La muerte y la Ascensión…

La muerte, tal cual la conocemos, es un proceso de des identificación del cuerpo y de la identidad terrenal que desarrollamos al encarnar. El Ser que encarna es separado del cuerpo de manera forzosa a través de la muerte del cuerpo, es decir, el Ser que encarnó, al quedarse sin cuerpo pierde el elemento fundamental sobre el que funda su identidad terrenal, el Yo Ego,

¿Qué es un perro, puede un perro tener dos patas, alas, pico y comer semillas y pequeños insectos? pues, no sería un perro sino más bien un pato o una gallina pero no un perro, El cuerpo es el elemento fundamental sobre el que se sostiene la identidad actual, el cuerpo refleja las cualidades fundamentales de cada individuo y de cada especie; usualmente, un cuerpo con alas vuela, un cuerpo sin patas refleja que no camina repta o nada y así, el cuerpo revela las cualidades sobresalientes de cada especie y de cada individuo y por ello el cuerpo es el elemento fundamental de identificación.

Cuando el cuerpo muere, entonces, nos quedamos sin ese elemento fundamental y el Ser que encarnó, el que somos en realidad, el cual es un estado mental del ser, es separado y regresado a un estado “de espera” de un nuevo cuerpo en el que continuar el proceso de desarrollo evolutivo. En pocas palabras, encarnará tantas veces como sea necesario hasta que logre la desidentificación consciente del cuerpo, es decir, hasta que el ser humano despierte y recuerde quién es; dicho de otro modo, que el ser humano exprese al Ser que encarnó en él comprendiendo que no es el cuerpo sino un estado del Ser que utiliza el cuerpo como medio de expresión y experimentación evolutiva.

El proceso de muerte será más o menos traumático para el Ser conforme éste comprenda su estado de realidad, es decir, cuanto más aferrado esté a la idea de que es el cuerpo y nada más allá del cuerpo, al perder el cuerpo debido a la muerte existirá una vinculación fuere, una identificación mental que no termina ni siquiera con la separación del cuerpo que acaba de morir. Por ello es necesario que el Ser desencarnado pase por un proceso previo a la re encarnación, pero aún así, al encarnar en un nuevo cuerpo tenemos una memoria activa y esto hará más o menos traumática la encarnación en el nuevo cuerpo lo que puede derivar en problemas en la gestación durante el embarazo, y luego del parto inclusive.

Cuando más despiertos estemos, más claro tendremos el hecho de que no somos el cuerpo y, por ende, el proceso de muerte no representará una experiencia traumática sino solo una transformación, tan traumático como puede ser despedirte de una casa de la que te mudas luego de mucho tiempo de estar allí, o de un empleo… Por supuesto que el instinto, siempre presente mientras estemos encarnados, intentará evitar la muerte de todas las maneras que le sea posible, pero siempre tendremos claridad de lo que sucede y ello nos aportará la paz que necesitamos.

muerte y ascension

Antes de la tortura y crucifixión, estando aún en el monto de los Olivos, Jesús hizo el siguiente comentario: “el Espíritu está dispuesto pero la carne es débil…” es decir, “sé lo que estoy haciendo, sé de qué se trata pero, aún así una parte de mi teme y sufre la suerte que me ha tocado aunque yo la he elegido así…”

Algunos de los expertos en relaciones con extra terrestres, los llamados “contactados” han dicho y coinciden en que los seres extra terrestres se manifiestan solo ante aquellos que no temen a la muerte, pues, de otro modo el shock sería traumático para cualquier encarnado y perdería sentido el contacto si la persona entra en pánico y shock, ¿no lo crees? Por esto es que solo se manifiestan ante quienes han atenuado el miedo a la muerte y todos los mecanismos inhibitorios que el instinto activa cuando estamos frente a algo desconocido y por ende considerado amenazante. Dicho de otro modo, los seres extra terrestres solo se manifestarán ante quienes estén despiertos al punto de comprender con claridad que no son el cuerpo sino que el cuerpo es solo un medio de expresión y experimentación.

