La maquina de los sueños…

Observar a los niños, y no tan niños, intentando agarrar uno de los premios con ese brazo mecánico que pareciera estar en mantecado pues, todo lo que agarra se le cae ni bien comienza a elevarse para llevar el objeto hasta la puerta de salida; ofrece un resumen sintético pero representativo de lo que hemos hecho del mundo y de la vida… “una máquina de los sueños”…

2016-01-25 16.11.59

El mundo es como esta máquina, nos muestra un montón de premios que deseamos conseguir pero nos pasa como le pasa al brazo mecánico, todo se nos desvanece cuando estamos a punto de conseguir el propósito… ¿Será así por naturaleza, es decir, es así porque la naturaleza de esta vida así lo dispuso o podría ser de otra manera?

Los niños sienten que necesitan eso que anhelan, un muñeco, un autito, un reloj, lo que está dentro de esa máquina se convierte en indispensable para el niño que lo ve, Ayer, estábamos sentados frente a esa máquina, desde donde saqué esta foto, un niño de unos 8 años de edad se nos acercó y nos pidió monedas para jugar en la maquina. Le ofrecimos comprarle un helado y tratamos de explicarle que no sacaría ningún premio de esa maquina porque está configurada para que así sea… El niño miraba la maquina mientras le decíamos esto y con desilusión nos pregunto “por qué era imposible?”, le volvimos a explicar que la maquina, su brazo mecánico estaba configurado para que los muñecos se cayeran al levantarlos… pero el niño estaba muy confiado en que podría ganar su muñeco… iba y venia, daba vueltas alrededor de la maquina, no renunciaba a la idea, no creía en nuestra sugerencia…pero, no tenía las monedas para jugar el juego… si las hubiera tenido no lo hubiera dudado… le compramos el helado y fin de la historia… 

Mientras esto ocurría, observaba la escena y pensaba en cuántas veces nos comportamos de la misma manera que lo hizo ese niño, cuántas veces damos vueltas alrededor de las tentaciones del mundo y, aún cuando nos advierten de la trampa, no renunciamos al anhelo… cuántas veces damos más poder a la ilusión que a lo cierto… y así nos va…

Hoy, antes de tomar esta foto, otro niño, más grande que el primero, se acercó decidido, puso sus dos monedas y comenzó a mover el brazo mecánico hasta posicionarlo en vertical al muñeco más grande, dejó caer el brazo sobre él y luego comenzó a levantarlo… un segundo después el muñeco caía de nuevo al mismo sitio en el que estaba, el niño lamentó la pérdida agarrando su cabeza con ambas manos… segundos después, tanteó en sus bolsillos buscando más monedas… volvió a intentar pero con otro premio, el resultado fue el mismo, volvió a tantear en sus bolsillos pero ya no le quedaba nada, miro alrededor como buscando a su papá o mamá para pedirles, como no los vio decidió retirarse…

Quien diseño esa maquina utiliza el mismo criterio que utilizan los que han diseñado el mundo actual, haciendo de él una “máquina de los sueños” para que todos nos esforcemos por conseguir los premios que el mundo ofrece e invirtamos en ello todas nuestras monedas… y cuando no tenemos más buscamos ayuda para seguir intentando “alcanzar nuestros sueños”… ¿Cuántos de nuestros sueños están basados en anhelos que nacen del corazón, y cuántos de ellos están inducidos por la tentación cotidiana, por la programación social, por el impulso del instinto?

El mundo no ofrece los sueños que surgen del corazón, sino que ofrece los sueños que el mundo crea, así como la máquina ofrece premios que no son el sueño singular de los niños sino solo objetos que estimulan la necesidad y el deseo en ellos para conseguirlos. A veces, no se trata de lo que conseguimos sino de lo fácil que puede ser conseguir algo, pues, lo que se ofrece fácil es tentador no por lo que se ofrece sino por lo fácil…

El mundo no solo ofrece sueños que no son sueños de nadie sino del mundo, sino que los ofrece como fáciles… ¿cuántas veces has pensado en lo fácil que es la vida de esa persona millonaria o bonita, o famosa…? no es lo que hace esa persona y tampoco lo que tiene lo que más te inquieta sino “lo fácil que es su vida”…  El mundo ofrece una vida fácil a quien se empeña en conseguirla, así como esta máquina ofrece premios a quien coloca sus monedas y se empeña en atraparlos con el brazo mecánico… Nadie busca una vida difícil! sea lo que sea que haya al final del camino todos escapan a lo difícil. Si los mismos premios que están dentro de esta máquina, no estuvieran allí sino en una vidriera de una tienda y tuvieran un precio determinado para comprarlo, tal vez nadie de los que intentan conseguirlo en la máquina gastaría dinero en él, pero al proponerse fácil…. se hace tentador y es así como caemos en la trampa de este mundo.

No es fácil la vida de nadie y mucho menos la vida de quienes insisten en conseguir la vida fácil que el mundo propone, haciendo así de su vida un mar de insatisfacciones y fracasos permanentes, como lo que sienten los niños que ponen todas sus monedas en esta máquina y no consiguen nada sino solo la frustración y la necesidad de una revancha para liberarse del sabor amargo de la derrota…. A nadie le gusta perder, y muchos simulan tener una vida fácil, ordenada y pulcra, pero en realidad, detrás de esa imagen está lo que no se ve…

La ilusión nos atrapa como una fiebre, nos quita claridad, nos embriaga, nos tienta como el canto de una sirena, nos hipnotiza y nos hace ver real lo ilusorio e ilusorio lo real…

Obsérvate! verifícate! libérate!

Saludos, Nicolás Niglia

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