Comportamiento sexual e identidad sexual

sexualidad
El segundo de los objetivos que impone la naturaleza animal en el ser humano es, precisamente, el objetivo sexual con el propósito de la reproducción de la especie. Este requisito para la existencia es tan intenso como el anterior, el de supervivencia del individuo y como el tercero, el de jerarquía pues los tres componen el requisito de la existencia en este mundo.
Vamos a concentrarnos ahora en el segundo requisito de existencia, este es, como digo, el de la reproducción y, puntualmente nos concentraremos en este análisis en el comportamiento sexual específicamente y en la identidad sexual resultante.
La Naturaleza ha delegado en la familia y en la sociedad la formación de las crías (de los hijos), formación que tiene como objetivo preparar a las crías en el cumplimiento y satisfacción de los requisitos de la existencia, los tres que he mencionado en el párrafo inicial.
Para que las crías aprendan, para que reciban las maneras y métodos que sus mayores han desarrollado para cumplir las expectativas de la existencia, deben contar con cierta cualidad que les permita el aprendizaje. Esta cualidad es la capacidad de copiar que la cría tiene en su máxima expresión, en el caso del ser humano, hasta la adolescencia. Esta capacidad de copiar hace que la cría, precisamente copie, los patrones, hábitos y aún lo más sutil e invisible que gobierna la vida de su familia y de la sociedad. Las crías copian las vibraciones, las formas pensamiento, los ánimos.
Pero, ¿cómo actúa esto en el ámbito de lo sexual? En este ámbito las crías son determinadas e influidas por tres elementos fundamentales sobre los que éstas construyen su identidad y comportamiento, estos son:
1) El Individuo; la naturaleza se expresa directamente a través del individuo mediante los programas de funcionamiento característicos que corresponden al género (macho o hembra) otorgando a cada uno una mirada particular, una sensibilidad y un interés específico. Al macho le otorga fuerza e insensibilidad a fin de qué este lleve a cabo tareas en las que, precisamente son requisitos indispensables la fuerza y la insensibilidad, por ejemplo para cazar o para defender y/o conquistar un territorio, etc. Es decir, existe una expresión natural en cada individuo, el cual es independiente de la influencia de la familia y de la sociedad.
2) La Familia; pero, como digo, la naturaleza no solo se expresa de manera directa y a través de cada individuo sino que actúa sobre cada individuo utilizando a otros individuos, en este caso a la familia. No solo utiliza a dos para concebir uno nuevo o varios más, me refiero a la concepción de vida; sino que utiliza a otros para educar a otros y para dirigirlos. En este caso concreto, el de la familia, la naturaleza animal humana utiliza a los padres en quienes delega la formación de la cría y el control sobre su comportamiento, en el sentido de la satisfacción de los requisitos que la misma Naturaleza impone como condición de vida o muerte, es decir, de existencia en este mundo.
3) La Sociedad; la sociedad actúa como los ojos y los oídos del Orden Natural, es decir, la Naturaleza utiliza los ojos y los oídos y la voz de todos para corregir cualquier desobediencia en alguno. La sociedad es el Gran Juez que juzga según la Ley que sanciona la Naturaleza y que está impresa en el sistema de funcionamiento animal que rige a cada individuo.
Entonces, el comportamiento sexual y la identidad sexual del individuo está fundamentada y condicionada por estos tres elementos, por el mismo individuo y su género pero, fundamentalmente y dado que la cría copia de los padres los comportamientos que llevan a la satisfacción de los requisitos que la vida impone como condición de vida precisamente, la cría (los hijos), en su comportamiento sexual e identidad sexual será fuertemente determinada por la familia y por la sociedad.
Los hijos copian de sus padres los patrones y comportamientos, no solo en cuanto a los oficios, a la cultura, a la religión, etc. sino también y en la misma medida, en lo referido a su identidad y comportamiento sexual. Por esta razón, nuestra relación con el sexo, con la pareja y con la reproducción está condicionada y determinada no solo por la expresión del instinto en cada uno sino más bien por la familia y la sociedad pues la Naturaleza ha delegado en los padres y en la sociedad la capacidad para formar a sus hijos y a los hijos ha concedido el poder de copiar a sus padres y a la sociedad.
