Romanticismo y Amor… otro falso paradigma.

La dependencia suscita la necesidad del control. Evitar la dependencia es fundamental para liberarnos de la necesidad de controlar pues, en realidad, la necesidad nos controla a nosotros, controla nuestros emociones, pensamientos y juicios.

El camino hacia la idea completa de nosotros mismos es un camino hacia la independencia, hacia la libertad. Se trata, entonces, de ir liberándonos precisamente de todo lo renunciable.

Para lo cual debemos ser cada uno el fundamento y respaldo de cada uno. No se trata de aislarnos sino de basar las relaciones no en un vínculo de dependencia sino más bien en una idea que considere la independencia de aquello que hoy necesitamos.

Por ejemplo, saber que todo tiene un final, que todo termina, como dice una conocida canción argentina, es fundamental para dar a la relación y a la circunstancia el carácter de transitoria que verdaderamente tiene y que le corresponde por naturaleza.

Construir una identidad en base a una cantidad de cuestiones y circunstancias debilita a esa identidad que hemos creado y que somos mientras vivamos fundados en ella pues, solo con que una de esas circunstancias en las que basamos la idea del YO cambie o desaparezca, será suficiente para que la identidad que hemos creado tambalee y por fin se derrumbe con el trauma que ello trae como consecuencia.

Pero si, en cambio, consideramos que todo lo que crearemos en esta vida es circunstancial, es decir, transitorio, y nos involucramos con esta idea y basamos la idea en esta característica, entonces, cuando alguno de los factores en los que se sostiene la idea del YO cambie esto no producirá cambio radical en el Yo sino solo un movimiento.

Un error que solemos cometer en la pareja, por ejemplo, es renunciar a la idea del Yo individual, asumiendo esta actitud como un acto de amor, cuando en realidad es todo lo contrario pues, nos condena a la dependencia de otro y la dependencia, como he dicho, trae aparejado como consecuencia natural la necesidad de control de aquello de lo que depende, en este caso, la necesidad de controlar al otro pues cuando baso mi identidad, mi idea del YO, en un estado que necesita al otro, como es el caso de este tipo de parejas, entonces, sin el otro no soy, y esto surte efecto de muerte y dado que por mecanismo rechazamos la muerte haremos todo para evitar que el otro se salga de control, pues sin el otro… no soy…

Debemos protegernos a nosotros mismos de este tipo de errores tan comunes y que son disfrazados y confundidos por amor y por romanticismo, son la trampa, precisamente, que llevaba a los románticos al suicidio… pues no podían controlar la realidad del otro ni al otro y por ende, en la decepción profunda y en la desilusión su identidad perdía sostén y se hacia insoportable su existencia encontrando en el suicido la salida a tanto dolor de no ser…

Vivimos en un mundo cuyo juicio esta condicionado por el interés que le impone la necesidad… por el juego del control que suscita la dependencia…Debemos ser muy precavidos para no enredarnos más de lo inevitable en las redes del mecanismo humano.

Amar es primero y ante todo completarse a uno mismo en uno mismo, constituir la unidad interior del Ser, entre todas las identidades que existen en uno mismo para que todos los que fuimos, somos y seremos estén en perfecta armonía. Amar es integrar en uno solo a todos los que hemos creado, al hijo, al hermano, al amigo, al profesional, al padre, al amante, al marido, al honesto, al mentiroso, al serio y al informal, a todos los que hemos sido y somos sin exclusión.

Cuando amamos al mentiroso que hay en nosotros, amaremos al mentiroso más allá de nosotros pues comprenderemos sus razones para mentir así como hemos comprendido las nuestras y por eso hemos sido capaces de aceptar esa identidad nuestra en vez de rechazarla y ocultarla en la sombra…

arraigo

No busques más factores en los cuales fundar tu idea del YO, tu identidad, fúndase solo en ti, sé tu el sostén y cimiento de tu identidad… acaso, construirías un castillo sobre tierras que no son propias y que pueden ser reclamadas pro su dueño o, en tal caso, construirías tu Castillo sobre suelo propio que nadie ni nada pueda reclamar?

Y, recuerda, el control y la necesidad de control excluye al amor… el amor es incondicionalidad, por ello, siempre que haya condicionamiento para la aceptación del otro y de uno mismo, no habrá amor…

Saludos,
Nicolás Fernando Niglia Verdino

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s