Cómo es la vida para un Ser de Luz encarnado

La vida encarnada de un ser de luz atraviesa varias etapas. Seres de consciencia elevada tienen un nivel de sensibilidad perceptiva extraordinario, por lo cual, la primera etapa de la vida, la niñez, puede ser una etapa de terror en su vida si acaso no está rodeado de personas ordenadas emocional y mentalmente.

Para estos seres, vivir en este mundo es una experiencia dolorosa y hasta traumática, sobre todo en la etapa de crecimiento y madurez.Chocan con el mundo, chocan con la gente de su edad pues, debido a su nivel de sensibilidad perceptiva extra ordinario para su edad cronológica, no coinciden con las inquietudes y con la visión de los otros de su misma edad.

El Ser de Luz encarnado nace solo y vive solo aunque tenga amigos, aunque tenga familia pues en lo profundo de su ser se siente que está solo en esta aventura terrícola. Pero este sentimiento de soledad es solo una interpretación que él hace desde su humanidad y no desde su consciencia. El ser de Luz encarnado no encaja en el orden social establecido, por ello, desde su humanidad simple se percibe como un marginado. Pues las tareas y rutinas que a otros les surgen de manera natural y sencilla, a éste le cuestan como si fuera algo sobrenatural.

Lo que para el mundo es imposible, para el ser de Luz encarnado es algo natural y, lo que es natural para el mundo, es “imposible” para el ser de Luz; no porque no pueda lograrlo sino porque le duele hacerlo y prefiere evitarlo, y esta es su lucha interna pues el ser de Luz, en algún momento de su vida anhela ser uno más como todos…

Quien anda a oscuras no sabe qué es lo que pisa cuando camina por donde camina, por ende no sufre pues, como dice el refrán: “ojos que no ven corazón que no siente” pero, distinto es para el que ve por donde anda y sabe lo que pisa cuando camina…

El Ser de Luz encarnado no solo se siente solo, sino que además, se enoja, y mucho! pues sigue atrapado en las limitaciones de la condición humana en la que ha encarnado y ve el mundo desde esos ojos pero con un nivel de sensibilidad extraordinario….por ello, este ser puede “ver lo que otros no ven”, puede percibir la realidad más allá de la realidad pero, a veces, ni siquiera él sabe que eso que ve y percibe no es lo que todos pueden ver y percibir, y entonces surge su enojo e incomprensión…

Se siente solo, abandonado, caído pero no lo está… su percepción está siendo interferida por los aspectos humanos. Está enojado con él mismo y con el mundo por ser lo que es, pues no entiende que los otros no vean lo que él ve… pues no sabe que no todos ven lo que él puede ver y cómo él lo ve.

El Ser de Luz encarnado, pasa de la soledad y el enojo a la depresión, a la angustia, puede ser una persona retraída, introvertida, solitaria o ansiosa, vive como apresurada mirando más el mañana que el hoy… Son estas cualidades las que los otros ven en él, y por estas características suele ser etiquetado. Es que quien no tiene ojos para ver lo esencial, no ve aunque te esté mirando…

Cuando el Ser de Luz alcanza su madures, cuando se callan los gritos del instinto, entonces la voz profunda de su identidad permanente, del que es antes y después de esta encarnación, esa voz se oye y el Ser de Luz comienza a comprender-se… la ansiedad se calma y sale gradualmente de su soledad voluntaria.

Aunque suene contradictoria para la lógica humana, el Ser de Luz encarnado debe endurecer su corazón en la niñez y en la adolescencia, es la única manera de sobrevivir a este mundo hostil para corazones puros. Verás que estos seres son combativos, reaccionarios, transgresores, se muestran duros e insensibles por fuera. Están endureciendo su corazón en el fragor de su lucha. Escuchan música dura o muy superficial, es que necesitan endurecerse para tolerar este mundo, pues este mundo les duele desde que nacen.

Cuando el Ser de Luz encarnado despierta, recuerda y comienza a expresarse, antes de ser pleno en su misión debe atravesar un profundo proceso de sanación, precisamente, de todos los traumas que ha cosechado en su niñez, en su adolescencia y en su madurez también. Debe quitar las capaz con las que endureció su corazón.

Durante este proceso de sanación será expuesto a las raíces de sus “males” a sus enojos, a su ira, a su depresión, a sus ansiedades… deberá pasar por ellas para ordenarse. Pues, en la vida, para poder seguir adelante, hacemos como aquel que en vez de ordenar su cuarto cierra la puerta para que no se vea el desorden… pero, llega el día en el que necesitaremos abrir todos esos cuartos desordenados y restablecer el orden.

En estos tiempos, los Seres de Luz encarnados estás siendo enfrentados a las raíces de sus propios males, se han abierto las “puertas de todos los cuartos que estaban desordenados” para que se restablezca el orden. “No hay nada nuevo bajo el Sol” solo que nos habíamos olvidado pero eso que hoy sale a la luz para que todos los vean, eso siempre estuvo allí, como ese cuarto desordenado del cual hemos cerrado la puerta para que no se vea el desorden.

No todos los encarnados son Seres de Luz, es decir, no todos los encarnados han ascendido ya, en alguna vida pasada. Una gran porción de la humanidad esta sujeta al proceso evolutivo ordinario, y unos pocos son los marginales, son seres de Luz, que han venido a establecer el orden y otros pocos son los seres que estimulan el desorden, el cual es su orden particular.

Si traes un animal a tu casa, la “desordenará” pero ese animal no es desordenado sino que tiene un orden natural distinto al tuyo. El desorden surge ante la convergencia de distintos criterios de orden, y de ello surge el conflicto existencial entre “el bien y el mal”…

Verifica tus enojos, debes sanarlos desde la comprensión, es la única manera de liberarlos. No insistas en encajar en un mundo en el que no encajas, no eres del mundo, recuerda! anda sencillo, procura lo necesario, sana los traumas y enojos; abre las puertas de todos los cuartos en los que has ocultado tus desordenes y restablece el orden desde la comprensión!

No estas solo! no te han abandonado, sabías que así sería y así debe ser para el bien de todos… confía, llegará el día en el que recordarás todo y todo lo malo habrá pasado y será solo un recuerdo… mira hacia atrás y recuerda esos momentos difíciles de tu infancia, de tu adolescencia…. y aquí estas….

El Cielo observa y acompaña, con sus métodos y maneras, con su lenguaje y sus señales pero siempre respetando el Orden Natural de las Cosas… este mundo es como es porque así debe ser… “el Sol sale para todos”, no lo olvides, no hay buenos y malos, sino seres aprendiendo, seres con distintas edades evolutivas…. en toda obra hay malos, pero es malo el personaje y no el actor… no juzgues al actor por el rol de su personaje…


desert

Este mundo es el Desierto en el que somos tentados, tal Jesús el Cristo… se nos ofrecen riquezas y poderes a cambios de renunciar a nosotros mismos, a nuestra esencia…


Vive simple, sencillo y ligero…. eres Amado/a más de lo que puedes imaginar hoy… confía, todo es Perfecto!

Saludos, Nicolás Niglia

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