Cuando la vida pasa sin darnos cuenta de lo que pasa…

Casi sin darnos cuenta la vida pasa, y pasan las circunstancias que nos toca vivir. Es que aún cuando creemos que sabemos en lo que nos metemos cuando tomamos una decisión determinada, no sabemos lo que será sino hasta que lo vivimos, hasta que nos pasa. Decidimos casarnos pero no sabemos qué será de nosotros en el matrimonio sino hasta que el matrimonio pasa; decidimos ser padres pero no sabemos lo que será sino hasta que nos pasa ser padres y así, solo al final del camino, cuando ya ha pasado lo que surge de las decisiones que tomamos, solo allí sabemos en qué nos hemos metido realmente al tomar nuestras decisiones.

El hecho concreto de “no ver el futuro” nos condena a una vida en la que debemos tomar decisiones en situación de incertidumbre, pues, como digo, no sabemos en lo que nos metemos sino hasta que vivimos la experiencia que es consecuencia de las decisiones que tomamos o de la falta de ellas. Siendo así, ¿podemos decir que somos realmente conscientes de lo que estamos decidiendo, que tenemos certeza cuando decidimos habitualmente? Y, si no es así, entonces, ¿cómo podemos ser responsables de algo que no sabíamos que ocurriría? La justicia del hombre considera incapaces a los menores de edad, por considerarlos inconscientes, es decir, incapaces de comprender las consecuencias de sus actos pero, nosotros, los “mayores”, ¿realmente comprendemos las consecuencias de nuestras decisiones? Si no sabemos en lo que nos hemos metido sino hasta que vivimos la experiencia, estamos decidiendo “con los ojos cerrados…” y si es así, ¿podemos asumir que somos plenamente responsables de lo que surge de nuestras decisiones? (Lejos está de mi intención dar excusa, con estos argumentos, a los que actúan de manera insensible e irresponsable sino que intento poner claridad donde no la hay, pues en la oscuridad nacemos, se trata de llevar Luz para que surja el entendimiento que nos hará libres…)

Decidir bajo incertidumbre es una apuesta que hacemos en cada decisión que tomamos pues no sabemos qué ocurrirá, no tenemos consciencia de las consecuencias de nuestras decisiones y por ende nuestra responsabilidad es tan limitada como limitada es la consciencia que tenemos de lo que generamos cuando decidimos. Y es por esta sencilla razón por la que existe el perdón.

Por supuesto, si te casas eres consciente del compromiso que asumes con tu pareja, pero, no sabes en realidad lo que será de tu matrimonio sino hasta que transitas la experiencia conyugal. Del mismo modo sucede en cada circunstancia y escenario de la vida.

Es que gran parte de las decisiones que tomamos lo hacemos en un estado de ignorancia tal que puede decirse que apostamos, en cierto modo tiramos la moneda cada vez que tomamos algunas decisiones, sobre todo las que alteran nuestra realidad no solo en el presente sino que involucran un compromiso a futuro. Es que no sabemos el devenir sino hasta que se hace presente y realidad y, no solo eso, pues si además consideramos que del presente solo percibimos una parte de lo que Es, entonces la limitación es mayor aún.

No sabemos las consecuencias de nuestras decisiones y mucho menos sabemos de qué decisiones son consecuencias las circunstancias cotidianas que nos toca vivir. Andamos a ciegas y vamos viviendo los roles que nos toca vivir casi sin darnos cuenta… Casi sin darnos cuenta dejamos de ser hijos y nos emancipamos, casi sin darnos cuenta hicimos un oficio, una carrera, nos casamos, fuimos padres… las circunstancias nos fueron empujando y cada vez que surgía la oportunidad tomábamos lo bueno que la vida nos ofrecía, claro, lo que en cada momento éramos capaces de percibir como lo “bueno”, debimos vivir las consecuencias de nuestras elecciones para darnos cuenta si realmente lo bueno era tal o no lo era…y, ¿cuántas veces lo que nos pareció bueno en el pasado nos dimos cuenta luego que no lo era en realidad?

No podemos ver el futuro, pero sí podemos aceptar que no vemos el futuro y, en ese caso, nuestras decisiones considerarán esta limitación haciéndonos más prudentes en nuestros juicios y opiniones. Comprender el ligamento que existe entre el efecto y su causa es el primer paso en el Despertar de una Vida Consciente. Que no seamos capaces aún de ligar todos los efectos con sus causas, no implica que no exista tal ligamento. Reconocer nuestra limitación es el primer paso hacia la liberación de la limitación. Conforme amplifiquemos nuestra sensibilidad perceptiva, seremos cada vez más capaces de ver las consecuencias de nuestras decisiones y de ligar las consecuencias que nos tocan vivir con las causas que las originaron, de eso se trata todo esto. Esto es expandir la sensibilidad perceptiva, es “ver” lo que hoy no somos capaces de ver y por lo cual andamos a ciegas… y por lo cual la vida nos pasa sin darnos cuenta de lo que pasa en realidad sino hasta que lo hemos vivido…

Resulta más fácil comprender el pasado, menos fácil es comprender el presente y casi imposible es comprender el futuro, entonces,  antes de enfocarnos en revelar el futuro debemos aprender a Ver el presente tal cual es…

Cuando seamos capaces de ver el vínculo entre las consecuencias y sus causas, entonces sabremos lo que es estar conscientes, despiertos. No quiere decir esto que debas ver todas las vinculaciones sino que iras viendo cada vez con mayor claridad el ligamento que une todo lo que existe y todo lo que ocurre, cada consecuencia con su causa.

De esto se trata crecer, evolucionar, se trata de amplificar la sensibilidad perceptiva para ver cada vez más y de manera más clara lo que Es tal cual Es. Para ello, debemos salir de la inercia del “modo automático” en el que vivimos la casi totalidad de la humanidad. Debemos dejar de apostar en cada decisión que tomamos, de tirar la moneda y pasar a un modo de vida consciente es decir, comprendiendo las consecuencias de nuestras decisiones prescindiendo de la experimentación (sin necesidad de vivirlo para comprenderlo). Claro que no es fácil, nadie dijo que lo sería, pero no vinimos aquí a descansar o a buscar la felicidad… vinimos a liberarnos de lo que nos mantiene en la sombra, en la inconsciencia, en la incertidumbre… vinimos y estamos para iluminar las sombras que nos mantienen en la incertidumbre.

yo necochea

Saludos, Nicolás Niglia

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2 pensamientos en “Cuando la vida pasa sin darnos cuenta de lo que pasa…

  1. elsanax

    Pues la verdad cada vez que leo uno de tus entradas me quedó sin palabras, me encanta este blog, tu forma de decir cosas tan reales de una forma tan sencilla y a la vez cruda que me traslada a la realidad. Saludos desde Venezuela.

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