Crecer

Crecer implica y demanda expandir la sensibilidad perceptiva pero, ¿qué quiere decir esto? Quiere decir que debemos ampliar la idea sobre la que fundamos nuestros juicios y decisiones; debemos considerar las razones de los otros y no solamente nuestras razones, debemos pensar que así como nosotros tenemos nuestros motivos para pensar y decidir como lo hacemos el otro también tiene los suyos y todos tenemos justa causa para ser el que somos.

¿Conocemos nuestras razones, somos conscientes realmente de cuáles son las razones que impulsan nuestras decisiones y actitudes? La lucha surge cuando no queremos comprender al otro sino que pretendemos que el otro nos comprenda a nosotros y se ajuste a nuestra mirada, pero el otro es siempre otro yo, por ende, el otro hará lo mismo. Y en esta competencia por imponer las ideas propias no prospera ninguna sino que gana la competencia y la rivalidad como forma de vida. No hay paz en la competencia, no hay armonía…

CRECER es COMUNICAR, es crear IDEAS COMUNES, esto es, vivir en una permanente COMUNIÓN DE IDEAS surgidas de la construcción colectiva sin que por ello se anule la expresión singular de cada sujeto, su aporte cualitativo sino que la idea común debe ser la conclusión de todas las ideas así como sucede en un equipo de fútbol, en una orquesta, en cualquier sistema del que se trate en el cual sus partes cumpliendo su propósito específico sirven al propósito del conjunto o, dicho de otro modo, el propósito del conjunto considera el propósito de cada parte.

Comprendamos nuestras razones, lleguemos al origen de nuestro comportamiento, ¿qué nos impulsa, cuál es el interés que determina nuestras intenciones? Dejemos de mirarnos el ombligo y comencemos a contemplar las razones de los otros además de las nuestras; todos tenemos razones para ser lo que somos, comprendiendo tus razones, la verdadera intención y la naturaleza que nos impulsa, entonces comenzaremos a comprender las razones de los otros pues, todos somos “flores de la misma planta” conectados a la misma raíz, somos semillas caídas del mismo árbol, cada uno sujeto a los estímulos particulares y a su edad evolutiva.

crecer

No se trata de que tengamos las mismas razones para constituir la unión, sino de que comprendamos las razones del otro y antes de ello nuestras razones; de esa comprensión surge como consecuencia natural la COMUNIÓN de IDEAS pues las IDEAS COMUNES cumplen el propósito de cada parte que compone el TODO. Todo sistema de vida esta constituido por partes que cumplen cada una un propósito especifico pero todas convergen en un mismo y fundamental propósito: constituir el sistema que natural surge de su unión ordenada.

La lucha por la imposición de ideas suscita el conflicto, la rivalidad, el sufrimiento y la carencia… Por ello, debes cambiar la mirada, debes renovar la idea en la que fundas tus juicios, una idea que debe estar basada en una percepción más amplia que aquella que considera solo tus razones; observa al otro tanto como te observas a tí mismo y entonces, las ideas que surjan de la comunión de voluntades será el poder que construirá la realidad que satisface tu propósito y el de todos sin esfuerzo, sin lucha y sin imposición…

Saludos, Nicolas Niglia

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