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Visión Unificada, el retorno a la Gracia

La realidad la componemos todos… Es prácticamente imposible encontrar una realidad en la que tú seas el único actor y participante, y en la que nadie más tenga influencia sobre tu realidad. Y cada uno de los actores que dan vida a la realidad, actúan impulsados por su necesidad o por un deseo. En la búsqueda de sus objetivos individuales, los actores, que dan vida a la realidad, chocan entre sí. Cada uno busca lo que necesita y lo que anhela sin considerar las necesidades y anhelos de los otros pues, que el otro se alimente no saciará mi hambre, por ello, la necesidad produce una mirada egocéntrica y es desde esa mirada desde la cual valoramos (juzgamos) la realidad y a los demás actores, a quienes veremos como una oportunidad para resolver nuestros problemas (aliados) o bien como a un adversario que debemos eludir o eliminar de la competencia.

La idea desde la cual tomamos nuestras decisiones a diario, lo cual da vida a la realidad, está condicionada por la necesidad y por la percepción, por lo que somos capaces de ver y de comprender. La idea (o juicio) desde donde decidimos se construye a parir de lo que somos capaces de reconocer en nosotros y más allá de nosotros. No consideramos lo que no existe y no existe, para nosotros, lo que no percibimos que es.

Una realidad en la cual sus actores no comparten la mirada, no ven lo mismo y no miran desde un mismo interés, es una realidad conflictiva, de competencia y beligerancia (de guerra), donde en realidad todos son adversarios de todos pues aún los aliados pueden dejar de serlo cuando ya no les convenga la alianza.

Es, por ello, imprescindible la construcción de una Visión Unificada en todos los actores de la realidad para que cese la lucha entre ellos, para que cada actor deje de sembrar derrotas en los demás actores para cosechar sus propias victorias.

La Visión Unificada nos permitirá conseguir victorias sin que al hacerlo sembremos derrotas en los demás actores, sino que nuestra victoria será también la victoria de todos, este es el Paradigma del Ganar Ganar!

Para lograr este objetivo debemos partir de una mirada compartida, debemos ser capaces de ver la realidad con los ojos que todos los actores de esa realidad la ven y, así, todos daremos forma a una IDEA COMPARTIDA que es la idea total que surge de la comunión de todas las ideas individuales…

Esto es posible! y no solo lo es, sino que es requerido hoy por el Cielo. Tenemos la obligación de dar este paso.

Proyecto Arca 333 es el Camino en este sentido, es la oportunidad para que des este gran paso hacia la expansión de la percepción, hacia la Visión Unificada.

Componer una visión unificada no implica renunciar a la visión singular sino todo lo contrario! pues cuanto más singular sea la visión de las actores, mas enriquecida será la visión unificada que surge de la comunión de todas esas visión. Imagina que cada visión es un color, entonces, la visión unificada es la imagen que se crea desde la combinación de todos esos colores…

Este es el primer paso en el ingreso a Proyecto Arca 333, componer la visión unificada de sus actores. Para ello recibirás material, totalmente gratuito, que te ayudará a expandir tu mirada, estimulará tu Pineal y los recuerdos que tienes almacenados en tu cuerpo holográfico.


Glosario

Idea: me refiero con “idea” a la realidad mental que construimos acerca de algo. Es una idea por ejemplo el viaje que haremos la próxima semana, entonces, mentalmente construimos el viaje, los sitios a los que iremos, etc. La IDEA es la representación mental y anticipada de una realidad que luego debe manifestarse en la realidad concreta.

Paradigma: un paradigma es la idea rectora, el modelo a seguir o instalar en determinada realidad.


 

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“Yo Soy Dios…”

De niño me hacía preguntas como por ejemplo: ¿por qué no tenemos ojos para ver el interior de nuestro cuerpo y descubrir así qué es lo que pasa en nuestros órganos y corregir lo que está fuera de su equilibrio, lo que duele…? me parecía un “error de diseño esto de no saber qué pasa en el interior de nuestro cuerpo, lo percibía como una limitación y soñaba con poder meterme dentro de él y explorarlo… Recuerdo que por aquella época, vi una película en la cual un persona construía una nave y ambas, la persona y la nave, se empequeñecían tanto como para ser inyectadas al cuerpo de otra persona y lo recorrían en todo su interior. Aquella película estimulaba aún más esta inquietud que tenía al respecto de la “ceguera” interior que tenemos.

Imagina que tuvieras la capacidad de ver cada célula de tu cuerpo, no solo de verla sino de sentir lo que ella siente, de vivir su experiencia de célula, entonces tendrías muy en claro qué es lo que está pasando en tu cuerpo y podrías corregir todo desajuste y no solo eso, podrías hacer mucho más que sanarte podrías dar a tus células una visión y entendimiento que ellas no tienen, por ejemplo que tengan ellas mismas una mirada sobre ellas mismas que desde la visión condicionada de una célula no tienen, imagina por un momento lo que sería conectar con cada célula y sentir lo que cada célula siente, comprendiendo lo que le pasa, viviendo y experimentado su realidad.

