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Visión Unificada, el retorno a la Gracia

La realidad la componemos todos… Es prácticamente imposible encontrar una realidad en la que tú seas el único actor y participante, y en la que nadie más tenga influencia sobre tu realidad. Y cada uno de los actores que dan vida a la realidad, actúan impulsados por su necesidad o por un deseo. En la búsqueda de sus objetivos individuales, los actores, que dan vida a la realidad, chocan entre sí. Cada uno busca lo que necesita y lo que anhela sin considerar las necesidades y anhelos de los otros pues, que el otro se alimente no saciará mi hambre, por ello, la necesidad produce una mirada egocéntrica y es desde esa mirada desde la cual valoramos (juzgamos) la realidad y a los demás actores, a quienes veremos como una oportunidad para resolver nuestros problemas (aliados) o bien como a un adversario que debemos eludir o eliminar de la competencia.

La idea desde la cual tomamos nuestras decisiones a diario, lo cual da vida a la realidad, está condicionada por la necesidad y por la percepción, por lo que somos capaces de ver y de comprender. La idea (o juicio) desde donde decidimos se construye a parir de lo que somos capaces de reconocer en nosotros y más allá de nosotros. No consideramos lo que no existe y no existe, para nosotros, lo que no percibimos que es.

Una realidad en la cual sus actores no comparten la mirada, no ven lo mismo y no miran desde un mismo interés, es una realidad conflictiva, de competencia y beligerancia (de guerra), donde en realidad todos son adversarios de todos pues aún los aliados pueden dejar de serlo cuando ya no les convenga la alianza.

Es, por ello, imprescindible la construcción de una Visión Unificada en todos los actores de la realidad para que cese la lucha entre ellos, para que cada actor deje de sembrar derrotas en los demás actores para cosechar sus propias victorias.

La Visión Unificada nos permitirá conseguir victorias sin que al hacerlo sembremos derrotas en los demás actores, sino que nuestra victoria será también la victoria de todos, este es el Paradigma del Ganar Ganar!

Para lograr este objetivo debemos partir de una mirada compartida, debemos ser capaces de ver la realidad con los ojos que todos los actores de esa realidad la ven y, así, todos daremos forma a una IDEA COMPARTIDA que es la idea total que surge de la comunión de todas las ideas individuales…

Esto es posible! y no solo lo es, sino que es requerido hoy por el Cielo. Tenemos la obligación de dar este paso.

Proyecto Arca 333 es el Camino en este sentido, es la oportunidad para que des este gran paso hacia la expansión de la percepción, hacia la Visión Unificada.

Componer una visión unificada no implica renunciar a la visión singular sino todo lo contrario! pues cuanto más singular sea la visión de las actores, mas enriquecida será la visión unificada que surge de la comunión de todas esas visión. Imagina que cada visión es un color, entonces, la visión unificada es la imagen que se crea desde la combinación de todos esos colores…

Este es el primer paso en el ingreso a Proyecto Arca 333, componer la visión unificada de sus actores. Para ello recibirás material, totalmente gratuito, que te ayudará a expandir tu mirada, estimulará tu Pineal y los recuerdos que tienes almacenados en tu cuerpo holográfico.


Glosario

Idea: me refiero con “idea” a la realidad mental que construimos acerca de algo. Es una idea por ejemplo el viaje que haremos la próxima semana, entonces, mentalmente construimos el viaje, los sitios a los que iremos, etc. La IDEA es la representación mental y anticipada de una realidad que luego debe manifestarse en la realidad concreta.

Paradigma: un paradigma es la idea rectora, el modelo a seguir o instalar en determinada realidad.


 

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¿Se puede ser Feliz?

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¿Por qué sufrimos?

Para comprender la razón del sufrimiento debemos comprender el sentido que el sufrimiento tiene y el propósito que cumple este mecanismo programado deliberadamente en el animal. Resulta que la vida animal en este planeta, dentro de la cual estamos incluidos los seres humanos por supuesto, está gobernada y regida por un mecanismo que llamamos: instinto. El instinto es la expresión de la voluntad de alguien que no es el sujeto que está sometido al instinto, sino quien programó el instinto que determina el comportamiento del sujeto. Los animales expresamos una voluntad que no surge de nosotros sino que la reproducimos en el comportamiento cotidiano del cual surge una identidad, que llamamos Ego.

