago de alquileres, remuneraciones, etc. sino que para mantener la motivación encendida en las personas, el casino debe otorgar dinero que no regresará a sus arcas, pero, como digo, es solamente un costo del negocio, una pequeña parte del dinero que los apostadores pierden a diario y dejan en sus arcas (las del casino).

El mundo funciona de manera similar. Este mundo funciona porque hay “apostadores”, es decir, los que buscan “el sueño americano”, los que “quieren salvarse”, los que quieren “ser su propio jefe” y disponer de su tiempo, etc. Este mundo propone premios para los ganadores, para los que más se esfuercen en conseguirlo, para los más sagaces y perseverantes, para los incondicionales del mundo, los que renuncian a todo con tal de ganar el juego, renuncian a su familia, a la amistad, a los valores altruistas del hombre, renuncian al compromiso consigo mismos enviciados en el juego de este mundo. 

Es que todos vemos a diario personas que gozan del premio que el mundo da a los ganadores. Vemos a diario personas ostentar su dinero, sus autos, sus casas, ostentan su poder, la fama, el reconocimiento de los demás… ¿quién no quisiera tener todo lo que el mundo ofrece? Pero esa es la trampa!

Vemos la arrogancia de los ganadores y nos entristecemos, nos da bronca que ellos tengan tanto y de sobra y otros poco y nada; y, vemos a los que se esfuerzan “por conseguir el premio” y aún no lo logran, los que padecen limitaciones, carencias y pensamos ¿qué injusta es la vida? miramos sin ver la realidad, no vemos lo que en realidad pasa pues si existen los ganadores que ostentan su premio frente a los ojos deseosos de los que poco o nada tienen pero quienes se esfuerzan en tener lo que los ganadores ostentan, es porque existen apostadores que pierden su apuesta, es decir, todos, tanto los ganadores como los perdedores se esfuerzan a diario por lograr el premio y son los que dan forma a este mundo y a este sistema casino. Los perdedores no son “los pobrecitos” ni los ganadores “son los malos de esta película” ambos son responsables del desequilibrio que este juego ocasiona en cada uno pues, este criterio casino está basado en la premisa de que muchos pierdan para que unos pocos ganen una parte pequeña de lo que aquellos perdieron. Este sistema crea deliberadamente perdedores para que haya unos pocos ganadores que sean el motivador de los que pierden a diario.

Por supuesto, los dueños del casino, los “amos de este mundo” no participan en el juego, ellos son el juego! Ellos no apuestan sino que se quedan con lo que todos han apostado; y, ¿qué es lo que apuestas tú a diario? tu vida! tu tiempo! tu ingenio! tu voluntad! tu poder! todo eso apuestas en este juego y todo eso es lo que pierdes a diario aún cuando ganes dinero y ostentes los premios que este juego otorga a los ganadores. Los empleados del casino son esas personas temerosas que se aferran a cualquier empleo que les promete “estabilidad”, es decir, que les “garantiza futuro”, como quien se ha caído del bote y se agarra de lo primero que flota para no ahogarse y allí se queda esperando que algo ocurra y cambie su situación milagrosamente.

ruleta

Pero, estos no son todos los personajes en esta historia, claro que no! Existen otros, como, por ejemplo, los que han abierto los ojos y han visto la trampa y han comprendido el juego. Estos son los “marginales” los que no apuestan su tiempo, si voluntad, su vida a este juego. Son los que desentonan pues, no siguen las mismas reglas, son los sobrios que andan entre borrachos tratando de que despertarlos de la borrachera para que recuperen la lucidez, son los que no han sido hipnotizados por el mundo y por ello son conscientes de lo que realmente pasa… y tú, ¿con cuál de todos estos personajes te identificas?

Me han pedido entrevista personas que precisaban ayuda, guía y asesoramiento en cuestiones espirituales, por supuesto he concedido el pedido, a eso dedico mi tiempo; una de las cosas que procuro ver inmediatamente en quien tengo en frente es qué rol está jugando en este juego, es decir, si es un “marginal del mundo” uno que ha visto la realidad y está confundido, espantado y necesita ayuda o si es un “apostador” que viene en busca de magia que lo ayude a conseguir su premio… en este último caso en nada puedo ayudar y no solo eso sino que mi guía será perjudicial para esos intereses pues la idea es despertar al borracho de su borrachera y no ayudarle a beber más, la idea no es prestarle dinero al que lo ha perdido todo en la ruleta, para que siga jugando sino sacarlo del casino y acompañarlo hasta su casa….

¿Y tú?… ¿eres de los apostadores que busca la espiritualidad para ganar el premio o, realmente, quieres salir del juego y dejar de apostar tu vida en la ruleta diaria?

Saludos, Nicolás Niglia

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