Instinto, Karma y Consciencia…

Algunas personas buscan oportunidades de negocio todo el tiempo, es decir, buscan la manera de ganar dinero. Su objetivo está en el resultado que obtienen a través de lo que hacen y no en lo que hacen, por ello, lo que hacen es lo menos relevante, pueden comprar y vender sombreros, ropa, comida, autos, casas, perfumes, petróleo, armas, seguros de vida, etc. En este segmento se encuentran tanto los vendedores ambulantes como los ejecutivos de finanzas del Wall Street, ambos buscan lo mismo y no les importa cómo lo logran sino conseguir dinero. A primera vista surgen diferencias entre, por ejemplo, el vendedor ambulante y el ejecutivo de WS, sin embargo, las diferencias son solo superficiales pues, en la esencia del comportamiento ambos son regidos por el mismo criterio, por el mismo paradigma.

Es la naturaleza terrenal la que domina en esas personas, es desde la naturaleza terrenal expresada a través del instinto, desde donde surge el impulso que produce el comportamiento de estos sujetos. Es el paradigma del Ego lo que impulsa el comportamiento tanto del vendedor ambulante como del ejecutivo de Wall Street. ¿Qué es lo que busca la naturaleza terrenal a través del impulso que determina nuestro comportamiento instintivo? busca 3 cosas fundamentales: 1) mantener con vida al individuo (supervivencia); 2) mantener con vida a la especie (reproducción); y, 3) llevar al individuo y a la especie a su máxima expresión posible a fin de garantizar la supervivencia del individuo y de la especie (jerarquía).

El impulso de la naturaleza terrenal es muy intenso, experimentamos su intensidad todos los días, cumplir el mandato que la naturaleza nos impone es cuestión de vida o muerte! Quien no cumple este mandato pierde el derecho a la vida, pues la Naturaleza lo quita de la escena así como sucede en el mundo salvaje pleno, donde la Naturaleza se expresa sin interferencias, allí ningún animal muere de viejo sino que muere cuando pierde la capacidad de cumplir el mandato que la naturaleza terrenal le impone, cuando son incapaces de satisfacer las necesidades de su instinto. Las personas que hacen “cualquier cosa” con tal de ganar dinero, de conseguir pareja y/o reproducirse, o de llegar a la máxima jerarquía en lo que se desempeñan (ganar, ser el mejor…), ellos son expresión natural de su instinto, buscan ganar el derecho a la vida satisfaciendo las necesidades que surgen de su naturaleza animal; pues, su instinto les hace saber que si incumplen cualquiera de esos tres propósito que he mencionado anteriormente, pierden el derecho a la permanencia, a la vida. En estas personas lo que rige plenamente es el Paradigma del Ego, es decir, son ellos la plena expresión del instinto y son estas personas las que hacen de nuestro mundo un mundo aún salvaje, aunque vivamos en un ambiente artificial y aislado de la Naturaleza en el cual, aparentemente no nos rige el instinto pero, más allá de su sofisticada apariencia, este mundo sigue siendo a imagen y semejanza del impulso instintivo pues los intereses que mueven al mundo tienen como propósito satisfacer las necesidades y deseos del instinto, los tres puntos que he mencionado.

karma

Pero, a diferencia del resto de los animales, el ser humano cuenta con un componente adicional a la naturaleza terrenal, este componente adicional es la expresión presente de la naturaleza Divina, es la Presencia del Yo Soy, es decir, del Ser. De ella surgen cualidades que confieren al ser humano un poder adicional y, por ello sobrenatural pues no es natural de este mundo animal salvaje. Este componente adicional y su poder consecuente, produce la exaltación o exageración del impulso instintivo cuando estamos plenamente identificados con la naturaleza terrenal. Entonces, debemos quitarle ese poder adicional al instinto a fin de regresarlo a su equilibrio y debemos otorgar ese poder a las cuestiones que corresponden a la naturaleza Divina y para lo cual contamos con ese poder adicional.

Dicho de otro modo, no se nos ha otorgado ese poder para ser más letales como animales sino para dejar de ser animales precisamente… El instinto nos hace animales y por ello exaltamos el estado salvaje cuando concedemos este poder adicional a los impulsos instintivos, los cuales, como he dicho, buscan la supervivencia del individuo, exaltando su individualidad, buscan la supervivencia de la especie, induciendo la reproducción a través del celo y deseo sexual; y nos impulsan a la competencia por la jerarquía, llevando al individuo y a la especie a su máxima expresión animal.

¿Cómo equilibrar el uso de este poder, cómo quitarte al instinto el poder adicional que le estamos aportando? La manera más sencilla y eficaz es la que utiliza la misma naturaleza Divina, esto es, estimular un estado de sensibilidad perceptiva y comprensión cada vez mayor en el sujeto. Cuando más sensibles y sensitivos nos hacemos, más sentimos las consecuencias de nuestros actos y, de esta manera, esta sensibilidad hace de “freno inhibitorio”  quitándole el poder adicional que le hemos conferido al instinto. En otros artículos he mencionado el ejemplo del depredador que siente lo que causa a su presa, esta sensibilidad lo inhibe de seguir matando pues al sentir lo que causa a su presa siente el dolor y el miedo que provoca en su comportamiento como depredador y por ello deja de ser depredador, no por una imposición externa sino por un “despertar interno en un nuevo estado de sensibilidad y percepción, de consciencia”.