Toda creación expresa una voluntad que no le es propia sino de quién creo lo creado. Todo lo creado es expresión de un propósito que no surge de lo creado sino que lo creado surge como consecuencia del propósito. Por ello, toda criatura que no expresa su propósito, no tiene existencia, no tiene lugar ni razón de ser…

Quien programó el instinto, esa consciencia que determina lo que los animales hacemos a diario, espera de nosotros obediencia pues, de lo contrario, se rompería el equilibrio de la vida animal en el planeta y éste desequilibraría además al resto de los sistemas de vida y, así, el planeta incumpliría su propósito de expresar un sistema de vida tal cual el que expresa. El planeta también es creación y por ende expresa una voluntad, un propósito al cual debe ajustarse para existir.

Para asegurarse que todos los animales seamos obedientes, quien programo el instinto, la consciencia del planeta, instalo una serie de mecanismos que nos persuaden ante la desobediencia. Estos mecanismos van creciendo en intensidad persuasiva conforme crece o se intensifica nuestra desobediencia de lo que el instinto demanda.  Así es que comienza con lo que llamamos miedo, luego culpa, luego sube su intensidad a lo que llamamos dolor, luego al sufrimiento y luego, y por último y si acaso no hemos acatado, entonces seremos quitados de la escena a través de la muerte. Son estos los pasos que sigue el mecanismo persuasivo que se activa ante la desobediencia de la demanda del instinto.

Pero no es solamente el instinto el que demanda y espera de nosotros un comportamiento. Nuestra familia y la sociedad nos educan, nos forman, y esperan de nosotros un comportamiento determinado. Esta formación se agrega a la demanda del instinto (inconsciente) en forma de un instinto agregado o inconsciente agregado el cual llamamos subconsciente.

Es decir, estamos sujetos a cumplir no solo la IDEA original que el Planeta tiene para nosotros, su expectativa, sino que además estamos sujetos a la IDEA que nuestra familia tiene para nosotros y a la IDEA que la sociedad a la que pertenecemos tiene para nosotros.

Cuando incumplimos las expectativas de la naturaleza animal y/o las de nuestros padres y y/o las de la sociedad, entonces se activan estos mecanismos, el miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y por último la muerte/exclusión. En este último caso debo realizar la siguiente aclaración: no siempre la muerte significa la muerte del cuerpo, sino que puede serla muerte de la identidad, es decir, desaparecemos de una ciudad, nos salimos de la estructura social de la familia, nos mudamos a otro país, de esa manera “morimos” a una identidad pues al no encajar en ella, al no cumplir sus expectativas perdemos derecho a la existencia allí.

¿Por qué nos deprimimos?

Cuando el incumplimiento de estas expectativas no es voluntario, es decir, cuando no surge como consecuencia de una decisión voluntaria y vocacional sino que simplemente no somos capaces de cumplir dichas expectativas y renunciamos a lograrlo por sentirnos incapaces, entonces caemos en depresión pues sentimos pérdida de mérito, pérdida del derecho a existir, a ser. Nos sentimos incapaces de cumplir la IDEA original que nos cabe como criaturas y por ello sentimos la pérdida de sentido y razón de existir.

En cambio, cuando el incumplimiento de las expectativas del instinto y/o de nuestra familia y de la sociedad es como consecuencia de una decisión vocacional, si bien se activarán los mecanismos del miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y la muerte/exclusión, éstos no serán determinantes ni tendrán la intensidad que en el caso anterior pues la misma razón por la cual hemos incumplido dichas expectativas, la vocación, nos salva, nos da el estímulo suficiente para neutralizar esos mecanismos de persuasión.

Entonces, ¿por qué caemos en depresión? Porque nos sentimos incapaces de cumplir las expectativas de la Vida de la Familia y de la Sociedad; pero, fundamentalmente porque no estamos ejerciendo una voluntad singular, propia y soberana del sujeto, sino que quedamos atrapados en un vacío, nos hemos detenido, estancado.  Pero esto es bueno! pues no lo logramos, incumplimos,  porque ello no sirve a nuestro propósito de nacer como creadores, no sirve a la transformación de la criatura en creador.

Este es el sentido de la frase de Jesús: “renuncia a la vida y hallarás la Vida”… renuncia a la vida que te propone el instinto y la sociedad y hallarás TU VIDA, la vida del Ser que eres y que es la razón de tu existencia. Renunciar a la vida no significa que te crucifiquen, sino que debes aceptar la muerte de la identidad social, de hijo y de la identidad que tú mismo habías asumido de ti mismo, claro! Es una muerte y se siente como tal.

Entonces, ¿qué es lo que neutraliza los mecanismos persuasivos del instinto como el miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y la muerte? Lo neutraliza una razón que tenga la misma intensidad y significado que aquello que esos mecanismos vienen a defender, es decir, la vida. Aquello por lo que estás dispuesto a dar tu vida, a dar tu tiempo y tu dedicación, aquello en lo que decides ser y realizarte aquello a lo que no puedes renunciar pues sería como renunciar a ti mismo… eso, esa vocación, ese propósito nos da el poder y la razón y el sentido a todo lo que nos pasa como consecuencia de ello mismo… es este un acto de verdadero amor.

