Jesús y Magdalena

jesus y magdalena
La historia de Jesús y su relación con Magdalena ha dado lugar a muchas hipótesis al respecto de si efectivamente fueron una pareja, como lo que hoy concebimos que una pareja es, o si solo hubo una relación de Maestro y discípula como la religión postula que hubo. Más allá de los formalismos y costumbres de cada época, lo cual entorpecería el análisis de este asunto pues no era lo mismo una pareja entonces de lo que es ahora, considerando además, que en aquellos tiempos se esclavizaba gente como quien ejecuta un bien de otro para el cobro de una deuda impaga.
Analizar si Jesús y Magdalena eran novios, amantes o esposos puede resultar confuso si acaso antes no describimos el contexto cultural de entonces cosa que no voy a hacer porque no viene al caso de este artículo. Lo que sí viene al caso de este artículo y a lo que voy a referirme y a destacar es al desconcierto y rechazo que Magdalena provocaba en el grupo de seguidores de Jesús.
Magdalena no era una mujer convencional, común, como las demás mujeres de entonces. Por esta razón incomodaba al hombre promedio y era una molestia para el resto de las mujeres las que veían en Magdalena lo que ellas tal vez deseaban ser pero que no se atrevían por temor o por comodidad. Pero no era solo Magdalena la que rompía las costumbres y protocolos de la época sino que el mismo Jesús era el que más había transgredido las costumbres y hábitos de entonces.
Sin embargo, la transgresión de Jesús era no solo aceptada sino admirada por muchos judíos no porque comprendieran el propósito de Jesús sino porque tenían expectativas de liberación del yugo que Roma (el Cesar) imponía sobre los judíos de entonces. Algunos, la casi mayoría pensaban que Jesús los liberaría no de la 3era Dimensión sino del imperio Romano y de sus extremas condiciones fiscales que estaban empobreciéndolos.
Es decir, en Jesús veían un líder carismático y extraordinario por sus poderes que venía como un libertador más que como un Mesías que abriría las Puertas del Reino de los Cielos. Tanto Jesús como Magdalena incomodaban en su contexto pues no se ajustaban a lo común y no solo eso sino que ponían en tela de juicio algunas costumbres que eran sagradas para los judíos de aquellos tiempos.
Pero, como digo, en el caso de Jesús la expectativa estaba puesta en la liberación de Roma, sin embargo, en el caso de Magdalena no había ningún beneficio en aceptar a una mujer transgresora que controvertía la cultura de aquel momento en cuanto al lugar de la mujer en la sociedad y en la relación con el hombre. Jesús sentaba a Magdalena a su lado en la mesa en la cual solo debían sentarse los hombres. Esto ofendía a muchos de sus discípulos, sí, esos mismos que lo amaban y seguían debían tolerar su descontento y tal cual niños tragaban su bronca pero sus expectativas eran muchas con respecto a Jesús además de su asombro y cierto temor por “su magia”.
Debemos comprender que por entonces no había Espiritualidad en las personas, en el sentido que ésta consistía en prácticas dogmáticas incomprendidas y memorizadas vacías de contenido para la gran mayoría quienes no eran en realidad religiosos siquiera sino a lo sumo supersticiosos quienes se ajustaban a un ritual, o a varios, a la espera de un beneficio para ellos, para su salud, su patrimonio para su suerte. Jesús “desilusionó” a más de uno cuando dejó bien en claro que no levantaría espada contra Roma al punto que el mismo Judas fue uno de los principales desilusionados por esto haciendo su último intento de “obligarlo” al Cristo a que se defendiera de los Romanos y así los libertara por consecuencia pero, Judas no contaba con la entrega voluntaria de Jesús a sus captores y a su destino.
Solemos decir que no hay más ciego que aquel que no quiere ver, ni más sordo que aquel que no quiere oir… Pues bien, así pasó por entonces, solo unos muy pocos realmente comprendieron el sentido y el mensaje de Jesús. EL resto sintió desilusión cuando el Mesías se entregó pacíficamente a la tortura y a la muerte dejándolos “solos y a su suerte” a quienes lo habían acompañado hasta entonces. La noche de la captura Jesús estaba prácticamente solo, no es casual que estando en una ciudad donde todos sabían que era buscado y perseguido lo dejaran solo. Me pregunto ¿dónde estaban los cientos o miles que se maravillaron de sus obras? Jesús no los quería allí por supuesto pero, tampoco había voluntad de nadie ni insistencia por estar con él.
