El Ego, aliado o enemigo?

¿Quién es el Ego? ¿Cuál es el sentido del ego? ¿Cuándo es nuestro mejor aliado y cuándo es nuestro peor enemigo?
Comencemos por entender o, por lo menos por aproximarnos a un entendimiento más claro de qué es el ego. El ego es una identidad, una idea mental que construimos de nosotros mismos. Esta idea se basa en una serie de comportamientos que dan cualidad a la idea del YO. Estos comportamientos surgen del instinto, es decir, de lo que la misma naturaleza humana animal impone como condición de existencia. Estos comportamientos giran en torno a la necesidad. La necesidad es la manera en la que la naturaleza terrenal nos dice qué quiere que hagamos.
Entonces, en el intento cotidiano de satisfacer las necesidades que el instinto impone construimos un comportamiento, una manera de resolverlas, y de ese comportamiento surge una idea de quiénes somos. Esto es el ego, la identidad que construimos de nosotros mismos en cuanto al comportamiento y a las experiencias que vivimos en el intento por satisfacer las necesidades que la misma condición humana impone. El éxito o fracaso en la satisfacción de las necesidades que impone el instinto nos dará un lugar en la manada, el reconocimiento y el poder sobre los demás. Un ego fuerte es aquel que es capaz de satisfacer eficientemente sus necesidades y un ego débil es el que no logra la plena satisfacción de las mismas y, por ende, siente una pérdida de derechos, de dignidad.
Un ego fuerte y exitoso para cumplir las demandas del instinto (supervivencia, reproducción y reconocimiento) nos dará seguridad en nosotros mismos, autoestima. Un ego incapaz de cumplir esas demandas exitosamente nos dará inseguridad, inestabilidad. La naturaleza nos impone como condición de vida el cumplimiento de determinadas obligaciones, como sobrevivir, reproducirnos y ganar (competir). Cuando no cumplimos esta obligación, cuando perdemos, perdemos no solo aquello que disputábamos sino que perdemos derecho a la vida, nos sentimos morir. Por esta razón intentaremos a diario ganar, es decir, conseguir lo que la naturaleza nos demanda. Este comportamiento nos mantiene apegados al propósito de la naturaleza terrenal pues de lo contrario aceptaríamos la muerte.
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El ego es el que nos conduce por el mundo, es el que sabe cómo resolver las cuestiones de la vida terrenal, un ego fuerte nos resuelve todo lo que necesitamos para existir y para vivir en el mundo pero nos mantiene apegados a su propósito, es decir, asume el mando de nuestra vida. No está mal! Sino solo cuando es tiempo de dar a nuestra vida un sentido que no tiene como propósito satisfacer las obligaciones que la naturaleza terrenal nos impone. Cuando decidimos dar a nuestra vida un sentido trascendental, que nos lleve al siguiente estado de realidad extra planetario, entonces ya no nos sirve el ego pues no nos interesa cumplir las obligaciones del mundo sino liberarnos del mundo y trascenderlo. Pero, un ego fuerte, un ego que sabe cómo resolver las cuestiones de la vida, nos ayudará siempre a mantenernos con vida, a resolver las cuestiones cotidianas mientras atendemos las cuestiones trascendentales.
Es este un proceso gradual, donde el ego va cediendo participación y poder, el ego fuerte, y vamos ganando seguridad y respaldo, el que antes nos dábamos a nosotros mismos basados en nuestra capacidad de conseguir el éxito, pero esta vez basándonos en otras cualidades también de nosotros mismos pero que no son las que surgen del ego ni las que nos sirven para ganar en este mundo. El ego se convierte entonces en tu mejor aliado cuando te ayuda a resolver las cosas del mundo a la vez que va cediendo el poder y el gobierno a una nueva identidad de ti mismo que va surgiendo fundada en un nuevo estado de naturaleza en ti extra terrenal. Pero puede ser tu peor enemigo cuando el ego no suelta el gobierno, cuando no cede el espacio y acapara y monopoliza.
Entonces, necesitarás “poner de rodillas el Ego”, necesitarás “hacerlo fracasar” hacerlo perder el derecho a la vida para que se debilite y ceda espacio. Tus Guías, Maestros y Seres de Luz que acompañan tu crecimiento, bregarán por la mejor alternativa para ti, si acaso tu Ego, un ego fuerte y exitoso no da espacio a la expresión de la nueva identidad y no cede espacio y poder, entonces serás conducido por circunstancias de “fracaso” para que, precisamente ese ego fortachón se debilite en su fracaso y renuncie al mando. Entonces, las circunstancias de fracaso en los temas del mundo serán siempre una perfecta oportunidad para que se exprese la nueva identidad en ti.
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino
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