Cómo será la transición al nuevo día…

A partir del año 2013 hemos comenzado un “Nuevo Día”, lo que llamamos la Nueva Era en el planeta Tierra, en Gaia. Pero esto, lejos de ser una ilusión esotérica producto de la ambición de quienes anhelan una realidad distinta a la actual, es una cuestión astronómica concreta. Así como nosotros iniciamos cada día con la salida del sol, en este caso, es la salida del sol galáctico lo que está surgiendo y dando inicio así a un nuevo día, galáctico.

Esta nueva Luz que comienza a irradiarnos, así como la luz del Sol que diariamente nos ilumina y enciende la vida, esta luz del Sol Central enciende un aspecto más elevado de nosotros. Y no solo de nosotros sino de toda la vida en el planeta. Si observamos la dinámica diaria a nuestro alrededor veremos que al iniciar el día todo se activa, la gente sale a trabajar, los negocios abren, se ven más vehículos en las calles. Así también sucede con este día galáctico a partir del cual todo lo que estaba dormido en la gran noche que acaba de terminar, ahora comienza a despertar y a encenderse.

Cuando todo este tema lo analizamos desde el criterio del bien y del mal (de la dualidad) no llegamos a ningún resultado comprensible y concreto de lo que este cambio significa y representa. El Sol, a diario, sale tanto para “buenos” como para “malos” del mismo modo este Nuevo Día Galáctico no es un juicio final o un castigo para “los oscuros”, es sencillamente un nuevo estado de vibración que enciende nueva vida, dicho de otro modo, nos invita a elevarnos con él y a estar en perfecta comunión con la nueva energía.

Para los que durante la noche que acaba de terminar vivieron una gran fiesta, como el que se emborracha o está bajo los efectos de drogas, para ellos este despertar implica un proceso de desintoxicación que puede ser doloroso pero es ineludible si acaso quieren tener lugar en este nuevo día, de lo contrario, deberán conseguir más oscuridad en donde continuar su proceso y eso no será en este planeta. En el Viejo Mundo, el que está concluyendo conforme despunta el sol de este nuevo amanecer, el poder estuvo en manos de “dioses” que hemos elaborado artificialmente y a los cuales les hemos dado nuestro compromiso y devoción. Y no me refiero a los dioses a los que le rinden culto religiones, sectas o ritos sino a los dioses que simbolizan el verdadero poder concreto,m de facto, que ejerce el hombre sobre el hombre. Entidades éstas a las cuales hemos otorgado nuestra confianza y en los que hemos puesto el poder de “salvación”.

Como huérfanos de Dios, con amnesia temporal acerca de nuestra esencia Divina, hemos utilizado la inteligencia en ausencia de conciencia y por lo cual el conocimiento sirvió para nuestro daño más que para nuestra prosperidad. Intentamos -y lo hemos conseguido en cierto modo- recrear la Dinámica de la Vida Universal pero divorciada de su propósito conductor original –la Voluntad de Dios-, a fin de ponerla al servicio de la ambición del hombre en vez de insertarla en el Flujo de la Corriente Universal.

Ahora que el día nace y la Luz ilumina y revela todo lo que Es, estamos enfrentados a nuestras propias creaciones, las buenas y las malas, las que resuenan en armonía con la melodía Universal y las que desentonan. Entre el fin de la noche y la salida del sol ocurre un instante que llamamos crepúsculo en el cual, si bien la claridad está ya instalada y anunciando el día, el sol aún no se ha mostrado. Entonces, en este estado transitorio y crepuscular llamado “no tiempo”, tenemos la oportunidad de ponernos al tono del nuevo día y afinar la melodía de nuestras creaciones para que suenen en armonía con el concierto Universal antes de que salga el Sol y sea tarde…

Así como sucede en la individualidad de cada uno, donde cada quien debe desintoxicarse de todo lo negativo que ha consumido y atesorado en la noche, para estar sano y despierto en el nuevo día, así también sucede con el cuerpo de la especie humana. Esa mente colectiva que nos influye, y que algunos llaman “Mátrix”, debe pasar por el mismo proceso de transformación y sanación. Es decir, no solo debemos transformarnos en nuestra manera de pensar y sentir la vida sino que, además, debemos transformar los vínculos y relaciones entre los seres humanos basándolos en nuevas razones y propósitos. El tejido social que compone el cuerpo de la humanidad debe sanarse tanto o más que el cuerpo de cada individuo, sus emociones y pensamientos, sus creencias, costumbres, criterios, juicios y formas de comprender la vida y lo que es.