La homosexualidad: Éste es un tema que aún hoy suscita incomodidad en muchos, a pesar de la “apertura” social sigue siendo un tema escabroso. ¿Cuál es la raíz de la homosexualidad, por qué a un hombre heterosexual le da rechazo ver a dos hombres besarse como amantes por ejemplo, por qué al heterosexual le da rechazo el homosexual? La identidad sexual y el comportamiento sexual, como he dicho en los párrafos anteriores, es copiada de la familia y de la sociedad.
Dada esta capacidad de copiar que los hijos tenemos por naturaleza, copiamos todo, no solo lo que nos interesa o lo que nuestros padres y la sociedad quieren o quisieran que copiemos, copiamos todo! La hija, tendrá la influencia de su condición de género: hembra, la cual la hará más sensible a los temas que son imperio de su madre pues comparten el mismo género y por ende la misma percepción y sensibilidad.
Entonces, lo usual es que la hija se interese en los temas que su madre domina y gobierna. De ella copiará las maneras, los hábitos y modos. Asimismo con el hijo varón con respecto a su padre. Al nacido varón, la Naturaleza le exige el comportamiento de varón pero no le enseña cómo, pues ello lo delega en su padre. Del mismo modo obra con respecto a la nacida mujer. Pero, ¿qué ocurre si en la familia la mamá no gobierna los asuntos que son de interés natural de su género o si la mamá está ausente? De igual manera con el varón ante la ausencia de su padre o bien con un padre que no asume su rol tal cual lo requiere la Naturaleza. En estos casos, el comportamiento sexual y la identidad sexual se ve alterada con respecto a lo que la Naturaleza espera y demanda.
Como he mencionado antes, el tercer elemento que la Naturaleza utiliza es la Sociedad. La Sociedad es el Juez que juzga en base a la ley que la naturaleza impone. La sociedad juzga en base a las expectativas que la naturaleza tiene con respecto a nosotros. Cuando nos salimos del comportamiento natural, cuando el nacido hombre no asume el rol que la naturaleza tiene programado para éste, o lo mismo con respecto a la mujer, entonces, la Sociedad, como juez hará notar esta “incumplimiento” o “degeneración” (comportamiento fuera de lo programado para el género en cuestión, ya sea macho o hembra).
El rechazo que el heterosexual puede sentir ante un acto homosexual no es una expresión de la voluntad soberana del individuo sino más bien es la expresión de la Naturaleza que a través de los individuos más obedientes, los heterosexuales, expresa en repudio del incumplimiento y desobediencia de los que han subvertido el orden de género. Es la Naturaleza la que juzga y no la persona que siente el rechazo pues esa persona solo lo siente, no lo decide, como tampoco el homosexual decide su condición, no es un acto soberano de la voluntad del individuo ser homosexual sino que el individuo solo lo acepta o lo oculta (rechaza).
Por supuesto que existen otras razones que influyen en la identidad sexual y en el comportamiento sexual, razones que tienen origen ya no en la biología, ni en la familia o en la sociedad sino en la historia del ser que encarna en un cuerpo, en una familia y en una sociedad determinada. Pero esto no es determinante de la identidad o del comportamiento sino que son los determinantes y condicionantes la familia y la sociedad. Alguno dirá: “conozco una familia normal, bien constituida, donde el padre es macho y la madre es hembra y ambos asumen los roles que la Naturaleza impone y aun así han tenido hijos homosexuales”.
