Tener lo que el otro necesita nos da poder sobre aquel…

Así como el confiado cree que el otro es como él, en el sentido de que el otro, en el que el confiado confía, no haría lo que él no haría y por eso confía; del mismo modo, el avaro cree que el otro es también como él, y que está dispuesto a todo para conseguir lo que ambiciona y que busca sacar ventaja de todo lo que hace. Por eso el avaro no da limosna, porque no cree en la necesidad del otro sino que ve al que pide como alguien que engaña para conseguir del otro lo que le interesa, tal cual el avaro hace como si la vida fuese un juego de naipes donde de ganar se trata y, para ganar uno los demás deben perder, el avaro no quiere perder y por eso no deja que los otros ganen.

Si tratas de convencer al avaro de que es avaro, creerá que estás intentando engañarlo para quitarle algo que él tiene y que a ti te interesa, pues él obra de esa manera con los demás, solo se relaciona con los que tienen algo que a él le interesa y que, por supuesto, quiere quitarles… y por eso se relaciona. Esta actitud miserable es muy común en todos nosotros, nos relacionamos solo con quienes tienen algo que nos interesa y, utilizamos lo que tenemos y que otros necesitan para empoderarnos frente a ellos y aprovecharnos de su necesidad.

Construimos el poder personal en base a lo que tenemos y otros necesitan. ¿Cuál es el poder de la mujer frente a los hombres sino el impulso reproductivo que empuja al hombre hacia la conquista de la mujer? La mujer utiliza este poder para obtener del hombre lo que desea y, por supuesto, el hombre utiliza la necesidad de la mujer, de lo que la mujer necesita de un hombre para tener poder sobre ella. Este es el juego del poder que todos jugamos… adueñarnos de lo que los otros necesitan para tener poder sobre aquellos y, adueñarnos y almacenar lo que nosotros necesitamos para que nadie tenga poder sobre nosotros… y así pasan los días, los años, la vida, jugando un juego que empobrece y endurece los corazones.

Si nuestro poder personal está basado en la necesidad que el otro tiene de lo que nosotros somos o poseemos, no es negocio que el otro satisfaga su necesidad, pues de ese modo perderíamos poder frente a aquel. Si te dedicas a la venta de alimentos, no quieres que el hambre desaparezca pues, sin hambre solo unos pocos se alimentarían! o ninguno… es decir, el juego de poder actual que todos jugamos y convalidamos fomenta y exalta la insatisfacción de la necesidad, necesita que se necesite, esta basado en la necesidad y por ello, agrega necesidades nuevas todo el tiempo.

Todos estamos condicionados por la necesidad y por el deseo, son éstos los dos motivadores fundamentales que nos empujan cada día a la acción y determinan un comportamiento característico. Pero no nos vayamos a lo macro, es decir, no pongamos la responsabilidad de este juego de poder en manos de las minorías multimillonarias dueñas del dinero y de las industrias… vamos a lo cotidiano pues, este juego lo jugamos todos y todos los días…

Nos vestimos para seducir, nos da poder sobre el otro saber que le gustamos, que nos desea, que nos necesita, necesitamos que nos necesiten para sentirnos bien… pero, si no nos necesitan perdemos poder, nos depreciamos y deprimimos, sentimos que no valemos… entonces, trataremos de gustar para que el otro necesite de nosotros pues todos necesitamos aquello que nos gusta, que nos hace bien pues lo que gusta está directamente relacionado a lo que necesitamos.

Estamos provocando al otro todo el tiempo, ostentando, seduciendo, negociando para quitar o conseguir del otro lo que nos interesa… pero no lo hacemos de manera consciente, pues de ese modo nos daría culpa, lo hacemos de manera natural y espontánea; es una expresión natural del instinto, la de querer gustar al otro, encajar, formar parte de la manada, cumplir el impulso reproductivo, etc.

Solo cuando comienzas a despertar tu sensibilidad perceptiva, cuando “abres los ojos y ves”, entonces comienzas a advertir en ti y en los demás este juego diario del poder, este juego de seducción constante, esta negociación permanente. Todos queriendo conseguir del resto lo que a cada uno satisface su necesidad y deseo. Pocos advirtiendo lo que están haciendo y en lo que convierten la vida actuando de ese modo…

Observa a las personas en lo cotidiano, míralas haciendo lo que hacen, ¿es eso lo que verdaderamente quieren hacer? O, eso que hacen es una excusa, un medio para obtener lo que necesitan o ambicionan?… Si no tuvieran necesidad ni deseos que satisfacer, harían lo que están haciendo, dedicarían el tiempo a ello o lo dedicarían a otra cosa?

Atrapados en el juego del poder basado en la necesidad y el deseo insatisfechos, así estamos, pero, no por culpa de una minoría conspirativa sino porque todos conformamos este juego y lo convalidamos al jugarlo cada día. Haciendo “cualquier cosa” con tal de conseguir lo que necesitas o deseas convalidas este juego…

Este juego crea carencia, crea falta, porque se empodera en la necesidad insatisfecha, si no hay necesidad ni deseo este juego no tiene oportunidad de ser. Este juego crea pobres y avaros, pues está basado en la avaricia y en que muchos pierdan para que pocos ganen, este juego surge de una mente avara y de una visión egocéntrica de la vida. Por ello, para el que triunfa en este juego, el avaro, todos los demás son jugadores como él, y así los trata, los pobres son los perdedores y ellos los ganadores… no ven más allá de este lenguaje binario entre ganadores y perdedores… no creen en una tercera o cuarta posición, en los que no juegan el mismo juego ni quieren jugarlo, para el avaro, el que le plantea esta visión del asunto tal cual la de este artículo, es simplemente alguien que está usando otra manera y otro camino para ganar el juego…  

pseo de compras

Es una escena triste ver tanto talento desperdiciado, es triste para el que tiene la sensibilidad perceptiva para verlo y reconocer esto que digo, para otros, esto pasa desapercibido y la escena es una imagen cotidiana a la que están acostumbrados y, como perdemos la sensibilidad en la costumbre y dejamos de ver lo que ya vimos, lo que se repite, entonces nos hacemos ciegos para ver lo que es y deja de entristecernos lo que es triste y lamentable, simplemente ya no lo vemos.

Pero ¿qué sentido tiene ver lo que duele si acaso no puedes cambiarlo? Pero, no se trata de cambiar el mundo, de convencer a nadie de lo que no es capaz de ver por sí mismo, pues, como te digo, creerá que estás tratando de “venderle pescado podrido” de convencerlo para quitarle algo que te interesa… no es ese el cambio que debemos producir sino en nosotros… en nosotros debemos producir el cambio y no en nadie mas, debemos ser sensibles para ver el juego del poder que estoy describiendo, pues es la manera de ver lo que de nosotros convalida esta realidad y es eso, en nosotros, lo que debemos cambiar, en nadie más.

Este es el sentido del Despertar, no tiene sentido en el cambio que puedes producir en los demás, que por cierto lo producirás indirectamente, sino en el cambio que debes producir en ti, pues el mundo es lo que es porque todos y cada uno de los hombres somos lo que somos… cuando los hombres cambien, crezcan, evolucionen, el mundo será otro, distinto al actual.

Saludos, NIcolás Niglia

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