El Juego del Poder, la lucha cotidiana…

competencia
En muchos escritos publicados por este medio y otros, además de lo desarrollado en los talleres impartidos y las charlas, he explicado el impulso del instinto como formador de la identidad Ego y como el impulsor del comportamiento humano típico. Seré muy breve en cuanto a esta descripción y solo lo explicaré como introducción al tema de este artículo. El ser humano expresa una voluntad que no se origina en el individuo sino en una seria de programas de funcionamiento (instinto) que son comunes a todos los individuos de la especie y de cada especie animal.
Estos programas de funcionamiento impulsan al sujeto a la acción cotidiana imponiendo los objetivos que determinan el sentido de su vida. Estos objetivos son tres (3): Supervivencia del individuo, supervivencia de la especie humana (reproducción) y jerarquía. Este último objetivo implica llevar los dos anteriores a su máxima expresión posible. También he explicado cómo surge la competencia y cuál es el sentido de ella como mecanismo que la naturaleza animal utiliza para garantizarse la máxima expresión de cada individualidad y así sostiene el estado de “salud” del sistema de vida animal triunfando los mejores, es decir, les que mejor expresan la voluntad que la naturaleza terrenal le impone a través del instinto.
Pero la naturaleza, a través del instinto, no nos dice cómo resolver el problema, es decir no nos dice cómo conseguir las cosas que necesitamos sino que nos da la capacidad de aprender, de copiar de nuestros padres, precisamente, la manera de conseguir los objetivos que el instinto nos impone como condición de vida. La inteligencia de cada uno determinará el éxito en la competencia, así sucede con todos los animales. A esto lo llamamos adaptación al medio, es decir, los animales compiten además de entre sí y con otros animales, lo hacen con el medio ambiente el cual les requiere adaptación cada vez qué surgen cambios en las condiciones.
El hombre cuenta con una herramienta que no es natural al instinto, que no viene dada por la naturaleza animal sino que proviene de otro estado de naturaleza que trasciende lo animal y planetario, esta es la mente. La mente tiene como principal cualidad la de crear ideas. Lo único que la mente hace es, precisamente crear realidades mentales, idear situaciones, mecanismos, combinar elementos y constituir nuevos estados de realidad pero siempre mentales. Toda acción es antecedida por una idea. La idea que nos mueve a la acción está basada en la capacidad de percepción pues es a través de lo que percibimos y sabemos que construimos las ideas mentales que luego intentaremos hacer realidad. Estas ideas que concebimos o que aceptamos de otros, de quienes las han creado, y que intentamos hacer realidad se topan muchas veces con las ideas de otros quienes también intentan hacerlas realidad.
Dado que la realidad no es exclusiva de nadie, pues ninguna realidad es dependiente absolutamente de un individuo sino que siempre participan en ella más de uno, cuando intentamos hacer realidad una idea entramos en lucha o conflicto con los otros que también intentan imponer su idea. La única manera de que este conflicto no suceda y de que nuestra idea prospere y se convierta en realidad es que los otros no tengan una idea propia o acepten la nuestra como propia o como mejor. Esto es lo que llamamos liderazgo.
La naturaleza resuelve esto a través de la competencia, es el mejor el que impone su idea de cómo debe ser pero, en la lucha diaria no es nuestra idea la que intentamos imponer dado que somos expresión de una voluntad que no origina en nosotros, en la individualidad sino en la mente de quien programó el instinto humano. Entonces, cuando ganamos en la competencia cotidiana por imponer la idea y conseguir así los tres objetivos que el instinto nos impone, no somos nosotros, el individuo el que gana sino que gana la voluntad de quien nos programó, gana la naturaleza terrenal.
