Del sufrimiento al Amor Incondicional, las razones de Jesús…

Lo que no conocemos, lo que no hemos experimentado aún no existe! y lo que no existe no surte efecto motivador en nosotros sino solo como una intención de descubrirlo o bien en forma de curiosidad por saber más allá de lo que sabemos… El gusano de la mariposa, por ejemplo, antes de convertirse en mariposa no tiene idea de lo que es volar, de lo que significa ser mariposa y, por ende, solo puede especular con ello pero su idea será siempre limitada a la condición de gusano, desde donde construye la idea de lo que ser mariposa es y puede ser… solo cuando sea una mariposa sabrá lo que significa Ser… ¿Alguna vez te ha pasado de querer ir a un sitio que no existe, de sentir ganas de estar en otro lugar pero no sabes dónde ni qué lugar es ese? y, entonces, ¿cómo puedes ir si no sabes dónde esta ni como es? “no sé lo que quiero, pero lo quiero ya! y como no sé lo que quiero, no sé cómo conseguirlo ni dónde está!…”

¿Cómo motivar al hombre hacia el amor incondicional cuando el hombre, por su estado de naturaleza terrenal de ser humano, no experimento y no conoce aún lo que es Amor Incondicional? El hombre, como todo animal, debe ser motivado desde lo conocido, pues lo conocido surte mayor efecto en él que lo desconocido. Es mucho más persuasivo el miedo al dolor conocido que el miedo a lo que no existe… y, lo que no conocemos, lo que no hemos experimentado aún, no existe.

El sufrimiento es familiar en nuestra vida, sufrimos desde que nacemos y antes de nacer también… el sufrimiento es lo conocido. Entonces, para comprender y para reconocer el Amor Incondicional deberíamos conocer pero no lo conocemos, por ende no podemos valorarlo y por ende no surte efecto motivador en nosotros y todo impulso por alcanzarlo naufraga ante la emergencia de lo conocido, de lo cotidiano y “real”…

Sabemos lo que es sufrir, conocemos de qué trata ello… y por eso vivimos eludiendo el sufrimiento, escapando, evitándolo a toda costa. Es así que el sufrimiento, el dolo, tienen mayor poder de persuasión que cualquier razón que surja del mundo de lo desconocido, de lo no experimentado aún. Por ello, por más argumentos que se revelen en cuanto a lo que el Amor Incondicional es, nunca estos argumentos serán mayores en intensidad que la intensidad del sufrimiento pues, el sufrimiento lo sentimos y el Amor Incondicional lo imaginamos pues no lo hemos alcanzado aún.

¿Cómo persuadir al hombre de que siga el Camino hacia el amor incondicional utilizando el poder de persuasión de lo conocido para él? Pues bien, aquí es donde entra en juego el sufrimiento como Camino hacia el Amor.., pues el sufrimiento es lo que persuade al hombre, así como el arriero persuade a la tropa y la conduce por la senda… El sufrimiento es ya uno de los principales motivadores en el comportamiento del ser humano, nos impulsa hacia lo opuesto, hacia el confort por supuesto pues el confort es en realidad la ausencia de sufrimiento. El confort no existe como algo en sí mismo, no hay una definición única de lo que es confort, para unos puede ser una cosa y para otros otra… sin embargo el sufrimiento tiene entidad en si mismo, es dolor, es que la vida duela. La ausencia de este dolor existencia es lo que llamamos confort.