En esta Nueva Era debemos pasar de un sistema de competencia y administración de la escases, como es el actual sistema de vida, a otro –el que ha comenzado- caracterizado por la cooperación y la administración de la abundancia. Y no se trata de producir más sino de dejar de generar escases deliberadamente –como lo hicimos hasta hoy-. Pues vivimos inmersos en un sistema de vida que genera deliberadamente la pobreza para crear poder sobre los demás, es decir, en ve de impulsar la producción se promueve el traslado de unas manos a otras siguiendo el esquema de “la sábana corta”, la cual si tapa la cabeza no tapa los pies… este nuevo paradigma, se basa en la idea de construir una sábana nueva y lo suficientemente grande como tapar a todo el cuerpo (de la humanidad) sin dejar ninguna parte al descubierto.

Todo este mundo está diseñado como una gran fábrica de poder, siendo el dinero la expresión material más concreta y su símbolo característico así como un dios pagano al que todos reverenciamos y servimos. La inteligencia se ha separado de la conciencia para subordinarse a este juego del poder, convirtiéndonos en adoradores de este falso dios. Y este es el camino a desandar, debemos reconciliar la inteligencia con la conciencia, el conocimiento pragmático con la inteligencia Espiritual para darle a este paso por la Tierra un uso y sentido creativo en vez de destructivo e insertarlo en el concierto Universal de la evolución.

El hombre, en su afán de construir poder, ha separado al hombre de su Espiritualidad convirtiéndolo en un simple engranaje necesario para mover la maquinaria del poder. Ha provocado la restricción y la escases deliberadamente como manera de exaltar la necesidad y la dependencia. Así como quien construye un dique y corta el cauce natural del agua y solo lo abre a su antojo y para su conveniencia, produciendo sed y sequía, aprovechando la necesidad del agua como fuente generadora de su poder. El dominio del agua le da a quien la controla el poder de sobre los que necesitan el agua para satisfacer una necesidad básica e indispensable para la vida. Todos necesitamos agua para vivir verdad? Quienes se adueñan de ella se adueñan de la vida.

Pero no solo de agua vivimos, también necesitamos territorio, alimentos y de todo eso también existen dueños que lo dan a cambio de lo que les interesa y así, a través de la necesidad y apoderándose de lo que no les pertenece, es que han diseñado este sistema de generación de poder basado en el empobrecimiento de la condición humana resaltando la necesidad como base motivadora del juego. Este juego no solamente afecta a los seres humanos sino que ha alterado la vida en general, alcanzando a las especies animales y vegetales del planeta, generando pobreza, limitación, enfermedad y escasez en un mundo donde la abundancia es la regla.

Nuestras relaciones están signadas por la ambición de poder, estamos más dispuestos para nuestro jefe que para nuestros compañeros de trabajo, estamos más dispuestos para quien tiene poder de darnos y de quitarnos que para quienes nos dan amor. Es que la necesidad se ha convertido en el gran látigo que este sistema ha potenciado y utiliza inescrupulosamente para crear empatía. Los individuos comunes estamos inmersos en este juego y lo jugamos a diario pensando que es la realidad y que nada se puede hacer para cambiarla.

Este poder del que maneja el dique y distribuye el agua y la necesidad de los otros ha sido la base sobre la cual se han construido las relaciones humanas que dieron forma al mundo en el que hemos vivido. La noche ocultaba esta lacra bajo su velo oscuro pero, ahora, en el inicio del nuevo día y con los primeros rayos de luz, todas las siluetas y contornos se revelan tal cual son y cada uno será enfrentado a su propia miseria y a la miseria que ha generado en los demás.

Hemos utilizado el poder para empobrecernos, la inteligencia no ha servido al bien común sino que nos ha regresado al estado salvaje primitivo. Es hora de que transmutemos estas creaciones negativas y utilicemos el poder para multiplicar en vez de dividir. Despiertos, en un nuevo nivel de conciencia superior al anterior, comprenderemos la causa de este error y cómo es que hemos sido útiles en sostener y alimentar ese sistema regresivo y, entonces, actuaremos con renovada actitud hacia los demás y hacia la vida en general, con reverencia y respeto hacia toda manifestación de vida en Gaia.

