El derecho a la vida, la ley del más fuerte.

Somos parte de una naturaleza que nos rige, que se expresa a través nuestro, de nuestro instinto, pero que no comprendemos aún o, tal vez, la ignoramos. Habrás observado alguna vez esos documentales de la vida salvaje, depredadores cazando a su presa, leones matando a las crías del líder anterior una vez que éste es destronado, y seguramente te habrás impresionado ante tamaña crueldad. Sin embargo, eso que has visto, eso que sucede cotidianamente en la vida salvaje es la expresión pura de la naturaleza terrenal. Naturaleza que se expresa también en nosotros y del mismo modo y es por ello que cuando observas determinados comportamientos del hombre sientes lo mismo , la misma crueldad e insensibilidad que percibes en esas bestias salvajes.
Es estamos hechos de la misma esencia que las bestias, una parte de nosotros, la mitad de lo que somos, pertenece a este mundo salvaje y nos impulsa a un comportamiento salvaje, de depredador y de presa. El mundo en el que vivimos está hecho a imagen y semejanza de esa voluntad que se expresa a través de nuestro comportamiento y que llamamos instinto. El mundo premia a los ganadores sin importar el mérito sino solo el resultado. El mundo y el dinero, expresión del poder de unos sobre otros, no reconoce virtud o mérito sino que da poder al portador del poder aún cuando sus manos estén manchadas de sangre.
Por supuesto, algunos hombres inspirados por su naturaleza extra terrenal o Espiritual o Divina, como quieras llamarla, han visto esto y han dado bases para convertir este mundo hecho a imagen y semejanza del instinto en un mundo que nos libere precisamente de la naturaleza salvaje y permita la expresión y el desarrollo de otra identidad humana basado no en el instinto sino en la consciencia. Pero, esto aún no se ha alcanzado pues sigue ganando protagonismo el impulso animal y es lógico que así sea pues estamos en un mundo que es regido por un Orden Natural que llamamos salvaje.
El reto, el gran reto del ser humano es trascender el instinto, no eliminarlo pues eso es imposible mientras estemos en un cuerpo animal, sino trascenderlo, quitarle el poder sobre nuestros pensamientos y decisiones, y conceder el poder, el lugar en nuestra realidad y en este mundo a la expresión de la naturaleza Divina que es parte de nosotros, y convive con la naturaleza terrenal salvaje. Esta es la dualidad del ser humano, Divino-Terrenal, la Bestia Divina… Tenemos dos caminos frente a nosotros, el que propone la bestia y el que propone el Ser Divino, el Verbo encarnado que somos además de una bestia más.
En nombre de la vida se quita la vida, en nombre de la fuerza impera la ley del más fuerte pues, este mundo, este sistema de vida salvaje custodia su salud sosteniendo la vida y la fuerza vital, por ello en nombre de la vida está permitida la muerte y en nombre de la fuerza impera la ley del más fuerte. No está mal, no soy nadie para juzgar a este mundo, pero debemos reconocer y entender su orden pues impera en nosotros tanto como en las bestias.
Si no somos capaces de reconocer esa expresión salvaje en nosotros, no seremos capaces de liberarnos de ella pues, nadie puede liberarse de lo que no es capaz de ver o de entender, ¿acaso podrías liberarte del alguien invisible?
Podemos cambiar el mundo, de hecho, hemos construido ciudades aisladas del ambiente natural y salvaje para atenuar el instinto y para construir una vida basada no en los objetivos del instinto sino en objetivos que den a nuestra existencia un sentido de trascendencia más allá de solo sobrevivir, reproducirnos y obtener reconocimiento. Este es el reto que la humanidad tiene por delante y que aún no hemos sido capaces de lograr.
¿Cuáles son las características fundamentales de la vida salvaje? Son, precisamente, miedo y necesidad, son éstos los principales impulsores del comportamiento animal salvaje. Y son las mismas características que siguen vigentes en el ser humano y que rigen y determinan la convivencia del hombre con el hombre y del hombre con el planeta. En la medida en que sigamos dándole poder al miedo y a la necesidad como rectores éstos de nuestros pensamientos, juicios y decisiones, seguiremos obedeciendo el instinto y por ello nuestro comportamiento será expresión de la naturaleza salvaje y este mundo será una selva y tal cual la selva serán sus características sobresalientes el miedo y la necesidad.
Las ciudades en las que vivimos ya no son la naturaleza, no son el ámbito natural del planeta sino que son espacios artificiales creados para el hombre y por el hombre. No comemos los alimentos tal cual nos los da la naturaleza sino que debemos procesarlos, lavarlos, etc. es decir, fuimos perdiendo naturaleza salvaje pero no hemos soltado aún la esencia salvaje que se expresa a través del instinto. El siguiente paso es éste, dejar de actuar desde el instinto y comenzar a hacerlo desde un estado de sensibilidad y entendimiento no instintivo.
Hasta aquí hemos actuado como depredadores y como presas, pero la expresión de la naturaleza Divina en nosotros nos otorga un estado de sensibilidad expandida que nos impide seguir actuando de ese modo pues, imagina que el depredador de pronto comienza a ser sensible al dolor que causa a su presa tal cual si se lo infringiera a sí mismo, pues, no podría seguir matando! esto es lo que nos está ocurriendo actualmente, este nuevo estado de sensibilidad nos impide seguir haciendo las cosas que hacíamos pues estábamos sujetos al instinto y actuamos como bestias salvajes. Ya no más! pues cada vez nos duele más vivir así y vivir en un mundo hecho a imagen y semejanza del instinto y de sus objetivos.
Esta es la manera a través de la cual la Naturaleza Divina se expresa en nosotros y nos da la posibilidad de transformarnos y de transformar la vida. Esta es la manera en la que el Paradigma está cambiando, salimos del Imperio del Paradigma del Ego (del instinto) y estamos pasando gradualmente a vivir regidos por una nueva idea rectora, por un nuevo paradigma basado en un estado de sensibilidad y entendimiento sobrenatural o extra terrenal pues este estado del Ser no es propio de la naturaleza salvaje terrenal sino que viene de la naturaleza Divina la cual tiene raíz no en este mundo sino en “el Cielo”.
Hacia eso vamos, hacia eso debemos ir para liberarnos del estado salvaje actual!
(extracto del libro próximo a publicarse: “El Camino hacia la Plenitud del Ser”)
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s