Algunos filósofos definían la felicidad como la ausencia de angustia, siguiendo este razonamiento sencillo pero suficiente, podemos decir que la felicidad la trae el cumplimiento de las expectativas de la vida, expresadas a través del instinto y de las expectativas de la familia y de la sociedad, expresadas a través de la educación y las costumbres. Es decir que la felicidad es el premio que la vida, la familia y la sociedad nos dan cuando obedecemos sus expectativas.

Sin embargo, se postula otro camino para llegar a la felicidad o a la ausencia de angustia, este otro camino sugiere la indiferencia a las expectativas del instinto, de la familia y de la sociedad. Este camino nos induce a un estado de insensibilidad hacia la vida y hacia el otro. Entonces, la felicidad en este caso deviene por la ausencia de angustia pues al no sentir la demanda que las expectativas significan para quien las acepta, sencillamente no habrá incumplimiento, no habrá deuda.

Pero, realmente, ¿podemos ser indiferentes a la demanda del instinto, podemos vivir realmente sin ocuparnos de sobrevivir, sin sexo, sin relación con los demás y con el mundo? Claro que no.  Es una empresa destinada al fracasado así como ha fracasado, por ejemplo el celibato en los curas.

La felicidad que propone la vida, en este nivel de realidad o dimensión, es una felicidad consecuente del cumplimiento de las expectativas que la vida (el instinto), la familia y la sociedad tiene sobre nosotros, de lo que ellos esperan de nosotros para darnos lugar y reconocimiento y todo lo que necesitamos de los demás para vivir y para cumplir las demandas del instinto. Necesitamos una mujer, los hombres, para cumplir nuestra obligación de reproductores por ejemplo.

¿Existe otra felicidad? Pues si existiera otra felicidad no sería aquella que surge como consecuencia de la ausencia de la angustia, es decir, de la ausencia de incumplimiento de las obligaciones sino la que nos libera del deber de cumplir. Si acaso no tuviéramos obligaciones que cumplir sino solo Ser, no habría incumplimiento pues siempre que expresamos lo que somos, pues dado que somos lo que expresamos, en ese caso estaríamos siempre en perfecto cumplimiento. Entonces, ¿se puede alcanzar este estado de felicidad?  Sí, pero para ello deberíamos estar plenamente comprometidos con lo que somos, con el Ser en cada uno, y ejercer solamente las cualidades singulares que determinan y caracterizan a nuestro Ser sin importarnos otras obligaciones que no sean éstas. Este es el sentido de la renuncia, del desapego.

Para alcanzar aquel estado de felicidad o plenitud, debemos antes conseguir libertad, es decir, debemos desafectarnos de la obligación impuesta por una voluntad que no surge de nuestra voluntad, como es la voluntad que expresamos cuando vivimos para cumplir las expectativas del instinto, de la familia y de la sociedad.

Esto que digo no entraña oposición al instinto o a la vida, no implica oponernos o entrar en antagonía con la educación y con la familia y con la sociedad, no debemos combatir a nadie, sino solo Ser. Se trata dar a tu vida un sentido en pleno compromiso con tu vocación, con tu destino singular y propósito específico, para lo cual tienes las cualidades específicas que necesitas. No se trata de dejar de alimentar al cuerpo o de dejar de tener sexo, se trata de hacer todo eso siempre y cuando hacerlo no implique condicionamiento para lo verdaderamente importante. No se trata de olvidar a tus padres o de rechazarlos, se trata de amarlos y comprender sus razones, comprender que en ellos priman los mecanismos del instinto, de su familia y de la sociedad, los que en ti no están teniendo efecto pero sí en ellos, por ello debes ser indulgente con tu familia y con la sociedad pero sin salirte ni un centímetro de tu rumbo.

En fin, si no amas, si no abrazas lo que eres y si no ejerces tu Don, tu vocación y tu propósito incondicionalmente, entonces, los mecanismos del instinto y las expectativas de tu familia y de la sociedad te oprimirán y te deprimirán, te quitarán poder y razón.

Saludos,

Nicolás Fernando Niglia Verdino

 

El Ego, aliado o enemigo?