Este y otros patrones e ideas debemos sanar en nosotros y debemos desterrarlos de la mente colectiva para ajustar el mundo al nuevo día. Debemos transformar este esquema de relaciones basado en la competencia hacia uno basado en la cooperación. Los hombres debemos relacionarnos en comunión con esta nueva idea y alinear nuestro afán con el propósito que es abundancia y prosperidad para todos en vez de restricción y escases.

Debemos pasar de la competencia a la cooperación y esto quiere decir que todos nos preocuparemos de que el “agua siga su cauce” y de que llegue a todos y a cada uno sin restricción, respetando y honrando la voluntad del que hace caer la nieve y el derecho que tiene de recibir el agua todo aquel que tiene la necesidad de beber. En este escenario –de cooperación en vez de competencia- cada uno se ocupa del bien de los demás siendo esta una política instalada que hace que uno piense en los otros y, dado que uno es “el otro” de todos los demás, todos los otros piensan en uno.

Así es que cada quien aportará su trabajo y dedicación a producir lo que cada uno necesita. Y aquí surge como indispensable una cualidad fundamental que es: la vocación. Pues no se trata de hacer cualquier cosa sino que cada uno debe hacer y ser lo que Es natural en sí, debe manifestar su don y su aptitud. Así como las aves que vuelan juntas de a cientos y de a miles sin estorbarse, así deberá ser nuestro vuelo. Esas aves para poder volar juntas de a miles y sin estorbarse unas a otras cuidan a quien tienen al lado, mantienen la distancia con el que vuela a su derecha y con el que vuela adelante solo pensando en no estorbar a su próximo hacen posible el vuelo ordenado de miles de ellas.

Esto es un ejemplo de cooperación y una manera inteligente de organizarse y administrarse en la abundancia, siguiendo ese criterio pueden volar tanto cinco aves como cinco mil de ellas juntas y sin que por ello se deba agregar esfuerzo adicional alguno. Se ha dicho “ama a tu prójimo (próximo) como a ti mismo…” ¿te suena conocido?…

Cada individuo se caracteriza por determinada habilidad o empatía hacia una tarea, oficio, conocimiento o expresión del ingenio e inspiración. La vocación en cada individuo revela el propósito de su existencia actual. Es la manifestación de la identidad y la habilidad con la que se insertará en la dinámica de la convivencia humana, así como cada órgano del cuerpo, cumpliendo su rol especifico –su vocación-, encuentra armonía y coherencia con el resto de los órganos y con el propósito del cuerpo como una unidad. El aporte que cada individuo hará, en esta Nueva Era, será el fruto de su vocación puesto a disposición del bien general –del bien del cuerpo social como una unidad organizada por un fin común que es el de Evolucionar-.

En esta Nueva Era, la Vocación de cada individuo será su aporte a la dinámica de la convivencia humana. Por supuesto que en ese estado de conciencia al que me refiero y que pronto experimentaremos, tendremos acceso a nuevas tecnologías y fuentes de energía ilimitadas y esto cambiará sustancialmente la imagen actual de la civilización o de lo que creíamos que era la civilización. Algunas vocaciones que hoy no encuentran el medio de expresión adecuado muy pronto lo descubrirán conforme vayamos recibiendo estos nuevos conocimientos.

La necesidad no será más una oportunidad de negocio para nadie! Imagínate que vives en tu propia casa, que cuentas con el suministro de agua, electricidad, gas y que no debes pagar por ello como no pagas por la luz del sol, ni por el calor o el frio, ni por el viento o la lluvia. Imagínate que cuentas con el alimento que necesitas y que no debes pagar por él sino que lo recibes así como los animales lo tienen a disposición día a día. Imagínate que no tienes deudas con nadie pues todas las deudas fueron condonadas y abolido el sistema financiero actual basado en la deuda ¿qué harías cada día de tu vida entonces, en qué propósito pondrías tu afán, a qué dedicarías el tiempo de cada día? Tu vocación es eso que harías si no tuvieras necesidades que satisfacer. Eso que harías no por necesidad sino por naturaleza e inspiración.