Entonces, ¿cómo llegamos al amor a través del sufrimiento? dado que el sufrimiento nos espanta hacia el sentido opuesto… si un Ser con un poder tal como para obrar milagros, como para sanar enfermedades, como para resucitar muertos, si alguien con un poder así voluntariamente acepta y abraza el sufrimiento en nombre del Amor Incondicional, pues ese Ser conoce el Amor Incondicional, viene de ese Estado del Ser a mostrarnos el Camino hacia allí… cuánto mayor será el poder de ese Amor Incondicional que aún no conocemos pero que hace que alguien con poder sobre la vida y la muerte se someta voluntariamente al sufrimiento tal cual un mortal…

Decía Jesús “no hay acto más sublime que el de dar la vida por los amigos”… cuando la Iglesia Católica dice que Él sufrió para sanar nuestros pecados, etc.., se refiere a este hecho, al hecho de que un Ser que Viene del Amor Incondicional (que ya ha trascendido este estado de naturaleza terrenal) regresa y se somete voluntariamente al sufrimiento solo para hablarnos en el lenguaje que entendemos, el del dolor… nos dio así un ejemplo desde lo que conocemos, el sufrimiento mostrando que no hay ningún sufrimiento que justifique renunciar al Amor Incondicional o, dicho de otro modo, que el Amor Incondicional vale la pena de cualquier sufrimiento terrenal…

jesus crucificado

De esta manera, Jesús utilizó el lenguaje que podemos comprender, para decirnos/mostrarnos lo que de otro modo no sería comprendido.. pues sus palabras no han llegado tanto como sus hechos y si no fuera por sus obras, sus palabras hubieran sido olvidadas ya… pues las palabras que revelan lo no experimentado aún, no surten el mismo efecto que los hechos cotidianos con los que nos enfrentamos cada día…a Jesús no se lo recuerda por lo que dijo, sino más bien por lo que hizo. Sin embargo, en sus Palabras está la Verdad y no en sus obras, pues sus obras son de este mundo, son hechos terrenales, pues la enfermedad pertenece a este mundo, la muerte también por ello, sanar enfermedades y trascender la muerte es de interés de los mortales y por ello es cosa de este mundo pero sus Palabras hablan de lo que trasciende las fronteras del mundo… Sin embargo, pocos ojos pudieron ver la Verdad en sus Palabras, y muchos más fueron los ojos que vieron la contundencia de sus obras… pues, como digo, con sus obras exaltó su Palabra… pero lo importante no está en sus obras sino en la Palabra revelada

Por esta misma razón es que hoy, muchas personas en el mundo sufren, no porque estén siendo castigadas, sino porque están siendo persuadidas de soltar lo que las aferra al naufragio para que no se hundan con el viejo mundo… el sufrimiento propio y el que ocasiona la desgracia que vemos en el mundo, surte el efecto persuasivo y nos exhorta a un cambio de rumbo, a fin de que demos otro sentido a nuestra vida. Como no tenemos ojos para ver más allá de los hechos de este mundo, son los hechos de este mundo lo que nos persuade a tomar un camino o a evitarlo.

Reflexiona… ¿cuánto has leído acerca del Amor Incondicional, cuántas veces has laido palabras del Espíritu y, cuántas veces todo ello ha naufragado en las pasiones de lo cotidiano, en los miedos en los apremios del día a día, en la constante carrera por escapar del sufrimiento?

Los milagros y las obras sobrenaturales de Jesús tuvieron como propósito exaltarlo, pero no con sentido de idolatría, sino para conferir poder a su ejemplo, Así como se lo reconoció y valoró por sus milagros, también se lo ha reconocido y valorado por su entrega voluntaria al sufrimiento y fue éste el máximo ejemplo que ha dado “pudiendo evitarlo lo acepto voluntariamente”… entonces, el simple mortal se pregunta… “¿qué habrá de especial en ese otro sitio que este Jesús ha renunciado a la vida y ha aceptado el dolor voluntariamente?…” esta es la duda sana, la duda que rompe las ideas rígida que nos mantienen en el pragmatismo y el ateísmo natural del ego. Esta duda sana que ha sembrado Jesús ha sido tan poderosa como el agua… suave, sencilla pero con poder para modelar a la roca más dura… La culminación de su obra es, por supuesto la resurrección y posterior Ascensión pues así se completa el Camino en esta senda terrenal… son estas las 3 etapas del Despertar: renuncia al Ego o muerte del ego (crucifixión), expresión de la identidad esencial, del Yo Soy (resurrección); y, expansión de la consciencia hacia las nuevas octavas dimensionales (Ascensión).