¿Quién es el Ego? ¿Cuál es el sentido del ego? ¿Cuándo es nuestro mejor aliado y cuándo es nuestro peor enemigo?
Comencemos por entender o, por lo menos por aproximarnos a un entendimiento más claro de qué es el ego. El ego es una identidad, una idea mental que construimos de nosotros mismos. Esta idea se basa en una serie de comportamientos que dan cualidad a la idea del YO. Estos comportamientos surgen del instinto, es decir, de lo que la misma naturaleza humana animal impone como condición de existencia. Estos comportamientos giran en torno a la necesidad. La necesidad es la manera en la que la naturaleza terrenal nos dice qué quiere que hagamos.
Entonces, en el intento cotidiano de satisfacer las necesidades que el instinto impone construimos un comportamiento, una manera de resolverlas, y de ese comportamiento surge una idea de quiénes somos. Esto es el ego, la identidad que construimos de nosotros mismos en cuanto al comportamiento y a las experiencias que vivimos en el intento por satisfacer las necesidades que la misma condición humana impone. El éxito o fracaso en la satisfacción de las necesidades que impone el instinto nos dará un lugar en la manada, el reconocimiento y el poder sobre los demás. Un ego fuerte es aquel que es capaz de satisfacer eficientemente sus necesidades y un ego débil es el que no logra la plena satisfacción de las mismas y, por ende, siente una pérdida de derechos, de dignidad.
Un ego fuerte y exitoso para cumplir las demandas del instinto (supervivencia, reproducción y reconocimiento) nos dará seguridad en nosotros mismos, autoestima. Un ego incapaz de cumplir esas demandas exitosamente nos dará inseguridad, inestabilidad. La naturaleza nos impone como condición de vida el cumplimiento de determinadas obligaciones, como sobrevivir, reproducirnos y ganar (competir). Cuando no cumplimos esta obligación, cuando perdemos, perdemos no solo aquello que disputábamos sino que perdemos derecho a la vida, nos sentimos morir. Por esta razón intentaremos a diario ganar, es decir, conseguir lo que la naturaleza nos demanda. Este comportamiento nos mantiene apegados al propósito de la naturaleza terrenal pues de lo contrario aceptaríamos la muerte.
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El ego es el que nos conduce por el mundo, es el que sabe cómo resolver las cuestiones de la vida terrenal, un ego fuerte nos resuelve todo lo que necesitamos para existir y para vivir en el mundo pero nos mantiene apegados a su propósito, es decir, asume el mando de nuestra vida. No está mal! Sino solo cuando es tiempo de dar a nuestra vida un sentido que no tiene como propósito satisfacer las obligaciones que la naturaleza terrenal nos impone. Cuando decidimos dar a nuestra vida un sentido trascendental, que nos lleve al siguiente estado de realidad extra planetario, entonces ya no nos sirve el ego pues no nos interesa cumplir las obligaciones del mundo sino liberarnos del mundo y trascenderlo. Pero, un ego fuerte, un ego que sabe cómo resolver las cuestiones de la vida, nos ayudará siempre a mantenernos con vida, a resolver las cuestiones cotidianas mientras atendemos las cuestiones trascendentales.
Es este un proceso gradual, donde el ego va cediendo participación y poder, el ego fuerte, y vamos ganando seguridad y respaldo, el que antes nos dábamos a nosotros mismos basados en nuestra capacidad de conseguir el éxito, pero esta vez basándonos en otras cualidades también de nosotros mismos pero que no son las que surgen del ego ni las que nos sirven para ganar en este mundo. El ego se convierte entonces en tu mejor aliado cuando te ayuda a resolver las cosas del mundo a la vez que va cediendo el poder y el gobierno a una nueva identidad de ti mismo que va surgiendo fundada en un nuevo estado de naturaleza en ti extra terrenal. Pero puede ser tu peor enemigo cuando el ego no suelta el gobierno, cuando no cede el espacio y acapara y monopoliza.
Entonces, necesitarás “poner de rodillas el Ego”, necesitarás “hacerlo fracasar” hacerlo perder el derecho a la vida para que se debilite y ceda espacio. Tus Guías, Maestros y Seres de Luz que acompañan tu crecimiento, bregarán por la mejor alternativa para ti, si acaso tu Ego, un ego fuerte y exitoso no da espacio a la expresión de la nueva identidad y no cede espacio y poder, entonces serás conducido por circunstancias de “fracaso” para que, precisamente ese ego fortachón se debilite en su fracaso y renuncie al mando. Entonces, las circunstancias de fracaso en los temas del mundo serán siempre una perfecta oportunidad para que se exprese la nueva identidad en ti.
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino

Las 3 Etapas del Despertar de la Nueva Identidad Yo Soy

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1era Etapa: creación de la identidad transitoria, humana, terrenal, basada en las demandas del instinto. En esta etapa forjamos la identidad que llamamos EGO, nuestro comportamiento esta guiado por el instinto, es decir, por el estado de necesidad y deseo e impulsado por el miedo (miedo a morir, miedo a no tener, miedo a no pertenecer “a la manada”…) Esta identidad EGO se basa en 3 objetivos: supervivencia del individuo, supervivencia de la especie humana (reproducción y familia); y, jerarquía (llevar la condición humana a su máxima expresión en los dos objetivos anteriores).