La abundancia es la regla! Y esto siempre fue así, solo que nosotros hemos generado carencia deliberadamente para implantar un esquema –un juego- donde ganan muy pocos en desmedro de todo el resto. Ese juego donde es necesario que pierdan unos para que ganen otros, así como el principio de la “sábana corta” que he mencionado;  en este nuevo esquema la consigna es: TODOS GANAN (o no gana ninguno).

¿Qué significa “ganar”? que cada uno recibe y cuenta con todo lo que necesita para realizar su propósito, su vocación. Y no hablo de alimentos y de bienes básicos, eso es como el aire, viene dado por solo participar en esta experiencia pues ¿qué diferencia hay entre lo que el suelo da y lo que el aire da si todo ello viene dado por la Naturaleza y es INAGOTABLE? Entonces, el esquema que está naciendo y reemplazando al viejo sistema es el de TODOS GANAN, cada uno aporta su participación y lo que naturalmente es, ejerciendo así su vocación, expresando su talento y todos y cada uno recibimos y contamos con lo que necesitamos para dar lo naturalmente propio, para vivir y para expresar la condición y cualidad diferencial, es decir, para SER.

Se hace difícil para el hombre común creer esto que digo y más difícil aún es imaginar cómo será el proceso de transición del esquema viejo al nuevo. Por suerte, esto no está en manos del hombre, como no está en nuestras manos determinar el día y la noche sino que eso sucede y nosotros solamente nos adaptamos a uno y otro estado. En el caso de este Nuevo Día sucede de manera similar. No somos nosotros los que determinamos que esto sea así, sino que esto Es y punto. Lo que nosotros podemos hacer y decidir es qué haremos con esto que sucede, cómo nos insertaremos en esta nueva realidad.

A medida que la noche termina y el cielo va aclarando, se puede observar cómo la vida nocturna se va apagando conforme surge la Luz, y va apareciendo la vida diurna, se despiertan los que estaban dormidos, surgen nuevos sonidos, olores y aromas y naturalmente todo se va adecuando al nuevo estado. Claro, en algunos casos puede ser más o menos doloroso el tránsito de un estado a otro. El despertar no siempre es con alegría sino que cuesta soltar la cama… cuesta despertarse y comenzar el día, en unos más que en otros por supuesto.

Mientras es de noche, sostener el sueño y dormir es más fácil, todo favorece, tu cuerpo te induce al descanso. Pero cuando la luz del día comienza a colarse por las ventanas, por las hendijas y los sonidos del día se encienden y la vida se activa, entonces, es más difícil sostener el sueño y dormir, comenzáis a incomodarte, das vueltas en la cama y aunque te niegues, te enojes y revolees el reloj despertador, sabes que tienes que levantarte.

Así está sucediéndonos a todos. Se está haciendo cada vez más incómodo sostener el sueño y seguir durmiendo. Damos vueltas en la cama, tratamos de tapar la luz que entra por las ventanas y hendijas pero sabemos que todo eso no hace sino incomodarnos más. Cuanto más nos resistimos al día, cuanto más tratamos de tapar la luz que entra, más doloroso se hace el despertar. Sin embargo, algunos ya están despiertos y listos para iniciar el Nuevo Día y esos, entre otras, tienen la misión de ayudar a los que aún no han despertado.

Como he dicho, el nuevo esquema se basa en la cooperación, en la administración de la abundancia –multiplicación- y todo ello con el recurso indispensable que es la habilidad o cualidad específica que cada individuo “trae” y que se revela naturalmente a través de su vocación. Queda claro que el proceso de transformación de la noche en día debe comenzar por el individuo en particular y por el ejercicio de su vocación, que es la herramienta que trae para manifestar su Plan de Vida y construir el Nuevo Mundo que nos llevará al siguiente nivel de conciencia en esta carrera evolutiva Universal.

El primer paso en el proceso de transición es el de regresar a cada sujeto a su Vocación, a su plan de vida, a la idea original de sí mismo y de lo que debe expresar (dar) en esta vida. Seremos removidos de las actividades y trabajos que nada tienen que ver con nuestra vocación, de los vínculos con otros que interfieren la expresión de nuestra cualidad. Seremos llevados a una situación de necesario despertar, algo así como un regresar al inicio para volver a comenzar este viaje pero esta vez asumiendo nuestra verdadera condición y nuestro rol específico en este entramado universal, sin más distracciones ni contratiempos auto-inducidos…

Este paso representa conflicto, por supuesto, pues implica empujar a cada individuo de su espacio de confort actual, en el que tiene “todo bajo control”, nada resuelto pero todo aparentemente controlado. Serán empujados de sus empleos quienes están aferrados a trabajos o actividades en donde no expresan su vocación –en donde el Plan de Vida no fluye-.

