El siguiente paso: Trascender las fronteras del YO, Seres Supra terrestres.

Uno de los retos más importantes que tenemos por delante es el de reconstruir la UNIÓN del ser humano con el ser humano, de uno con todos y de todos con cada uno basándonos ya no en los intereses emergentes del instinto sino en la comprensión de que el otro es “otro yo”… Esto, que todavía suena utópico para muchos e imposible para otros, es el Camino hacia la salida de este laberinto 3D.

Sentir al otro como si el  otro fuera una prolongación de mí mismo es integrarme en el otro y hacerlo parte de mí, es Ser uno con él y en él. Para ello, debemos trascender las fronteras del YO, lo cual no significa que desaparezca el YO sino que el YO no estará más circunscrito a un cuerpo separado, a un individuo y a un interés individual; sino que, basándonos en una comprensión expandida de la realidad, más completa, podremos percibir la relación fundamental e indivisible que existe entre uno y el resto de las personas y con el TODO, entonces, la idea del YO se expandirá a un YO mucho más inclusivo.

Ligarnos con el otro, sentirlo, hacerlo parte de mi YO y ser parte de su YO, nos hace UNO con aquel y en aquel sin que esto implique perder la individualidad de cada uno por supuesto. Esto es, precisamente, AMAR al otro como a tí mismo… de esto se trata y esto busca el amor: ligarnos de manera tal que no hayan más fronteras que dividan los “YO” de cada uno…. ¿Suena difícil, utópico, improbable? lo sé, aún hoy sigue sonando tan lejano… pero es el Camino… es el único Camino…

muro de berlin

¿Cómo y por dónde comenzamos? comencemos por los que más cerca están de nosotros, en lo cotidiano, ¿cuán lejos y cuán cerca estamos de ellos? por supuesto, no me refiero a una distancia física, me refiero a qué tan ligados estamos al otro, cuánto sentimos y comprendemos las razones del otro, ¿somos capaces de ponernos en su lugar… y sentir lo que el otro siente?

Tomemos la mano del otro, ¿qué sentimos? mirémonos a los ojos, ¿cómo nos sentimos? incómodos, tranquilos, tememos que algo se descubra, tememos que el otro se de cuenta de lo que sentimos al tomar su mano, que descubra lo que hicimos, nos incomoda lo que el otro siente cuando nos toma de la mano?…. Ahora, toma tu mano izquierda con la derecha, ¿qué sientes? así deberíamos sentir al otro.. como si al tomarlo estuviéramos uniendo nuestras manos derecha e izquierda… todo lo que sentimos, entonces, al tomar al otro y que produce incomodidad y que invita a tomar distancia, todo ello es lo que nos divide… es lo que nos mantienen en el desamor…todo lo que simulamos ser para aparentar algo que no somos ni sentimos y solo para que el otro no nos lastime con su juicio, no nos abandone o nos castigue…

Estamos acostumbrados y, lo que es peor, educados y estimulados, a disimular lo que sentimos a fin de que el otro no se de cuenta de ello, esta disimulación nos aleja en vez de acercarnos, Disimulamos cuando alguien nos gusta, cuando sentimos “cosas” al estar cerca… disimulamos para no ser juzgados y “condenados” por el juicio del otro. Todo esto nos separa, nos mantiene en el desamor, nos aísla y no hemos nacido para estar aislados sino para construir la unión de unos con otros y de todos con el TODO.

Si eres hombre y tomas la mano de una mujer y sientes cosas… pues, eres hombre! tu instinto se activa, disimulando no cambias nada, no logras nada, que sientas cosas al tocar la mano de una mujer no implica nada más que eso, es decir, que eres hombre y que tu instinto de hombre esta vivo! pero, como eres más que instinto, tienes la decisión en cuanto a qué harás al respecto.

Si eres mujer y un hombre toma tu mano, por la razón que sea, y sientes lo que él siente como hombre al tocarte, ¿por qué te inquietas? él es hombre y tú eres mujer!, y si tu eres la que siente, ¿por qué te inquietas?, eres mujer y él es hombre!, es el instinto el que esta vivo y activa sus mecanismos naturales! Pero, como no eres solo instinto, entonces, ¿por qué te inquietas?, sencillamente reconoce y acepta tu naturaleza y decide, a consciencia, qué harás con ello.

Nos educan y educamos a nuestros hijos en la separación y en la exaltación del género (hombre – mujer), distinguiendo así a unos de otros a través de los colores que cada género usa, de la ropa, en fin… separamos por género, luego separamos por color de piel, luego por costumbres y cultura, por origen, por raza, etc. Construimos fronteras cada vez más fortificadas que limitan el YO de cada uno, que lo encierran cuando, en realidad, debemos derribar esas fronteras.

Nuestra mirada está muy condicionada por el instinto, vemos desde el instinto y por ello no vemos más allá de lo que el instinto reconoce y de lo que al instinto le interesa; el instinto solo reconoce aquello que sirve a su propósito, esto es: sobrevivir, reproducirse y alcanzar el máximo lugar en la manada… todo lo demás “no existe” para el instinto, por ende, no veremos nada más allá de esto si acaso vemos la vida y a nosotros desde los ojos del instinto. Por esta razón es imprescindible, además, alcanzar el Balance Masculino Femenino, para liberarnos de la mirada condicionada por el género, solo desde una mirada que no es la mirada del macho o de la hembra, solo desde allí podremos Ver con claridad y con libertad lo que Es el otro y lo que somos más allá del instinto.

Esta educación basada en la separación y en la exaltación del YO, es la base en la que fundamos las ideas y creencias desde las cuales elaboramos los juicios y pre juicios cotidianos. Es esta base la que debemos “demoler” y es lo que está sucediendo hoy en el mundo, en una porción de la población mundial está sucediendo este derrumbe y cada día cuesta más sostenerla idea de un YO limitado a las viejas fronteras basadas en una percepción muy limitada acerca de uno mismo y de la vida…

La base ideológica del ser humano está siendo exhortada y sacudida… para liberarnos de las fronteras que limitan y encierran al YO de cada uno, privándonos de la expansión necesaria para el desarrollo evolutivo de la humanidad. La identidad que nace luego de la muerte de la identidad basada en un YO aislado, es, precisamente, la identidad Crística. La identidad Crística es el nacimiento de la Consciencia presente del YO SOY, la Consciencia Crística es la resurrección del Ser luego de vivir en la oscuridad de la inconsciencia (instinto), gobernados por ideas impuestas por una condición circunstancial (la de ser humano) condicionados por el género, por los límites de la física característica de esta realidad dimensional. La Consciencia Cristica nos libera, nos expande, nos proyecta a la eternidad, nos convierte en Seres Supra terrenales.

ccristica

Trasciende las fronteras de tu YO… ama!

Saludos, Nicolas Niglia

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