Esta 1era Etapa va desde la concepción y hasta los 30 años de edad aproximadamente, puede variar por supuesto, anticiparse a los 21 años o demorarse más allá de los 35 años.

El mundo es un sitio propicio para completarnos en esta 1era Etapa, nuestros padres, nuestro contexto habitual ofrece los estímulos necesarios para ello.

2da Etapa: A partir de los 30 años de edad aproximadamente, comienzan a despertar en nosotros cualidades que no surgen de lo instintivo, que no vienen a cumplir los objetivos del Yo Ego sino que inclusive son un obstáculo para ello. Surge un nuevo estado de sensibilidad y entendimiento, gradualmente va despertando en nosotros una nueva mirada, nos focalizamos en temas que antes no nos interesaban y tenemos una sensibilidad más intensa para con esos temas y para con todo, vamos comprendiendo las cosas desde una nueva perspectiva, desde una mirada más amplia y profunda a la vez. El Yo Ego comienza a sentirse insuficiente para conseguir los objetivos que antes alcanzaba sin problema.

El mundo, que era un sitio propicio y ofrecia los estimulos adecuados para la 1era Etapa, ahora se convierte en un sitio hostil. Nuestro mundo cotidiano, la familia, amigos, ambiente de trabajo, pais… surte ahora un efecto cada vez más negativo pues estimula la identidad Yo Ego en vez de estimular la nueva identidad naciente y basada en el nuevo estado de sensibilidad y entendimiento (consciencia). Sentimos la imperiosa necesidad de alejarnos de nuestro mundo habitual, de tomar distancia al menos un tiempo.

Quienes lo hacen, quienes toman distancia y permiten asi la expresión de la nueva identidad sin los estimulos del pasado, ellos verán nacer su nuevo YO, el Yo Superior encarnado, la identidad eterna, la que ya no muere, la que no está sujeta al nucleo del planeta Tierra desde donde viene el instinto animal, sino que esta nueva identidad esta en sintonía con el nucleo del Universo y por eso nos libera de los condicionamientos exclusivos que impone el sistema de vida planetario.

Mudarnos a nuevos sitios, cambiar habitos y costumbres aun alimenticias, cambiar las relaciones, etc. todo ello siempre ensintonía con lo que la nueva identidad requiere para su crecimiento y maduración.

A medida que nace y se desarrolla el nuevo yo y construimos los nuevos habitos de vida basados en este nuevo ser naciente, el otro Yo, el Ego va cediendo el poder a este Yo resucitado. A este proceso se lo llama “la muerte del Ego” o “Crucifixión”.

3era Etapa: un vez que la nueva identidad Yo Soy ha nacido y esta arraigada a esta vida en hábitos y costumbres que le sirven a su expresión (y ya no a la del Yo Ego), Sentimos la necesidad de regresar al sitio del que nos hemos alejado, a nuestra familia, amigos, país… pero regresamos no como nos fuimos sino en un nuevo estado, que llamamos “resucitado”, no nos verán igual, no les será fácil reconocernos… somos otro aunque estemos en el mismo cuerpo…. Regresamos para iluminar nuestras sombras, para perdonar al que fuimos y lo que hemos hecho y no hecho mientras transitábamos este proceso, no solo en esta encarnación sino en todas las anteriores pues en todas ellas hemos sido “Yo Ego”… y debemos sanar toda esa memoria y sanar nuestro vinculo con la Vida, con el Planeta con la humanidad….

Debemos sanar la relación con nuestra madre y padre, con nuestros hermanos, hijos, amigos… pais… no regresamos a pedir su perdon… sino a perdonarnos y a perdonar… no necesitamos que ellos nos perdonen o nos entiendan, es nuestro proceso y no el de ellos…

Cuando completamos este proceso, entonces, viene el final de este camino, lo que llamamos Ascensión… ya no necesitamos más la identidad Yo Ego… seguiremos viviendo desde la identidad que ha nacido, el Yo Superior se ha liberado entonces de tener que seguir encarnando para completar esta etapa, la ha superado.

De esto también hablaremos y nos ocuparemos en las próximas charlas y talleres en León Gto próximamente

Saludos
Nicolás Fernando Niglia Verdino

A los Seres de Luz encarnados hoy…

Sí!, todos somos Seres de luz, pero, en este caso me refiero a los que no están viviendo la experiencia humana como parte de su transformación evolutiva sino que están (han venido) en “servicio de un propósito que no tiene que ver consigo mismo”, aunque sirva a su evolución pero en un sentido universal.