Quienes más lejos estén de su esencia, de su Pan de Vida, tendrán un despertar más doloroso y conflictivo. El individuo cuando no ejerce su Don natural vive ausente de sí mismo, esta ausencia se refleja en la realidad que el sujeto ha creado y que lo rige. Cuando comienza a tomar consciencia –a despertar- lo primero que siente es que esa realidad que es su vida le resulta extraña, impropia y siente rechazo por su realidad y por sí mismo. Este conflicto deriva en profundas angustias, conflictos de personalidad, depresiones. Y es en estos casos donde es necesario tener cerca un Guía, alguien que haya atravesado por ello y lo haya superado y pueda acompañar y sostener a esa persona. Lamentablemente, muchos hemos caído en manos inexpertas o mal intencionadas y ese conflicto se incrementó haciéndose un verdadero calvario. Pero la Luz siempre prospera y triunfa, con mayor o menor dolor cuando la determinación está vigente se consigue el propósito y los Guías aparecen.

Algunos se quedarán circunstancialmente sin empleo, sin dinero, sin pareja, sin casa, sin salud, sin ganas, algunos serán empujados a romper viejos compromisos maritales que son un obstáculo en este sentido y así toda relación, vinculo, costumbre, idea de uno mismo y de la vida, creencia, todo será puesto en observación y sometido al “juicio final” de la Verdad de lo que Es. Todos nos veremos obligados a expresar lo que somos, nuestros talentos y habilidades, nuestra vocación! Debemos dar cada uno los frutos que vinimos a dar!… y por lo que somos y estamos aquí y ahora… “la higuera que no de higos, se seca…” ¿te suena esta frase?

Este paso inicial, de empujar a cada ser humano para que asuma su compromiso original y por el cual recibió talentos y habilidades específicas, es una de las principales características del comienzo de la Nueva Era, es el síntoma a “flor de piel” a través del que cada ser experimentará esta nueva etapa. Cada uno se verá enfrentado con la realidad de sí mismo, con lo que Es, pues lo que No Es no funcionará más. Las viejas ecuaciones que antes daban resultado o que daban el resultado que uno imaginaba, ahora no darán más ese resultado y el costo que pagaremos por seguir intentando sostener el viejo paradigma será cada vez más caro para nosotros, hasta que asumamos la Nueva Realidad. En esta Nueva Era 2 + 2 no es igual a 4 como lo era antes.

Inducidos a asumir la realidad de lo que somos y la razón de nuestra existencia, nuestro Plan de Vida, que se revela a través de la vocación, estaremos entonces en condiciones de Dar cada uno sus frutos, de ocupar cada uno su lugar y de conseguir el lugar que corresponde a cada uno. Pero ¿cómo es que seremos llevados a la cooperación? Sabemos que por quitarnos algo no dejaremos de ambicionar eso que perdimos, si nos quitan el empleo saldremos a buscar otro, si nos quedamos sin dinero buscaremos las maneras de conseguirlo. Entonces, ¿cómo se hará posible esta transformación en la actitud y en la acción de vida?

¿Tu crees que el que fuma no sabe que el cigarrillo le hace mal? sabe, entonces, ¿por qué no deja de fumar? Está claro que no es suficiente explicar las razones por las que debemos salir del estado de competencia y escases y pasar al de cooperación y abundancia; pues así como al fumador no le alcanza con saber el daño que se hace, tampoco alcanza con solo decir y saber. Necesitamos un empujón para movernos al siguiente estado de realidad.

Las circunstancias nos irán llevando gradualmente hacia ese nuevo estado del ser, sin que lo persigamos, nos iremos instalando en esta nueva realidad de una manera en la que el verdadero propósito no será advertido a simple vista sino que llegaremos a él por consecuencia y no por ambición. Es decir, no veremos a simple vista la razón por la que nos pasa lo que nos pasa, no entenderemos por qué nos pasa lo que nos pasa, pero eso que juzgamos negativo que nos pasa es el “empujón” que necesitamos para dar el paso. Por eso debemos conservar la calma aún ante situaciones que parecen extremas y confiar en que no estamos solos y abandonados en un mecanismo de azar sino que detrás de cada circunstancia hay un propósito que le da sentido y oportunidad a lo que nos pasa.