La mente agrega al instinto un poder que el instinto por naturaleza no considera y por ello rompemos el equilibrio natural del sistema animal haciéndonos más depredadores que los depredadores pues, gracias a la mente y a su poder creador de ideas, hemos trascendido las limitaciones que la misma naturaleza terrenal configuró en nosotros como medio de mantener un equilibrio. Por ejemplo, no nos dio la capacidad de volar, pero logramos volar, ni de sumergirnos en los océanos pero lo hemos logrado, ni de partir el átomo y liberar su energía pero lo hemos hecho…
Es aquí donde surge el “problema”, es decir, estamos sujetos al instinto y a sus tres objetivos y al sistema de competencia que la misma naturaleza animal impone pero hemos agregado un poder sobrenatural a ella haciéndonos más destructivos de lo que la misma naturaleza terrenal deseaba. Hoy, el mundo está en un profundo desequilibrio de poder, donde los que imponen la IDEA rectora de cómo debe ser la vida, de cuáles son las mejores costumbres, del sentido y criterio de justicia, etc. son los más salvajes y menos conscientes, es decir, son los que mejor obedecen el impulso del instinto y se han lanzado con todo el poder que tienen a disposición para conseguirlo y para alcanzar la máxima expresión, el podio, la cumbre, lo más alto del éxito pues hacia esto los impulsa el instinto, hacia la máxima expresión de la voluntad que expresa la naturaleza terrenal a través de cada individuo.
Pero, como he dicho, a este impulso inconsciente y natural se le ha agregado un poder adicional que rompe el equilibrio y que daña a la especie humana. Lo que prevalece es conseguir el objetivo, los 3 objetivos, prevalece conseguir el dinero para sobrevivir, conseguir con quién casarnos y tener hijos y mantener sujeto a nosotros a ese/a, conseguir reconocimiento; y, todo esto sea como sea… siendo la única limitación que cada uno se impondrá en las maneras de conseguir estos objetivos, su moral. Pero, este mismo sistema basado en el instinto como su gran impulsador y director, encontró una limitación en la moral y por ello puso su poder creador de ideas en destruir el sentido de la moral en nombre de una libertad que, en realidad, fue y es la esclavitud del ser humano.
El mundo está gobernado y dirigido por las ideas que han impuesto los ganadores. Estos han creado una realidad mental que se ajusta a sus intereses, que no son suyos sino que son la expresión, exagerada, del instinto y ellos son simplemente animales con un poder adicional pero en un comportamiento puramente salvaje. Estos individuos carecen de moral, no tienen la sensibilidad ni el entendimiento para ello pues, si acaso el depredador tuviera la sensibilidad para sentir el dolor que causa, no podría cumplir su destino de depredador.
Estos seres que hoy gobiernan el mundo son tan insensibles e inconscientes como cualquier otro animal, pero muy inteligentes mucho más que cualquier otro animal pero idéntico en su obediencia del instinto. Entonces, este mundo no solo no favorece el crecimiento Espiritual del Ser Humano, su expresión extra terrenal, sino que tampoco es obediente del impulso de la naturaleza terrenal expresada a través del instinto pues al agregar el poder de la mente y trascender las limitaciones naturales que la misma condición humana nos impone, hemos roto la sintonía con el Orden Natural Salvaje… Somos parias, reos en desobediencia de todo orden.
A fin de aportar orden y equilibrio, el Cielo a enviado al mundo del hombre seres que han encarnado con determinados atributos especiales, como ser la sensibilidad hacia la relación con la naturaleza terrenal y así han surgido los ecologistas y la onda verde, los cuales han sido interferidos por los que representan al mundo y han tratado de confundir ecología con salvajismo tratando de corromper el propósito de estos seres haciéndolos serviles del poder del mundo, el mismo que ellos vienen a desestabilizar.
Otros seres han encarnado para recomponer la sintonía del ser humano con el Cielo, es decir con su destino extra terrenal, el cual es natural a todos los seres humanos y es el verdadero sentido de esta vida, trascenderla así como es el sentido de la vida del bebé dentro de la madre trascender el cuerpo de su madre, para lo cual debe crear su propio cuerpo, así también nosotros estamos dentro del cuerpo de la Madre Tierra pero debemos trascenderla para lo cual debemos crear un cuerpo que nos permita eso, este es el Cuerpo de Luz. Pero este mundo actual no solo no estimula este propósito sino que hace lo posible por evitarlo y por ello debe ser transformado, desordenado para reordenarlo nuevamente.