Estos Seres de Luz han sido sembrados en el planeta en los últimos años, en el siglo anterior (Siglo XX) para traer una vibración que no existía naturalmente en la especie humana (en forma activa) sino que debía ser estimulada para su activación.

Estos seres, por el solo hecho de conectarse a la rejilla de consciencia humana, a lo que se llama “Matrix”, aportan su vibración, generando así desequilibrios, antagonismos, incomodidad. Estos seres vienen, precisamente para “patear el tablero” y desordenar el orden actual para que se vuelva a ordenar pero fundado en nuevas premisas de convivencia.

Algunos de estos seres tienen una participación publica y asumen el rol de lideres, Guías, Maestros… otros, sencillamente están haciendo cosas comunes a tantos otros, pero con el solo hecho de estar aportan su vibración, apoyando a los que asumen roles más protagónicos y por ende se convierten en blanco de acusaciones y de actos concretos de desacreditación y hasta intentos de eliminación si fuera posible para “el orden”.

A ustedes les escribo hoy, Seres de Luz que están aún en estado “anónimo”, sepan que su “solo estar” es fundamental para proveer la vibración que sostiene a los que asumen protagonismo y son por ello blanco del mundo… No teman! no hemos sido abandonados sino sembrados y estamos constantemente observados y guiados y protegidos por el Cielo. Pero es requerido hoy que sostengan su vibración apun si eso los pone en conflicto con las cosas del mundo!

Absolutamente nada malo pasará a ustedes… confien! sepan esperar, y estén atentos a las señales pues, no hay modo de tener comunicación directa… estamos en “situación de guerra” por decirlo de algún modo, e infiltrados en “territorio enemigo”… no nos es fácil, y mucho menos cuando nos han identificado… Pero nada pueden hacernos más que quitarnos las cosas del mundo o negarnoslas por supuesto.. pero sepan, que el mundo también responde al “mismo Jefe” solo que el mundo no lo sabe y actúa como un hijo desobediente y caprichoso.. nosotros hemos venido a ordenarlo, a alinearlo en la obediencia suprema.

Si no saben qué hacer, si se ven acorralados, limitados desprovistos… no desesperen! no corran en busca de soluciones rápidas… confien, el Cielo pondrá frente a ustedes alguien que les dará lo que necesitan, aún sin saber (esas personas) que están prestando servicio al Plan…

Pero es importante que acepten la ayuda que se les ofrece, no dejen que el orgullo o la vergüenza los interfiera y los condene al aislamiento.. no dejen que sus egos asuman el protagonismo en sus decisiones pues entonces sí quedarán aislados… Manténganse en sintonia, mediten a diario, busquen su sitio en soledad, todos los días sintonicen con el interior de ustedes, allí oirán la voz sabrán qué hacer y que no hacer…

No dejen que las provocaciones y las tentaciones del mundo los distraiga, no se dejen encantar como los marineros con el canto de las sirenas… es sabido que estamos cada vez más cerca y este es un año de desidentificacion, de quitarse las mascaras de revelación… mucho esta en juego…

No es tiempo de cosecha sino de seguir sembrando semillas de Luz… a los que siguen en el anonimato, permanezcan conectados, a los que han asumido protagonismo sepan que serán tentados constantemente por su propio ego primero y por los egos ajenos después… No olviden jamás el propósito de todo lo que están haciendo, no es para conseguir un lugar en el mundo, ni para cosechar reconocimiento, ni para conseguir dinero que pague las cuentas.. vinimos a desordenar el orden actual pues estaba en desorden con el Cielo.. vinimos a traer El Cielo a la Tierra.. y eso molesta tanto como despertar en madrugada al que recién se acuesta… seremos rechazados, desacreditados para quitarnos razón, expulsados…

Prevalezcan en su determinación, confíen y esperen… todo será a su tiempo!

 

Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino

Competencia y Cooperación…

Formamos parte de un sistema de vida que llamamos “animal”, compartimos muchas cualidades comunes con otras especies animales. Por ello, una manera de comprender claramente nuestra parte animal, la cual está presente y activa en todos nosotros es observando a otras especies en su comportamiento salvaje natural sin la interferencia de otra cualidad sobrenatural a este mundo como sucede en el caso nuestro, en el cual la parte animal humana esta confundida con otros aspectos no salvajes y por ello nos cuesta diferenciarla con claridad.
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Asociamos con lo salvaje lo agresivo, lo violento y creemos que cuando actuamos de esta manera estamos siendo salvajes pero, no es solo lo violento y agresivo lo que surge de nuestra naturaleza salvaje. La leona que mata a la cebra también “ama” a sus cachorros y juega con ellos, los protege y alimenta. Ambos son actos salvajes pues, de hecho, la reproducción es un acto natural del estado animal.
Entonces, ¿cuál es la parte animal y salvaje de la cual debemos tomar consciencia para que no sea esta parte la protagonista en nuestras decisiones cotidianas? ¿Qué es lo que nos hace distintos realmente a los animales y nos da la oportunidad de ser algo más que otro animal salvaje sirviendo al mismo propósito que el resto de ellos?
Nos creemos distintos por amar a nuestros hijos, pues la leona también los ama. Nos creemos mejores porque somos capaces de trabajar en equipo, pues los depredadores también lo hacen. Nos creemos distintos a los animales porque vivimos en ciudades, porque tenemos automóviles, etc. sin embargo y a pesar de todo ello seguimos sirviendo al mismo propósito salvaje tal cual lo hacen los demás animales.
Competencia por sobrevivir, competencia para conseguir pareja y conservarla, competencia para lograr los objetivos y el reconocimiento (un lugar en la manada) la competencia es la cualidad que revela el mecanismo salvaje. La competencia es el mecanismo natural que la naturaleza ha programado en el sistema de funcionamiento animal (instinto) a fin de asegurarse que solo los mejores prosperen en su ambición de sobrevivir, reproducirse y liderar a otros.
Mientras vivamos en competencia y mientras nos enfoquemos en ser más competitivos (mejores) que los demás, estaremos sirviendo al propósito de la naturaleza salvaje. Entonces, ¿cuál es la cualidad que debemos desarrollar y que no es la competencia? esta es la Cooperación.
El espíritu cooperativo es en realidad el Espíritu de Unión (amor) que debemos desarrollar y ejercer en todas las relaciones. Es esta la diferencia fundamental que nos distingue del resto de los animales y que nos da la oportunidad de crear un mundo que propicie el desarrollo de las cualidades sobrenaturales a este mundo salvaje, las cuales son la “llave” que abrirá el Portal hacia nuevas realidades.
Pero no se trata de cooperar solo con quienes sirven a nuestro interés egocéntrico, a quienes nos ayudan a conseguir los propósitos del instinto pues, los animales salvajes también cooperan entre ellos al momento de cazar, al momento de criar a sus cachorros y al momento de defender su territorio y a la manada. Se trata de ser cooperativas con la Vida, es decir, con todo y con todos los ordenes que componen la Vida.
Esta es la meta que tenemos como especie, este es el reto que tenemos por delante. Esta es el sato a la nueva realidad pues, la nueva realidad se basa en el Espíritu de Cooperación de todos con cada uno y de cada uno con todos sin distinción, sin excusas.
Este es el mundo que debemos crear los seres humanos y para eso hemos sido sembrados algunos, para traer el estímulo que propicie esta transformación.
Que así sea! hecho está!
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino

Cuando la vida pasa sin darnos cuenta de lo que pasa…

Casi sin darnos cuenta la vida pasa, y pasan las circunstancias que nos toca vivir. Es que aún cuando creemos que sabemos en lo que nos metemos cuando tomamos una decisión determinada, no sabemos lo que será sino hasta que lo vivimos, hasta que nos pasa. Decidimos casarnos pero no sabemos qué será de nosotros en el matrimonio sino hasta que el matrimonio pasa; decidimos ser padres pero no sabemos lo que será sino hasta que nos pasa ser padres y así, solo al final del camino, cuando ya ha pasado lo que surge de las decisiones que tomamos, solo allí sabemos en qué nos hemos metido realmente al tomar nuestras decisiones.

El hecho concreto de “no ver el futuro” nos condena a una vida en la que debemos tomar decisiones en situación de incertidumbre, pues, como digo, no sabemos en lo que nos metemos sino hasta que vivimos la experiencia que es consecuencia de las decisiones que tomamos o de la falta de ellas. Siendo así, ¿podemos decir que somos realmente conscientes de lo que estamos decidiendo, que tenemos certeza cuando decidimos habitualmente? Y, si no es así, entonces, ¿cómo podemos ser responsables de algo que no sabíamos que ocurriría? La justicia del hombre considera incapaces a los menores de edad, por considerarlos inconscientes, es decir, incapaces de comprender las consecuencias de sus actos pero, nosotros, los “mayores”, ¿realmente comprendemos las consecuencias de nuestras decisiones? Si no sabemos en lo que nos hemos metido sino hasta que vivimos la experiencia, estamos decidiendo “con los ojos cerrados…” y si es así, ¿podemos asumir que somos plenamente responsables de lo que surge de nuestras decisiones? (Lejos está de mi intención dar excusa, con estos argumentos, a los que actúan de manera insensible e irresponsable sino que intento poner claridad donde no la hay, pues en la oscuridad nacemos, se trata de llevar Luz para que surja el entendimiento que nos hará libres…)

Decidir bajo incertidumbre es una apuesta que hacemos en cada decisión que tomamos pues no sabemos qué ocurrirá, no tenemos consciencia de las consecuencias de nuestras decisiones y por ende nuestra responsabilidad es tan limitada como limitada es la consciencia que tenemos de lo que generamos cuando decidimos. Y es por esta sencilla razón por la que existe el perdón.