En el caso de gemelos, los dos concebidos y gestados en la misma bolsa, estos pueden ser dos personas totalmente diferentes, con sensibilidad y percepción distintas de la vida, etc. Es decir, la biología, la familia y la sociedad y la astrología, no son los únicos determinantes del comportamiento y de la identidad. Como he mencionado en el párrafo anterior, otro determinante es la edad evolutiva del ser que encarna, la cual le confiere ciertos atributos específicos y un estado de madurez de estos atributos que nos hacen seres sumamente particulares aun siendo gemelos y miembros de la misma familia y sociedad. Existe un atributo específico que se presenta en los hombres, por ejemplo, en forma de un estado de sensibilidad extraordinario para la condición de “macho”. Esta sensibilidad no tiene género, es decir, no se corresponde exclusivamente con el género pues no surge del género en el que hemos encarnado sino que es una cualidad propia de un ser de edad evolutiva avanzada (consciencia elevada).
Pero, este ser sensible que ha encarnado en un macho de la especie humana, se sujeta a los mismos requisitos de existencia que el resto de los nacidos varones. Pero, la sensibilidad no es una cualidad natural del macho sino más bien de la hembra por lo que el ser nacido varón que cuenta con este estado de sensibilidad especial al copiar a su padre encontrará rechazo de lo que de éste recibe pues la sensibilidad, como digo, no es cualidad del macho pues el macho necesita insensibilidad para llevar a cabo su rol.
Este conflicto, que también surge en la hembra pero al revés exactamente que en el caso del varón, produce una alteración en el comportamiento sexual, llevando a la hembra a hacerse cargo de asuntos naturales del macho y al macho a asumir roles de hembra (dada su sensibilidad inusual), y produce, en una intensidad mayor, el cambio de roles sexuales, la homosexualidad.
Para comprender esto que digo de manera sencilla, imaginemos a un depredador en el mundo salvaje, un Tigre, un Águila, cualquiera. Todo depredador que mata para vivir, debe ser insensible al dolor que causa a su presa pues, de lo contrario, si el depredador fuese condescendiente con su presa, si sintiera el dolor que le causa, entonces no podría cumplir el rol de depredador que la naturaleza programo en él y que le impone como requisito de existencia.
Para el nacido varón si cuenta con una sensibilidad inusual e inapropiada para el rol de macho, éste se verá condicionado o impedido de cumplir ese rol y, entonces, su interés no coincidirá con las cuestiones que son propias de su padre sino que estará más cerca de lo que su madre gobierna, copiándola a ella más que a su padre y construyendo así una identidad sexual contraria a la expectativa de la Naturaleza, por lo cual, la Sociedad, en la cual la Naturaleza ha delegado la condición de juez, señalará dicho incumplimiento marginando a quien no se ajusta a los requisitos que la vida impone como condición de vida o muerte (muerte = exclusión).
El homosexual vivirá como una “ilegal” en cuando a las reglas que impone la Naturaleza animal del ser humano y será rechazado naturalmente por los demás, por quienes están en obediencia y cumplimiento de los requisitos de existencia. Así como el heterosexual no elige ser heterosexual, el homosexual tampoco lo elige. Por ello, no cabe ni el orgullo ni el repudio por dicha condición sino más bien la comprensión, tanto del heterosexual acerca de lo que determina y define la identidad y el comportamiento sexual como del mismo homosexual. Pues, de lo contrario, si no se llega a este estado de comprensión de este asunto, jamás podremos trascender unos el rechazo a la homosexualidad y otros a la homosexualidad misma pues necesitamos equilibrio con la naturaleza para construir los cimientos del desarrollo Espiritual.
Los hombres deben desarrollar y expandir su aspecto femenino, despertar su sensibilidad para liberarse de los condicionamientos que el género impone en su percepción y en su comportamiento; las mujeres deben ocuparse de lo suyo con respecto al aspecto masculino, y los homosexuales? El problema aquí es que el homosexual está en conflicto con su género, por ello, el balance masculino femenino en el homosexual (mujer u hombre) debe comenzar por recomponer el equilibrio en su género y luego en buscar el balance entre ambos aspectos, masculino y femenino.
Espero que este artículo sirva para iluminar los pensamientos y enriquecer los juicios.
Quien quiera oír, que oiga.
Nicolás Fernando Niglia Verdino
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