Si la actitud y respuesta de la gente hubiera sido otra, entonces, el final de Jesús no hubiera sido el que fue, no hubiera sido necesario ese final sino otro muy distinto pero el final fue el que debía ser según la insensibilidad de los corazones de antes y de hoy. Magdalena rompía la armonía en los hombres, era una provocación y una tentación a la vez. Solo para tener una aproximación de lo que digo, observen hoy a los judíos ortodoxos pues bien, antes eran más ortodoxos aún muy parecidos a lo que hoy son los talibanes. Así era la dureza de los corazones de entonces.
Observa hoy cómo lapidan a las mujeres por infidelidad o por no respetar las costumbres, así era por entonces. Y así como una mujer occidental de hoy incomodaría y provocaría la ira de este tipo de hombres y mujeres que menciono, así sucedió con Magdalena, una mujer muy adelantada para su época, una transgresora, una Maestra. Magdalena fue la primera que regresó al sepulcro de Jesús, la que lo buscó desesperadamente. Jesús amaba a su Magdalena, pero esto no era importante para su entorno, ellos querían un libertador y no un Mesías.
Pedro lo negó 3 veces, pero allí estaban su madre María y Magdalena, además del discípulo amado, el pequeño Juan. Jesús honraba su humanidad, no hacía ayunos ni celibato, comía carne y verduras, disfrutaba lo que la Vida le ofrecía, lo que Dios consagró al hombre, lo tomaba y honraba todo ello sin embargo su propósito estaba ante todo, eso es cierto. Y así debe ser en cada caso, aceptar y honrar nuestra humanidad, vivirla, pero siempre anteponiendo lo permanente a lo circunstancial, lo importante antes que lo urgente, el
Espíritu antes que la carne sin renunciar a la carne, de equilibrio se trata. Las expectativas de las personas de entonces, su visión estrecha y limitada a su ambición o necesidad les impidió recibir y comprender el mensaje de Jesús y de Magdalena, los celos pues habían hecho de Jesús su propiedad, su libertador su “negocio” ponían a Magdalena como un obstáculo, como un enemigo como alguien que podía distraer a Jesús de su tarea de libertador del pueblo judío.
La ambición y la visión egocéntrica de esa gente fueron su demonio, lo que los separaba de Jesús aun estando con él y conviviendo con el Mesías, aun así seguían muy lejos tan lejos como hoy sentimos aquella historia, lejana, pasada y remota. Su relación y actitud desafiante de las costumbres era tolerada en cuanto que si ello suponía la liberación del yugo Romano pero no era tan aceptada cuando Jesús dejó claro que no levantaría espada contra Roma. Lo mismo sucede hoy, nos interesa la magia en cuanto a la solución de los problemas que nos duelen, que nos hacen sufrir pero poco nos interesamos en lo que “no necesitamos” en lo que no “soluciona un dolor o un sufrimiento”, nos interesaríamos en alguien que nos enseñara a ganar más dinero, pero no en alguien quien nos enseñara el Camino al Cielo… a la vida eterna pues, sencillamente pocos creen en la vida más allá de esta vida por ende no dan crédito a nada que tenga efecto más allá de esta vida sino solo a lo que es comprobable y disfrutable aquí y ahora.
Es cierto que la vida de Jesús tal cual fue no le sirve a la religión pues, en principio Jesús no vivía en ninguna iglesia o templo, no tenía posesiones sino que vivía de lo que voluntariamente le daban, incomodaba a los gobiernos ponía en tela de juicio las costumbres sociales, hacía pensar a la gente, los enfrentaba a sus propios argumentos mostrándoles su limitación lógica. A las religiones no les sirve un líder como ejemplo pues las religiones no se basan en un líder al que seguir sino en un dogma que las sostiene, en templos que reflejan su poder y por lo cual deben ser ostentosos tanto como sería el Cielo en la Tierra con toda su perfección y magnanimidad, etc. Pero, más allá del Jesús editado por la Iglesia, con un sentido no conspirativo sino más bien adaptativo para el propósito de la religión, el cual no es malo.
Más allá de este Jesús conocido a través de la religión, existió un Jesús ser humano y Divino, el cual vino con una misión que no lo excluyo de su humanidad y de atender sus asuntos terrenales. Verifiquémonos en nuestras actitudes y juicios, no sea que estemos descontentos con alguien porque no cumplió nuestras expectativas y por ello nos perdemos de ver y recibir lo verdaderamente importante que esa persona tiene para darnos y enseñarnos. No dejemos que la incomodidad que produce el juicio basado en la costumbre nos ponga en oposición a quienes tienen algo que enseñarnos a quienes nos incomodan precisamente porque no los entendemos porque no somos capaces de ponernos en su lugar y ver la vida como ellos la ven. De nada sirve repetir “todos somos uno” y cosas así si no sentimos y entendemos lo que decimos.
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino
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