Con este sentido hemos venido a este mundo seres, como quien les escribe, con el firma y claro propósito de desordenar el mundo, de incomodar, de sacudir los argumentos sobre los cuales se sostienen las ideas sin moral que mantienen el poder de este mundo y la adhesión voluntaria del ser humano. Pues el poder del mundo actual no se basa en la ambición e inteligencia de quienes lo lideran, sino en la inconsciencia de quienes aportan su adhesión voluntaria tal cual el esclavo que renuncia a su libertad. Pero el mundo, tal cual relata la Biblia en el antiguo testamento, en Exodo, el mundo de hoy debe ser empujado de este error, de esta complacencia y adhesión voluntaria, de esta falta deliberada de moral pues el mundo del hombre está en clara desobediencia con su propósito, en deuda con su destino y razón de ser.
En este juego de poder, el cual consiste en imponer las ideas de cada uno, las cuales, como he dicho, surgen de la capacidad que cada uno tiene de percibir la realidad; y dado que quienes han ganado e imponen sus ideas son los que menor capacidad perceptiva tienen, pues en realidad son expresión de una voluntad que no es propia sino impuesta por la condición animal (instinto), en el mundo de hoy gobierna la inconsciencia y es este un mundo animal y salvaje.
Es un mundo nada favorable para la Evolución pues el único interés es GANAR la competencia haciendo y asegurándose que otros pierdan. Es este un mundo basado en la misma lógica del casino: es necesario que muchos pierdan para que unos pocos sean ganadores circunstanciales siendo los verdaderos ganadores los dueños del casino. Quienes tienen ojos para ver esto, quienes tienen corazón para sentir esta realidad y quienes tiene el suficiente compromiso con la Verdad como para dejar de complacer este juego de poder y sobre todo a quienes ostentan su victoria imponiendo su idea de cómo debe ser la vida a los demás, ellos, nosotros, tenemos la obligación de ser el cambio, de incomodar al mundo, comenzando por quienes tenemos más cerca, por familiares, amigos, vecinos, por quienes nos escuchan, nos leen, nos sienten.
Somos los sobrios entre los borrachos, por ello, no podemos hacer como si no lo fuéramos pues el borracho tiene su excusa pero nosotros no. “El mayor sirve al menor” se nos ha dicho, el mayor es el que comprende lo que los demás no, el que ve lo que otros no ven, ese debe servir a los menores pero servirlos no es obedecerlos sino ayudarlos a crecer. No hemos venido a este mundo a complacer al mundo ni a ser complacidos, no hemos venido a sobrevivir, a reproducirnos y a ser reconocidos por el éxito en estos propósitos terrenales, aunque sobrevivamos, aunque nos reproduzcamos y aunque seamos reconocidos, no es ese nuestro propósito.
Focalicemos nuestro empeño cotidiano en lo importante y luego atendamos las urgencias, lo que la vida demanda, lo que la naturaleza terrenal exige como condición de la existencia, como pago por estar en este aquí y ahora. Sí, estamos en guerra si lo quieres pues, el mundo y sirvientes intentarán defender el Orden actual repeliendo todo intento de desordenarlo. Pondrán todo su empeño en descalificarnos ante los otros para que nuestras razones no tengan razón ante sus ojos, ante los ojos de quienes venimos a despertar incomodándolos tal cual el niño incomoda con esas preguntas inoportunas y con su lógica sencilla…
No será fácil! Claro que no! Pero a esto hemos venido! No lo haces por ti, ni por los que son capaces de comprender lo que estás haciendo, lo haces sencillamente porque es tu propósito y razón de ser… lo haces porque es esto lo que eres y no puedes ser otra cosa. Simulando que no lo sabes, esforzándote por pertenecer a un mundo que no solo no perteneces sino que has venido a transformar, será como asfixiarte lentamente, como una muerte gradual y perezosa… No temas, el Cielo te ha enviado, el Universo te observa y te apoya… has tu parte y confía!
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino
OSEE 2
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