Tomar distancia de quien nos lastima…

escapar
Lo primero que se nos ocurre cuando estamos con alguien que nos lastima es alejarnos, huir de esa circunstancia, de esa relación. Sea como fuere, es éste el impulso que gobierna nuestro pensamiento en ese tipo de circunstancias. No está bien ni está mal que así sea, pero, ¿si acaso nos escapamos de quien nos lastima, entonces, nos habremos liberado realmente de la causa de ese dolor? Dicho de otro modo, ¿Cuándo alguien nos lastima, el problema es el otro, somos nosotros o somos los dos?
Cuando estamos expuestos a una situación que nos lastima, que nos duele, lo primero que nos importa es liberarnos del dolor y si eso se consigue tomando distancia pues, tomaremos distancia y ya! Cuando esto nos ocurre con nuestros padres, entonces nos vamos de su casa, tomamos distancia de ellos, nos salimos de su imperio. Cuando la relación que nos lastima es la de pareja, entonces buscamos la salida de esa relación…
Pero no siempre nos es fácil o posible (según nuestra percepción) salirnos de la casa de nuestros padres o de una relación de pareja. La falta de dinero suele ser el principal obstáculo o la excusa más usual. Sin embargo, cuando logramos irnos de la casa de nuestros padres o de una pareja, no nos hemos liberado del asunto sino que solamente hemos tomado distancia, así como el alérgico que evita la causa de su alergia pero no por ello deja de ser alérgico…
El problema está en nosotros! Y tomando distancia de la causa de nuestro dolor, de quien nos lastima, no habremos resuelto nada y andaremos incompletos. Por supuesto, cuando estas aturdido por el dolor lo primero que necesitas es alejarte de lo que causa el dolor pues nadie puede pensar ni sentir con claridad mientras está sujeto al dolor o a la incomodidad. Pero esa distancia que tomamos es una pausa que nos permitirá recuperar la calma y la claridad para regresar al origen y sanar (liberarnos del efecto).
Cuando tus padres, o alguno de ellos, es causa de incomodidad o dolor, debes aprovecharlos para sanar eso en ti. Pero, como he dicho, si llegas al punto de saturación o de intolerancia, entonces, toma distancia de ellos pero siempre considerando que esa distancia que has tomado no es la solución del problema sino solo una pausa, una tregua que necesitas para reordenarte, para observar la situación con la necesaria abstracción y regresar al ruedo una vez que estés dispuesto a liberarte del dolor.
Sufriendo no se sana el sufrimiento, sometiéndose al dolor no nos liberamos del dolor, en tal caso nos haremos insensibles pero ese no es el objetivo sino observarnos en la acción en la que se produce la incomodidad, el dolor, lo que lastima para comprender el proceso, el patrón que está en nosotros. Irse de la casa de los padres para evitarlos a ellos, para alejarnos del dolor e incomodidad que nos causan o de una relación de pareja, de un matrimonio, o de un país o de un empleo… es como dejar el dormitorio desordenado pero con la puerta cerrada para que no se vea… tarde o temprano necesitaremos regresar y ordenarlo para sentirnos completos pues, luego de escapar y escapar culpando a otros de nuestra insatisfacción, comenzaremos a culparnos a nosotros mismos y entonces, la mirada dejará de dirigirse hacia el exterior y comenzaremos a vernos hacia adentro.
Esta búsqueda interior nos llevará a vernos, a ver el desorden que hemos escondido, a ver nuestro inframundo, nuestras sombras lo que yace oculto en la oscuridad de cada uno. Entonces, querrás volver a la casa de tus padres o aún sin que lo quieras, las circunstancias de la vida te llevará de regreso a ellos y tendrás una maravillosa oportunidad de ordenarte. Del mismo modo, la vida, a través de las circunstancias, te pondrán cara a cara con tu ex, y tendrás la oportunidad de ordenar lo que has dejado desordenado y oculto en las sombras para que no se vea.
La necesidad será la excusa, será el medio de vincularte con aquellos con quienes tienes desorden, desarmonía, pues la vida se encarga constantemente de ordenar lo desordenado, de vincularnos con quienes debemos ordenarnos. La vida, como el director de la orquesta, dirige y ordena la acción de cada uno para que cada uno esté en armonía con el resto, con el TODO.
Entonces, cuando la vida te lleve de regreso a tu pasado, no lo veas como algo negativo, es que necesitas ordenar tu pasado, ordenarlo en ti, es decir, no se trata de convencer a nadie de nada, sino de perdonarte, de perdonar y de recibir y aceptar el perdón del otro. No rechaces estas oportunidades, son sumamente enriquecedoras y necesarias para completarte… no juzgues la vida desde tu percepción limitada, sé humilde, reconoce tu limitación para ver lo que es tal cual Es… acepta que tu percepción está condicionada por una serie de limitaciones naturales y otras que han sido añadidas por costumbre, por educación por cultura… la Vida sabe por qué te lleva a dónde te lleva a través de las circunstancias, fluye en ella, acepta y confía! TODO ES PERFECTO!
nfn
Saludos, Nicolás Niglia
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