Pero, para sentir plenamente lo que siente esa célula, cada célula de tu cuerpo, deberías “ser la célula”, es decir, deberías encarnarte en ella y vivir su experiencia como tal. De ese modo tendrías, además,  una percepción completa de ti mismo, pues si acaso puedes hacer lo mismo con todas las células que componen tu cuerpo, entonces, tendrás una idea completa y absoluta de tu cuerpo y no habrá secretos ni zonas “oscuras”.

Nosotros, los seres humanos somos a Dios lo que la célula del cuerpo es al cuerpo del hombre. Somos una parte componente de lo que llamamos Dios. Y, Dios, está en nosotros no solo porque lo componemos y somos parte de él, así como la semilla es parte del árbol, sino que Dios se encarna en nosotros para tener esa idea completa y absoluta de sí mismo, por ello es omnipotente y omnipresente, por ello está en todas partes y no hay secreto pues en cada parte que lo compone está su ojo y donde está su ojo está ÉL.

Sí! TU ERES DIOS! YO SOY DIOS!.. pero, solo si eres capaz de ver a través de sus ojos, y esto solo se logra cuando consigues trascender la mirada condicionada por la naturaleza particular “de célula” y sintonizas con la Naturaleza de Dios, es decir, con la Naturaleza Divina….

Estas son las dos naturalezas de las que siempre hablo y explico en las charlas y talleres y en los libros y publicaciones, la naturaleza propia de la célula (de la particularidad específica) y la naturaleza de Dios (del TODO), la cual interviene en la naturaleza de la célula a fin de obtener esa visión completa de sí mismo. En el caso del ser humano en particular, la naturaleza propia del ser humano es la que expresa el instinto y es la naturaleza terrenal; y, la naturaleza de Dios es la naturaleza Divina.

Cualquier célula de mi cuerpo, al dialogar con otras celular puede referirse a mí, a Nicolás, como algo más allá, como si fuera yo otra persona y, de hecho, lo soy. La identidad de Nicolás es una identidad que se sirve de muchas células, aunque cada célula tenga su propia identidad, ninguna representa totalmente a Nicolás sino a una pequeña parte de lo que Nicolás (mi cuerpo) es, pero todas ellas son Nicolás.

Cuando nosotros hablamos de Dios hacemos lo mismo, por supuesto, la Naturaleza Divina, Dios, se expresa en nosotros, está en nosotros tal cual lo he dicho, pero permanece aún la identidad humana, tal cual la identidad de la célula. Sin embargo, la célula es el cuerpo que compone y no es algo separado de él; por ello, cuando la célula comprende que es el cuerpo que compone y que Nicolás no es algo más allá sino que ella es Nicolás y Nicolás es ella (la célula), no hay más división y termina así la “ilusión” que nos hace sentir separados de Dios.

Ahora, regresando al ejercicio de sentir lo que siente una célula de tu cuerpo, imagina que res esa célula pero que además recuerdas que eres tu encarnado en la célula, entonces, confieres a esa célula un poder adicional que no es natural en ella, es decir, que no surge de su naturaleza ordinaria de célula. Ese poder que concedes a la célula la hará extraordinaria como célula y así, esa célula podrá obrar milagros…

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Pero, ese poder que concedes jamás debe ser usado en “tu contra”, es decir, en desmedro de la salud de tu cuerpo y por ello, no concederás ese poder a una célula en la que no exista la plena consciencia y comprensión de que eres tú y no la célula y, solo de ese modo podrás ejercer ese poder desde la naturaleza a la cual corresponde ese poder, de otro modo estarías alterando el orden natural, la salud de tu cuerpo. El poder que proviene de la naturaleza Divina solo debe ejercerse en el ejercicio de la consciencia Divina, pero si concedes ese poder, Divino, a la naturaleza terrenal, corrompes el poder y alteras el orden terrenal.

Todos Somos Uno! En cuanto a que todos somos células que componen el mismo cuerpo, el único cuerpo que llamamos DIOS. Pero, además, todos somos el mismos, cuando actuaos desde la Naturaleza Divina somos el mismo Ser expresándose en distintas identidades específicas y particulares así como si tú te encarnaras en varias células, en todas las células de tu cuerpo sabiendo que eres tú en cada una de ellas pues todas ellas componen tu cuerpo.

