Errores típicos en el Despertar de Consciencia…

Una vez distinguido el Propósito, el Camino se muestra cada vez más claro conforme avanzamos siguiendo las pistas hacia nuestro destino y misión. Pero antes de distinguirlo hemos vivido, hemos andado y hemos asumido compromisos, hemos experimentado y de todo ello quedan memorias, apegos, recuerdos y ligamentos a un pasado que no suelta y que reclama.

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Salirse de la huella no es fácil, primero nos reclamará la misma costumbre que nos impulsará a continuar en el mismo sentido de la inercia. Luego serán los reclamos y demandas de quienes esperaban de nosotros lo que nosotros prometimos sin querer, y otras veces queriendo pues, quien camina hacia el sur promete ir al sur y aunque no quiera asumir el compromiso, para quien te mira ir al sur espera verte siempre en esa dirección… pero si un día cambias el rumbo, quienes se acostumbraron a verte ir hacia el sur, impulsados por su costumbre y la comodidad que esta ofrece, ellos se incomodarán al verte en ese cambio de sentido y te reclamarán como un acreedor reclama el pago de una deuda.

Por ello, no es fácil comenzar el Camino luego de haber andado casi a ciegas. Pero, por favor, no renuncies! no quieras matar la Verdad que te llama, no ignores el llamado de tu destino, pues tu destino es Misión. Todos hemos venido con cualidades calibradas en relación al Propósito y cumplir nuestro Propósito es el destino que nos llama en cada circunstancia. Pero claro, esto no lo descubres sino hasta pasados unos cuantos años de vida, de relaciones y compromisos, de proyectos y experiencias y todo ello deja su registro y nos apega a los triunfos y victorias pasadas…

Responder al Llamado de tu destino y Misión requiere determinación y compromiso, determinación con el Propósito que da razón a tu vida y que, además, ofrece sentido a tu Don pues, como he dicho, el don de cada uno, esa calibración particular de la habilidad, está en directa relación al destino que venimos a cumplir. Solo cuando te sintonizas con el destino, solo allí tu don encuentra sentido y oportunidad.

Pero si acaso, una vez que inicias el Camino, sientes los reclamos y demandas del pasado, de la costumbre y de los demás, insoportable y, aunque encuentres fuerzas para oponerte y luchar contra ello, sientes que te debilitas en la lucha y que nada avanzas… entonces, debes saber que es mejor que luchar y oponerte, regresar al origen de lo que te reclama y soltar ese cabo que te amarra a la orilla de la que quieres zarpar pero te jala…

No está mal regresar al punto donde te sientes apegado y apresado por una experiencia, por un trauma, por un juicio, por un incumplimiento, por una desilusión… debes soltar ese cabo que te impide navegar hacia tu meta, debes soltar amarras de una vez pero, desde arriba del bote no se puede, sino que debes regresar a la orilla para desanudar lo que te jala, para sanar lo que te inhibe y te impide responder el llamado de tu destino.

Oponerte a lo que te jala, intentar romper el cabo que te amarra, no es solución, te desgasta y pierdes las energías que necesitarás para llegar a tu meta. No se trata de oponerse ni de ganar la lucha, sino de desamarrar lo que te jala, Se trata de regresar al origen de la cuestión que te detiene o que te inhibe en tu andar hacia la meta. Si es tu familia, pues regresa a ello, comprender la raíz del asunto y sana! suelta! pero solo podrás sanar y soltar desde la comprensión que te llevará por consecuencia natural al perdón. Distingue la raíz de lo que te jala, de lo que te amarra a la orilla y no te deja moverte hacia tu destino y misión, luego comprende las razones del asunto y por fin, sana!

Dos errores que cometen los que Despiertan, los que distinguen por fín su Camino, es decir, su destino y misión en esta vida. El primero es la renuncia debido a las fuerzas que te amarran a la orilla y no te dejan avanzar, para algunos esto es demasiado y renuncian con tal de conformar a quienes los acusan o a quienes apelan a la culpa o a la lástima para evitar la incomodidad que representa, para ellos, salirse de la costumbre. El segundo error es el que cometen quienes determinados y decididos inician su Camino ni bien lo distinguen y ante las demandas y reclamos del mundo asumen una posición combativa de oposición y lucha.

Ni renuncia, ni combate u oposición, sino determinación y compromiso es lo que se requiere, pero también flexibilidad y comprensión… Sin prisa, pero sin pausa… siempre que tu intención esté firme, muévete con flexibilidad y cada vez que algún tema te jale a través de un reclamo, de una deuda del pasado, de una promesa dada y no cumplida, regresa y sana desde su raíz, libera ese cabo pues, de otro modo, no llegarás muy lejos…

Confía en ti, eres tu respaldo y tu fundamento…

Saludos,
Nicolás Fernando Niglia Verdino

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