Por supuesto, si te casas eres consciente del compromiso que asumes con tu pareja, pero, no sabes en realidad lo que será de tu matrimonio sino hasta que transitas la experiencia conyugal. Del mismo modo sucede en cada circunstancia y escenario de la vida.

Es que gran parte de las decisiones que tomamos lo hacemos en un estado de ignorancia tal que puede decirse que apostamos, en cierto modo tiramos la moneda cada vez que tomamos algunas decisiones, sobre todo las que alteran nuestra realidad no solo en el presente sino que involucran un compromiso a futuro. Es que no sabemos el devenir sino hasta que se hace presente y realidad y, no solo eso, pues si además consideramos que del presente solo percibimos una parte de lo que Es, entonces la limitación es mayor aún.

No sabemos las consecuencias de nuestras decisiones y mucho menos sabemos de qué decisiones son consecuencias las circunstancias cotidianas que nos toca vivir. Andamos a ciegas y vamos viviendo los roles que nos toca vivir casi sin darnos cuenta… Casi sin darnos cuenta dejamos de ser hijos y nos emancipamos, casi sin darnos cuenta hicimos un oficio, una carrera, nos casamos, fuimos padres… las circunstancias nos fueron empujando y cada vez que surgía la oportunidad tomábamos lo bueno que la vida nos ofrecía, claro, lo que en cada momento éramos capaces de percibir como lo “bueno”, debimos vivir las consecuencias de nuestras elecciones para darnos cuenta si realmente lo bueno era tal o no lo era…y, ¿cuántas veces lo que nos pareció bueno en el pasado nos dimos cuenta luego que no lo era en realidad?

No podemos ver el futuro, pero sí podemos aceptar que no vemos el futuro y, en ese caso, nuestras decisiones considerarán esta limitación haciéndonos más prudentes en nuestros juicios y opiniones. Comprender el ligamento que existe entre el efecto y su causa es el primer paso en el Despertar de una Vida Consciente. Que no seamos capaces aún de ligar todos los efectos con sus causas, no implica que no exista tal ligamento. Reconocer nuestra limitación es el primer paso hacia la liberación de la limitación. Conforme amplifiquemos nuestra sensibilidad perceptiva, seremos cada vez más capaces de ver las consecuencias de nuestras decisiones y de ligar las consecuencias que nos tocan vivir con las causas que las originaron, de eso se trata todo esto. Esto es expandir la sensibilidad perceptiva, es “ver” lo que hoy no somos capaces de ver y por lo cual andamos a ciegas… y por lo cual la vida nos pasa sin darnos cuenta de lo que pasa en realidad sino hasta que lo hemos vivido…

Resulta más fácil comprender el pasado, menos fácil es comprender el presente y casi imposible es comprender el futuro, entonces,  antes de enfocarnos en revelar el futuro debemos aprender a Ver el presente tal cual es…

Cuando seamos capaces de ver el vínculo entre las consecuencias y sus causas, entonces sabremos lo que es estar conscientes, despiertos. No quiere decir esto que debas ver todas las vinculaciones sino que iras viendo cada vez con mayor claridad el ligamento que une todo lo que existe y todo lo que ocurre, cada consecuencia con su causa.

De esto se trata crecer, evolucionar, se trata de amplificar la sensibilidad perceptiva para ver cada vez más y de manera más clara lo que Es tal cual Es. Para ello, debemos salir de la inercia del “modo automático” en el que vivimos la casi totalidad de la humanidad. Debemos dejar de apostar en cada decisión que tomamos, de tirar la moneda y pasar a un modo de vida consciente es decir, comprendiendo las consecuencias de nuestras decisiones prescindiendo de la experimentación (sin necesidad de vivirlo para comprenderlo). Claro que no es fácil, nadie dijo que lo sería, pero no vinimos aquí a descansar o a buscar la felicidad… vinimos a liberarnos de lo que nos mantiene en la sombra, en la inconsciencia, en la incertidumbre… vinimos y estamos para iluminar las sombras que nos mantienen en la incertidumbre.

yo necochea

Saludos, Nicolás Niglia

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