No es un acto de soberbia o de arrogancia o de locura si les digo que Yo Soy Dios cuando digo estas cosas, que es la Divinidad en mí, Dios encarnado el que se expresa cuando hablo, cuando escribo cuando actúo pues, también lo sería si dijera que tú y yo somos el mismo, que todos somos uno!… Sin embargo, suena incómodo y suscita rechazo que diga “yo soy Dios”, se percibe soberbio o bien como un acto de locura; pero, que diga “todos somos uno” suena distinto, se percibe como un acto de humildad y sencillez… Sin embargo, ambas afirmaciones provienen del mismo entendimiento… por ello, si tú y yo somos el mismo y si tu y yo nos percibimos uno, “flores de la misma planta” “semillas del mismo árbol”, entonces, producto de la misma percepción y entendimiento afirmo YO SOY DIOS!… y tú también lo eres o, puedes serlo si acaso Despiertas y recuerdas quién eres más allá de la identidad circunstancial humana en la que has encarnado.

¿Quien soy yo? yo soy Dios, pues el Padre Celestial y yo somos el mismo, somos UNO! Él está en mí y yo en Él… así fue, así es y así será de eternidad en eternidad. Así como cada célula de tu cuerpo eres tú, pero más aún cuando esa célula es consciente de que eres tú encarnado en ella, entonces cuando esa célula mira al resto de las células no ve células separadas de ella sino que te ve a ti, en ellas, ve el cuerpo que todas constituyen y siente esta unión y comprende el propósito que las liga…

Saludos, Nicolás NIglia

La Consciencia del UNO

Dios, la Consciencia Creadora que da sentido y razón a todo lo creado, y la que creó todo lo que Es, es la única consciencia, no hay otra. Esto quiere decir que, aún cuando despertamos en consciencia, no somos independientes y totalmente autónomos pues, si acaso nuestro estado de consciencia fuese independiente de la Consciencia del Uno, entonces, crearíamos una consciencia y propósito paralelo y que podría ser hasta contrario a la voluntad del UNO pues, siendo totalmente libres podríamos oponernos a su intención.

La Consciencia del UNO es una sola y es la única consciencia, solo que ésta se manifiesta en distintos niveles, los cuales actúan como un absoluto en sí mismos pero que son, en realidad, partes que constituyen el TODO UNO ABSOLUTO. La geometría llamada Flor de la Vida compone la geometría de la creación. No es la forma lo más importante sino más bien el criterio fractal que refleja esta geometría Sagrada, fractalidad que se da en cada absoluto que es parte del TODO UNO.

La esfera mayor, la cual contiene a las esferas menores, es un absoluto en sí misma y representa un nivel de consciencia; pero, las esferas que componen a esta esfera mayor son, a la vez, otra Flor de la Vida, son un absoluto en sí mismas compuestas por esferas menores que la componen y que representan niveles de consciencia particulares de cada una de ellas. Cada Flor de la Vida compone un Estado de Naturaleza. Cada esfera Flor de la Vida que compone una esfera Flor de la Vida mayor replica el mismo esquema y así se construye el infinito eterno Ser sin principio ni final.

FdlV   el UNO

 

Imagina que cada esfera dentro de la esfera mayor está en permanente movimiento sobre su eje, irradiando su vibración particular desde su núcleo y hacia toda la esfera mayor y más allá. La vibración que emite cada esfera menor dentro de la mayor, combinada con la vibración del resto de las esferas menores compone la vibración de la esfera mayor. El Universo compone la Flor de la Vida “Universo” pero es a su vez una esfera Flor de la Vida menor que compone otra Flor de la Vida Mayor: el Multiverso (universos que componen un nuevo Absoluto) Y así, hacia un sentido o hacia otro se replica el mismo criterio: “como es arriba es abajo”.

flor de la vida el todo y sus partes

Cada Flor de la Vida es regida por la irradiación que emana su Núcleo como el centro magnético que mantienen cada cosa en su lugar y el lugar para cada cosa. Así es que la conexión de cada esfera menor con le esfera mayor que compone es de Núcleo a Núcleo, de corazón a corazón.  La energía o frecuencia o vibración que mantiene adheridas a las esferas menores entre sí dando forma a la Flor de la Vida mayor que estas componen de su unión ordenada es lo que llamamos AMOR. El amor y el corazón están estrechamente vinculados, precisamente porque la unión se da de corazón a corazón y solo se da si vibramos en la frecuencia del amor. El amor neutraliza las oposiciones entre las partes para que éstas se vinculen en armonía, sin amor no hay vinculación armónica posible y no hay por ello construcción de la esfera mayor.