Pasaremos a la cooperación no a través de la búsqueda directa y enunciada de la cooperación, es decir, no lo haremos porque nos expliquen las bondades del nuevo sistema sino que este nuevo paradigma de cooperación será la consecuencia de una realidad concreta que demandará cooperación como la única salida. Así como el que fuma y de pronto sufre un “susto” a raíz de un dolor de pecho por ejemplo, y ese susto le da el empujón que necesitaba para decidirse y dejar de fumar. Entonces, ese susto, ese dolor de pecho, sirve al propósito de que no muera pues sin ese susto, esa persona jamás hubiera dejado el cigarrillo. Este proceso de transformación está funcionando de un modo parecido, nos dolerá no para castigarnos ni para matarnos sino para empujarnos hacia nuevas actitudes y comportamientos en sintonía con la nueva realidad que nace. Y se manifestará en donde más comprometidos estemos, en lo económico, en lo afectivo, en fin, en cada uno de acuerdo a su situación con respecto a su Plan de Vida.

Este proceso comienza en cada persona a través de la desilusión profunda que todos estamos atravesando. En el despertar a la realidad y en la pérdida de la ilusión que sostenía nuestros pensamientos y ambiciones. Ilusión inducida por el viejo juego, en la que hemos vivido hasta hoy. Cada individuo, cada estructura familiar, cada grupo social, laboral, religioso, afectivo toda identidad individual y colectiva transitará la desilusión y el despertar a la realidad de cada uno, de cada individuo y de cada grupo.

Y todo lo que estaba sostenido por el efecto hipnótico de la noche y la borrachera, todo lo que estaba oculto en la oscuridad, todo ello se quedará sin fundamento y sucumbirá sobre sí mismo por su propio peso. Todas las necesidades creadas artificialmente a través del marketing y la publicidad, todas las ideas de dependencia “natural” que este juego impuso y la concesión voluntaria de nuestro poder individual a ese sistema, todo ello será sometido al juicio de la Verdad que cada ser, desde un estado de conciencia renovado y en uso legítimo de su libertad, podrá ejercer.

A través de divorcios, pérdidas de empleo con el consecuente conflicto económico, enfermedades de algunos o limitaciones para hacer lo que usualmente hacían, todos, desde lo individual primero y afectando luego la composición social –la familia, las comunidades, las provincias, naciones, etc.- todos sentiremos los efectos del final de la noche y sus sombras y borracheras, sobre todos recaerá el malestar de la resaca, consecuencia de los excesos sobre nosotros mismos y sobre los demás.

En esta situación de “crisis” toda la estructura social será exhortada a colaborar con los “necesitados” de ayuda, tanto económicamente, como dando afecto, compañía, comprensión, un lugar, apelando a la misericordia y tolerancia aun para el que en su error nos daña o intenta hacerlo. Y esto será de todas las maneras y formas en que cada individuo sea capaz de ayudar a otro dando lo que el otro necesita y que éste posee naturalmente.

TODOS! Absolutamente todos somos “necesitados” de la ayuda de otros, cada uno en su realidad concreta, pero todos estamos insertados en la red social y precisamente, lo que debemos hacer ahora es recomponer la estructura de vínculos que dan forma y sentido a la estructura de relaciones, basándonos en esta nueva ecuación de vida: vocación = cooperación = abundancia = AMOR

De esta manera, los que necesitan ayuda –todos- serán los impulsores del cambio “exigiendo” a los otros –implícita o explícitamente- la ayuda que éstos pueden darles. Pero, en realidad, el que ayuda a otro se está ayudando pues, la ayuda es la manera en la que podemos recomponer la Conciencia Superior de la Humanidad, de la que nos hemos desconectado y por lo cual experimentamos este juego involutivo del PODER basado en la generación de escases y dependencia inducida.

Esos “molestos” e “inoportunos” familiares, amigos, hermanos, socios, ciudadanos que están necesitados de dinero, de comprensión, de un lugar, de perdón, de justicia, de salud, exhortarán a los otros a ayudarlos, serán la excusa que los otros necesitan para ejercer la cooperación y, en realidad, de esta manera todos estamos siendo invitados a asumir la actitud coherente con la nueva Era y solo así podremos atravesar el Portal Dimensional. Gracias a los “necesitados”, a los que reclaman ayuda, se está instalando en la estructura familiar y social el Nuevo Paradigma de Cooperación.