¿Cómo estimular la sensibilidad perceptiva en un individuo? La manera más rápida de lograrlo es poniendo al sujeto en el lugar del otro, poniendo al “victimario en el lugar de la víctima”, haciéndole sentir lo que él mismo causa, dándole “una medida de su propio veneno” es como conseguimos expandir la sensibilidad perceptiva, es decir, comprender más allá de lo que percibimos a través de los sentidos del cuerpo humano y de su mecanismo instintivo. Y, precisamente, es esto lo que hace el KARMA… y lo que busca.

Hace tiempo, una mujer que tomó una consulta conmigo, aquí en Buenos Aires, Argentina, me contaba la relación conflictiva con su padre al cual visitaba cada vez menos debido a que se sentía mal tratada por él. Lo primero que le pregunté fue si ella suponía que su padre sabía lo que causaba en ella como consecuencia de su trato y si ella se lo había hecho notar de alguna manera. “Si tu padre supiera lo que produce en vos cada vez que los visitas, vos crees que te seguiría tratando igual?”… esta fue mi pregunta, a lo que ella respondió “claro que no! él no quiere hacerme sentir mal, eso creo, pero lo hace…” A veces, hacemos sentir mal a otros sin quererlo, sencillamente por nuestra insensibilidad para sentir al otro, para sentir lo que el otro siente. A veces el miedo es el principal factor de insensibilidad pues al ser una de las sensaciones más intensas, apaga todas las demás sensaciones  haciéndonos insensibles a todo lo que no es el miedo que nos acapara. Recordemos que el miedo es un mecanismo de auto defensa, de supervivencia y se activa en circunstancias consideradas amenazantes y, cuando es la vida lo que esta bajo amenaza todo lo demás pierde sentido y poder…

No se trata de sentir TODO lo que el otro siente sino al menos lo que nosotros hacemos que el otro sienta, es decir, sentir lo que causamos en el otro. Esta es la sensibilidad perceptiva que debemos desarrollar y que significa el despertar de consciencia… es lo que realmente produce la transformación en el Estado del Ser, así como en el ejemplo del depredador que e hace incapaz de seguir depredando y da así lugar a un nuevo estado del Ser, da lugar al surgimiento de una nueva identidad de sí mismo.

Si el padre de esa mujer pudiera ponerse en la piel de su hija, y sentir tal cual siente su hija cuando él “la maltrata verbalmente”… por supuesto  que cambiaría inmediatamente su trato, se angustiaría por lo que le ha hecho sentir a su hija y por alejarla de él… claro, siempre y cuando el padre de esta mujer no tuviera intención de hacerla sentir mal, como era el caso de esta mujer del ejemplo. Este tipo de situaciones puede resolverse, sanarse y liberarse sin darle participación o excusa a la Ley del KARMA, Si no lo sanan la hija y el padre a través de una nueva identidad en la relación, vinculándose no desde los miedos y pre juicios y de la memoria de cada uno acerca de lo que fue o hizo el otro en el pasado, sino desde el presente, entonces no hay necesidad de poner a cada uno en el lugar del otro  pues al comunicarse las personas se ponen unas en el lugar del otro si no, no hay comunicación posible pues no hay entendimiento y sin entendimiento no se habla el mismo lenguaje, no hay por ende comprensión. Pero si no se logra esto, entonces, será el Karma el que los pondrá en la situación del otro para que comprendan… En el caso de esta mujer, lograron comunicarse y llegar uno al corazón del otro expresando con sencillez y sin juicio su sentir, entonces ambos cambiaron de “una línea de tiempo a otra, donde no hay consecuencias kármicas que experimentar”. La comprensión del otro, de sus razones, sana karma futuro y pasado.

Estimular la expansión de la sensibilidad perceptiva (consciencia) es la manera de quitarle al instinto el poder adicional que se le ha otorgado y por lo cual nos hemos salido de cauce. Es, además, la manera de liberarnos de la “Rueda del Karma” pues, cuando comprendes las consecuencias de tus actos no necesitas ponerte en el lugar del otro para saber los efectos de los que eres causa… y, cuando te liberas de la Rueda del Karma, no necesitas nuevas reencarnaciones…estás técnicamente Ascendido! te has Graduado!

Pero, el mundo de hoy sigue siendo a imagen y semejanza del impulso instintivo y solo ofrece estímulos que exaltan el ego, es decir, que exaltan y favorecen los tres propósitos del instinto, los que he mencionado en párrafos anteriores. El mundo no solo no estimula el despertar de la sensibilidad perceptiva expandida sino que la aplaza. Por ello, el camino de los que vienen a servir de estímulo para el despertar de consciencia es un camino a “contra corriente” del mundo y del instinto. Hemos venido a incomodar, a generar incomodidad en los otros y en el mundo, para que el mundo despierte! QUE ASI SEA!

Perseverar en el propósito es la clave!!!

Saludos, Nicolás Niglia

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