Es preciso aclarar que los seres extra terrestres solo se manifiestan, aún en los despiertos, cuando existe un propósito claro y es necesario que así sea pues no suelen establecer contacto físico sino mental, a través de los cuerpos mentales superiores y astrales, etc…. para lo cual debemos “apagar” los cuerpos inferiores, como el emocional y mental inferior (el mental identificado con el instinto) lo que logramos por ejemplo al meditar,

Bien, continuando con el asunto de este artículo, la muerte, debemos comprender entonces que existen dos muertes, una es la que podemos llamar “des identificación inconsciente”, que es la que sucede en la casi totalidad de los casos, donde el Ser encarnado es separado forzosamente del cuerpo y pierde así el elemento fundamental de su identidad terrenal; y, la otra muerte es la muerte consciente, donde el sujeto se desprende del cuerpo, se separa en plena consciencia de lo que está sucediendo y aceptando que así sea. Algunos se preguntarán: “y qué sucede con la Ascensión, pues se dice que se asciende con cuerpo y todo”…. en ese caso, no hay muerte. No hay separación del cuerpo sino transformación del cuerpo hacia un estado de menor densidad, menor masa.

¿Por qué razón entonces un individuo entregaría voluntaria y conscientemente su cuerpo, en el caso de la segunda muerte, en vez de ascender y llevárselo consigo? Para que exista la Ascensión con cuerpo antes debemos atravesar la muerte consciente. Es decir, dicho de una manera línea y sencilla solo como ilustración de esta idea, en la vida anterior a la de la Ascensión, el sujeto murió consciente, en la siguiente encarnación trabajará desde el primer dia de su vida en la Ascensión, es decir, en la transformación de su cuerpo físico a fin de elevar su frecuencia lo cual cambia su composición química.

Sin embargo, en estos momentos de Gaia, en este fin de ciclo y principio del nuevo ciclo, esto se debe dar en una misma encarnación, es decir, en esta misma encarnación, aquellos que cuenten con la madurez o edad evolutiva suficiente (almas viejas) podrán morir conscientes en esta vida y luego ascender. Y, ¿cómo sería eso? Se trata de morir sin dejar el cuerpo, es aceptar el desarraigo y soltar la identidad terrenal, todo apego comenzando por el apego al cuerpo. Conforme avanzamos en este proceso de “muerte consciente pero sin dejar el cuerpo físico” vamos transformando el cuerpo físico resucitado para la Ascensión.

La muerte consciente pero sin dejar el cuerpo físico implica soltarlo todo! renunciar a todo! es como flotar en esta vida, es un Estar pero sin participar en las cuestiones del mundo, es vivir casi de incógnito, como extranjeros en nuestra propia tierra… Esto no quiere decir que debemos alejarnos de todo y recluirnos en una cueva… sino que debemos soltarlo todo, desafectarnos emocional y mentalmente de todo. Es, en definitiva, una muerte consciente pero llevándonos el cuerpo y dejando todo lo demás.

Como he dicho al principio, el cuerpo es el elemento fundamental de identificación del Ser que encarna con el encarnado y con esta realidad, ero no es el único elemento de identificación. Otros elementos de identificación son por ejemplo nuestras posesiones, nuestra familia, amigos y relaciones con el mundo en general. Morir consciente sin dejar el cuerpo físico, entonces, sería soltar todos esos elementos identifica torios con este mundo, como si te dijeran que morirás en unos meses y vas ordenando todo y disfrutas de todo ello pero ya con una mirada distinta… desapegada.

Muchos hoy estamos atravesando por este proceso de muerte consciente sin dejar el cuerpo físico, sin embargo, no todos están conscientes de lo que está pasando y lejos de soltar, se aferran más y más a los elementos identifica torios en vez de ir desapegándose para hacer más ligera y sencilla la partida. Como, en el caso actual, se trata de un proceso global o masivo, los seres maduros evolutivamente y por ello en condiciones de “dar el salto ascendente”, están siendo estimulados en este proceso y no siempre comprenden lo que está ocurriendo hasta que alguien aparece en sus vidas y suministra la información que necesitan para comenzar a comprender y favorecer así el proceso.

Como he mencionado antes con respecto al comentario de Jesús, “el Espíritu está dispuesto pero la carne es débil”… por más conscientes que estemos de lo que nos está pasando, sentiremos miedos, dudas, nos temblarán las piernas en alguno de los “ensayos de muerte” por los que pasaremos, etc. Seamos compasivos y comprensivos con nosotros mismos, estamos encarnados aún y sigue activo el instinto y todos sus mecanismos automáticos de supervivencia.

re-yo_thumb.jpg Saludos, Nicolás Niglia

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