Pero, si actuamos con soberbia y no aceptamos la ayuda, negamos la relación con los demás e interferimos en la reconexión del entramado de conciencia superior de la humanidad. Cuando actuamos con soberbia y nos cerramos a recibir de otros lo que necesitamos o no damos de nosotros lo que vinimos a dar, somos empujados a la carencia de lo que creíamos poseer para que allí reconozcamos que: TODO nos es dado y NADA surge de nuestra ambición.

Cuando los “necesitados” cubran su necesidad gracias a la cooperación de la estructura familiar/social, lo que habrá quedado instalado es precisamente un nuevo patrón de comportamiento UN NUEVO PARADIGMA, estaremos entonces en LA NUEVA ERA, la EDAD DORADA!. Los que han ayudado a los “necesitados” comprenderán entonces que los que han recibido ayuda son ellos. Si no hubiésemos sido exhortados por los otros a ayudarlos, no hubiéramos bajado de la soberbia y del orgullo y cuando lo hayamos hecho será como aquel que siendo arrastrado del sueño y aunque enojado con quien lo intento despertar termina agradeciéndole por haberlo hecho, por haber tolerado su “mal despertar” pues, sin su servicio, aquel seguiría durmiendo y se hubiera perdido un bello amanecer.

Todos seremos exhortados a manifestar la cualidad que nos permite integrar la Nueva Era tanto pidiendo ayuda como dándola a quien la necesita. Los seres que son “los necesitados” asumieron esa tarea de entrega a la Causa del Amor, de renuncia a su orgullo –ego- emulando al Cristo en su peregrinar por la Tierra, en su humildad y vulnerabilidad aceptada para el propósito de su obra. Suele decirse que cuando veas a un hambriento en él está Jesús, cuando veas a un necesitado en él está Jesús, pues en cada uno de ellos está la exhortación a la ayuda, es la invitación a que CONSTRUYAMOS LA NUEVA ERA, el NUEVO PARADIGMA del AMOR.

De esta manera es como iremos transformando la realidad presente; y, cuán doloroso sea este pasaje dependerá de cada uno, de la resistencia que ponga a dar y a aceptar ayuda. Así, iremos pasando del viejo paradigma de la competencia y la carencia a la cooperación y la abundancia. Esto se inicia con cada sujeto, luego con el prójimo de cada sujeto (su familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.) luego con la sociedad, luego con las naciones y así con toda la especie humana en cada grado de proporción correspondiente. Todo comienza en “lo pequeño”, la manifestación de la Verdad comienza en el Ser Humano, en el individuo, en el YO + EL + TU = Nosotros + ELLOS = TODOS! = UNO!

El Reino de los Cielos se manifiesta en lo pequeño, en lo más pequeño está Dios, en el soplo de energía que hace girar el electrón alrededor del núcleo del átomo confiriéndole la energía que produce el campo electromagnético que vincula un átomo con otro y conforman la molécula y así hasta llegar a las expresiones más complejas pero siempre comenzando desde lo pequeño, desde lo sencillo. “El Reino de los Cielos entraría en una semilla de mostaza” dijo Jesús el Cristo. Por esto, el orden, que es requisito de toda vida equilibrada con la Luz, debe comenzar en lo pequeño y cotidiano, en el orden de lo más sencillo hacia lo más complejo.

Dicho esto, te sugiero que si aún no has sido “empujado” a asumir tu vocación y sabes que no estas expresándola en el empleo actual o en el lugar actual en el que te encuentras, será mejor que vayas planificando hacerlo antes de que seas inducido por “las malas”; además y, por otro lado, si te sobra lo que a otros le falta, ve pensando cómo distribuirlo para el bien de aquellos y para el tuyo propio. Comienza a pensar en el otro como en ti mismo, como en una prolongación del mismo cuerpo que tú conformas.