El sufrimiento será necesario en tu vida cada vez que te salgas de la senda evolutiva que te lleva hacia el Amor Incondicional, cada vez que caigas en las cuestiones del mundo, en las rutinas del ego, en su escapatoria de la muerte, del dolor y del sufrimiento; cada vez que te abraces al confort que has conseguido como quien se aferra al tronco que lo mantiene a flote en el río y por miedo a ahogarse no se suelta y deja así de nadar… entonces deberás sufrir para soltar, pues, como he dicho, es el sufrimiento el que mayor poder persuasivo ejerce sobre nosotros, es el motivador más eficaz.

Cuando aprendas a soltar sin necesidad de sufrimiento, entonces, el sufrimiento no tendrá más sentido en tu realidad y por ende no sufrirás más… Pero, estamos aún encarnados y sujetos al mandato del instinto, el cual solo reconoce lo que es capaz de alterar su condición, lo que puede matarnos o lo que nos mantiene con vida; todo lo demás, al instinto no le interesa, y por ende no tiene sentidos para percibirlo ni respuestas que asociar a ello, a lo desconocido y, por ende, todo lo que no es una amenaza para el instinto o una oportunidad, todo ello no existe y no surte efecto en nuestra realidad terrenal.

¿Cómo aprenderemos a soltar sin necesidad de sufrir dado que el instinto nos tiene “atrapados” en sus programas de funcionamiento? Si fuéramos solo instinto, ni yo estaría escribiendo esto que escribo ni tu lo estarías leyendo… pues al instinto nada de lo que aquí expreso le interesa, ni lo conmueve ni le preocupa. Somos más que instinto, claro, somos, un Ser que encarna en este cuerpo y lo utiliza con un fin experimental evolutivo. Ese Ser es el actor que interpreta un personaje, y se pone en la piel del personaje que interpreta, el personaje es el ser humano y su instinto. Y, conforme te acercas al final de la experiencia, al final de la obra, el actor debe deshacerse del personaje y regresar a su identidad real. Este proceso es el que suscita la dualidad activa, la expresión de las dos naturalezas encontradas en un mismo sujeto: la naturaleza terrenal expresada a través del instinto y la naturaleza Divina expresada a través de un estado particular de sensibilidad perceptiva y entendimiento (consciencia).

¿Cuándo comienza a expresarse la naturaleza Divina en el sujeto? Como digo en el ejemplo del actor, cuando la obra termina, el actor mientras agradece a su público comienza a des identificarse del personaje y va regresando al que Es. Del mismo modo, cuando vamos llegando al final del propósito por el cual hemos iniciado la Rueda de Encarnaciones en esta realidad, comenzamos el proceso de des identificación del personaje, en este caso el personaje es la identidad Yo Ego, la identidad terrenal que hemos construido en esta vida y en todas las vidas anteriores en este planeta. Cuando alcanzamos la edad evolutiva suficiente comenzamos a expresarnos desde el Estado del Ser Divino, desde el Yo Soy.

A medida que la identidad Divina Yo Soy va expresándose en nosotros pierde poder la identidad Yo Ego, es decir, el instinto pierde eficacia como motivador del comportamiento habitual; entonces, el miedo al sufrimiento pierde poder persuasivo y dejamos de reaccionar por miedo y comenzamos a vivir a consciencia. Los pensamientos dejan de ser estimulados por el instinto (por el miedo, por la necesidad, por el deseo, etc.) y comenzamos a transformar la manera de pensar y de pensarnos… de este modo, desde este nuevo estado de sensibilidad perceptiva y entendimiento (consciencia) vamos tomando nuevas decisiones y dando a nuestra vida un nuevo rumbo, creamos así una nueva realidad en la que el sufrimiento va perdiendo sentido y razón… pues no solo que no lo necesitamos sino que además no le tememos…

Dichosos aquellos que ven… pues muchos que creen ver sin ciegos en realidad!”

  re yo Saludos, Nicolás NIglia

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