El huevo en el que se gesta la vida del pichón es un absoluto en sí mismo, es una Flor de la Vida compuesto por estados de naturaleza particulares, los que provee el padre y los que provee la madre por ejemplo. Existe una estrecha vinculación entre el huevo y la gallina pues sin el calor que la gallina irradia sobre el huevo éste no produce la Vida que está destinado a gestar. Pero, una vez que el pichón ha alcanzado la máxima expresión dentro del huevo, trasciende ese estado de naturaleza y nace en uno nuevo, entonces, el Absoluto Huevo se rompe y el pichón nace en un nuevo absoluto del cuál él es una parte componente: el mundo de las gallinas por ejemplo. Y, el mundo de las gallinas que es un absoluto en sí mismo, es también una esfera menor que compone la Flor de la Vida “mundo de las aves”, luego mundo animal, luego mundo Gaia….

flor de la vida huevo

Entonces, existe una Consciencia UNICA y ABSOLUTA que llamamos DIOS. Esta consciencia rige TODO lo que existe. Se manifiesta en cada Estado de Naturaleza de acuerdo al propósito específico de cada parte que compone cada Todo, de cada esfera que compone una esfera Flor de la Vida Mayor. Despertar en Consciencia no implica que haremos lo que se nos viene en gana como muchos imaginan, sino expresaremos la plenitud en cada estado de naturaleza por el que vayamos transitando en este proceso de Evolución.

Así como el pichón que sale del huevo trasciende la realidad que existe dentro del huevo y gana nuevas cualidades que son naturales del Estado del Ser fuera del huevo, así toda expresión de vida va accediendo a nuevas cualidades y estados del Ser que están en directa relación al Estado de Naturaleza en el cual estamos participando.

El Ser Humano es la esfera menor que compone una esfera mayor que es la familia, luego el grupo social, luego la especie humana, etc. La vinculación es de Corazón a Corazón pero debe haber amor para que las oposiciones sean neutralizadas, de lo contrario no seremos capaces de constituir el siguiente Estado de Naturaleza, seremos una Flor de la Vida incompleta y por ende no accederemos a las cualidades que solo se activarán cuando alcancemos la plenitud, es decir, cuando constituyamos todas las esferas que componen la esfera mayor.

7 hacia la pkenitud

Cada esfera corresponde a un estado del Ser por el cual debemos pasar y experimentar para comprender. Son 7 los estados de consciencia por los que debemos atravesar en esta vida como seres humanos (en todas las encarnaciones como tal) para alcanzar la plenitud del Ser Humano, para constituir nuestra Absoluto y trascender al siguiente Estado de Naturaleza tal cual el pichón que trasciende el huevo luego de haber completado su desarrollo dentro de él.

Cada Flor de la Vida es una expresión de Plenitud del Estado de Naturaleza del que se trate. Dios se manifiesta en cada estado de Plenitud, por ello, Dios adquiere diversas formas, imágenes y Estado pero no es que sean muchos dioses sino muchas manifestaciones de la Consciencia de UNO, cada una de ellas en correspondencia con el Estado de Naturaleza en el cual se expresa. Por ejemplo, los Católicos llaman Dios a Jesús y está bien que así sea pues Jesús expresa el estado máximo al que un ser humano puede llegar, es la expresión de la plenitud, de la Divinidad encarnada en un Ser Humano. Así es que por cada Estado de Naturaleza habrá un Dios, es decir, una expresión plena de la Divinidad representada en los atributos que son propios y característicos de cada estado de naturaleza. En el estado de naturaleza humano Dios se manifiesta como hombre…

Para que un hombre sea expresión plena de la Divinidad debe trascender los 7 estados de consciencia que componen la plenitud del Ser Humano. Así como se muestra en la figura anterior en la cual la Flor de la Vida Ser Humano se va componiendo de esferas que se van interrelacionando unas con otras dando forma a la Flor de la Vida. Solo cuando completamos todos los aspectos que constituyen el Absoluto Humano, solo allí seremos expresión de la Divinidad encarnada… Y, solo cuando lleguemos a ese estado del Ser estaremos en condiciones de acceder al siguiente Estado de Naturaleza tal cual el pichón cuando completa su crecimiento dentro del huevo y sale fuera de aquel, a esto se lo llama Ascensión.

En cada estado de plenitud, en cada estado de naturaleza, existe un modelo de plenitud que rige a modo de parámetro el Camino que cada expresión singular, dentro de cada estado de naturaleza, debe alcanzar. En el estado de naturaleza humano existe un parámetro que es Camino a seguir, ese parámetro de máxima expresión es, precisamente, Jesús el Cristo… es él el Camino, la Verdad y la Vida. En un Jesús debemos transformar a la bestia original en la que encarnamos, ese es el sentido de esta vida.

En el Taller Consciencia Crística G33 – Claves para la Ascensión, desarrollamos estos temas, todos los temas y conocimientos relacionados al desarrollo del ser humano hacia su plenitud; consultas en : http://estarparaser.wix.com/conscienciacristica .

Saludos, Nicolás Niglia