Esta es la importancia de la Caridad, la caridad no es la altivez de quien regala y hace que todos lo sepan, es recomponer un equilibrio que se ha roto y de lo cual somos responsables o al menos cómplices necesarios. Somos parte del desequilibrio, con o sin intención de serlo y por ello la intención de componerlo nos “salva”. Esta es la virtud de la Caridad, no se trata de si el otro merece recibir lo que pide y necesita sino de poner en práctica la virtud y eso nos hará virtuosos más que la apariencia o la costumbre.

Y así como en el caso de los individuos que son empujados a dejar lo que están haciendo y a asumir su vocación y manifestar un nuevo espíritu de cooperación, solidaridad, de entrega (AMOR), en el caso de la humanidad también será igual. La humanidad será despojada del juego actual que la tiene atrapada para que asuma su vocación (evolucionar) y deberá mostrar solidaridad y cooperación como especie con el resto de las especies del planeta y con el planeta mismo. En este sentido, este empujón consiste –si fuera necesario- en el derrumbe del Juego actual, en la Caída del Imperio del Dinero, la Usura y la Especulación Financiera que generan y sostienen el viejo paradigma de la competencia y la escases.

Es necesario soltar el símbolo de la adoración para que cese el “hechizo” que ha sumido a toda una generación en la hipnosis regresiva e involutiva de su especie y de tantas otras especies, y del planeta. El sistema económico financiera actual –el Viejo Paradigma- se derrumbará –si fuera necesario- así como un castillo de naipes. Para liberar el cauce del agua que desciende del deshielo, debemos quitar el dique. El sistema económico y financiera actual obra como el dique que produce la restricción y la escases de agua empobreciendo la vida.

Con la ausencia de este Imperio y de sus alfiles y gendarmes y con la población ocupada en el ejercicio de sus vocaciones, lo que sigue es muy sencillo, es el paso más fácil y más gratificante, allí habrá quedado instalada la cooperación como un hábito normal y cada cual, dando lo suyo, el fruto del ejercicio de su vocación, resolverá la necesidad de los demás y las propias con la misma sencillez con la que respiramos y tomamos el oxígeno que necesitamos; así todos podremos “volar ordenados y sin estorbarnos” como esas aves que vuelan de a miles sin estorbarse, no importa si somos cien, diez millones o miles de millones…

Mientras todo este proceso ocurre, en el “tiempo ocioso” que se produce en la transición y como resultado de la liberación de todo compromiso con tareas y obligaciones que no sirven a nuestro propósito, deberemos ejercer el poder creador a consciencia y construir el “NUEVO YO” de cada uno, el Verdadero Yo. Si has perdido el empleo en el que ocupabas la gran parte del día, no te desesperes en regresar a un empleo similar, ocúpate de encontrarte a ti mismo! Se te ha dado ese tiempo para que lo logres, suelta las viejas costumbres.

Cuanto antes lo logremos y manifestemos en el aquí y ahora el verdadero Yo Soy de cada uno, antes concluirá este proceso de transición y menos doloroso será este tiempo de confusión y dilemas por resolver. Todas las respuestas están en nuestro Interior, busquemos la conexión al Corazón y dejemos que fluya, permitamos que suceda lo que tiene que suceder!

Debemos vivir con el mismo sentido de arraigo que el turista que vive sus vacaciones. Seguramente alguna vez te has ido de vacaciones y te has alojado en un hotel, un lugar transitorio pero en el que te has sentido muy bien atendido, con todo lo necesario a tu disposición. Esa habitación fue tuya mientras la necesitabas. Has paseado y visitado distintos lugares con la típica ligereza del turista… todo lo observas con fascinación, con sorpresa y con agrado, aprendes, experimentas, amplias tu criterio y tu comprensión. Así viviremos en la nueva Gaia, pues es así como debemos vivir esta experiencia, como “turistas” tan apegados a las cosas y a las propiedades como el turista que tiene todo a su disposición pero no es dueño de nada, pues solo está de paso y dispone de todo lo que necesita para cumplir su propósito…

Entonces, la vida se convertirá en un gozo permanente, disfrutaremos de todo y de cada instante pues somos conscientes de que ésta es solo una experiencia transitoria en el camino de nuestra evolución. Por supuesto, no hay necesidad de disputa por la propiedad de las cosas, de territorios, de recursos, todo abunda y está disponible en el Gran Hotel Gaia, para que los pasajeros tengan todo lo que necesitan en esta experiencia de vida transitoria…

nuevo dia

Felíz viaje y Ascensión!!!

Nicolás Niglia

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