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Construir el personaje…vivir en la ilusión.

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Desde que nacemos, y antes inclusive, la mente comienza la construcción de la idea principal sobre la cual fundará su existencia en esta realidad. La mente comienza la “construcción del personaje” diseño que se basa en la historia del linaje, la cual la mente escanea a través del cuerpo que ocupa y del cuerpo de su madre, en el cual se gesta la vida y por lo cual, la incidencia de mamá es primordial en la vida de todos, mucho más que la de papá por supuesto.

Además de la información que la mente toma de la historia del linaje al cual corresponde el cuerpo en gestación, su cuerpo y vehículo de experimentación humana, toma información de la memoria antigua, de las encarnaciones anteriores a ésta.

Ambas fuentes de información desde las cuales la mente del sujeto construye el personaje componen lo que comúnmente se denomina “el subconsciente”. A esto se agrega, claro está, el inconsciente, el interés de la biología y sus mecanismos.

Entonces, la personalidad, quien tu crees que eres, es consecuencia de:

1) Naturaleza humana (biología e instinto)
2) Historia de Linaje 
3) Vidas pasadas

Observas la vida, valoras y te valores, decides y actúas desde el personaje que se ha diseñado en base a estas tres fuentes… ¿a dónde está, entonces, la singularidad del sujeto? Si eres y somos todos una consecuencia de “factores externos” a nosotros mismos, entonces, nuestra realidad no es nuestra sino de nuestro pasado, de nuestros ancestros de la naturaleza que nos impone su interés a través del mecanismo de funcionamiento humano… ¿existe un Ser singular en nosotros, existe algo que podamos llamar YO y que no sea consecuencia de todo aquello? Claro que si… existe, y es el que es capaz de observarse y de comprender esto mismo que estamos describiéndote. Sin embargo, mientras la mente, pues tu eres mente, mantenga la idea de sí misma, del personaje que ha creado para existir en esta realidad espacio-tiempo, fundada únicamente en estas tres fuentes y sin considerar al actor que interpreta al personaje circunstancial, entonces, tu vida no será más que el reflejo del pasado de otros…

Pero si tu mente re-liga con la Idea Original, con la capacidad de crear y se des-identifica de lo creado, pues lo creado es circunstancia y la capacidad de crear es esencia, si la mente “inferior” que es la que se liga a estas tres fuentes, logra agregar la Idea Superior del Ser, y al Ser, entonces, se produce la “reversión de polaridades” y la mente se funda ya no en estas tres fuentes para definir quién soy, sino que su eje pasa a ser la esencia y no la circunstancia…

¿Esto es posible? No solo es posible, sino que es, además, necesario para avanzar en la senda evolutiva. Es posible y necesario el proceso de desilusión que debemos atravesar para reconectar la mente “inferior” con la mente Superior y restablecer la unidad, de lo contrario, seguiremos actuando como una mitad que anhela a su otra mitad y se siente extraviada en un laberinto sin sentido…

Nicolás Fernando Niglia 
Canal y Guía 
Proyecto Arca 333
Escuela de Servidores del Plan Mayor 
Mexico (Gto) +5214773737300
ARGENTINA (BsAs) +5491139343900

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Género y discriminación ¿quiénes son los verdaderos discriminadores?

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¿Qué es lo que determina que seamos macho o hembra y que nos comportemos como tal? y, ¿quién es el verdadero discriminador del “diferente”?

Por supuesto, no somos nosotros los que elegimos el género, es la Naturaleza la que expresa su voluntad, primero en forma de un cuerpo y a través de sus funciones específicas; y, luego, es la mente la que compone la identidad del sujeto, proceso que se basa en una serie de patrones y estímulos que el individuo recibe desde que nace y a través de lo cual da forma y sentido a su idea de “YO”, con la que responde la pregunta original ¿quién soy?.

La naturaleza es la verdadera discriminadora, es la que nos impulsa al rechazo de todo lo que no se ajusta a su interés, a lo necesario. Es la naturaleza la que, por ejemplo, a través del miedo y de la culpa nos persuade a hacer solo lo que interesa al fin que la misma naturaleza determina como condición de existencia. Nosotros no decidimos reproducirnos, sino que viene dada esta cualidad y este interés, precisamente por mandato de la Naturaleza… Es la naturaleza la que reclama descendencia y nos impulsa a través del deseo sexual, del deseo de formar familia a cumplir este requisito, a fuerza de persuasivos (deseo, placer, miedo a quedar solo, etc.).

Sobre lo que la naturaleza demanda y determina, la mente construye una idea del Yo que puede no estar en coincidencia con el género de su cuerpo físico (con lo que la naturaleza determina); como es el caso de la homosexualidad o de toda otra identidad no heterosexual; entonces, se da en el mismo individuo un conflicto de intereses pues, la naturaleza se expresa en una cualidad de género determinada pero la mente compone una idea de un YO que no coincide con ella. En este caso, cuando la mente responde la pregunta ¿quién soy? no se queda conforme y no acepta el género que su cuerpo le indica y allí surge el conflicto, en el sujeto.

Los heterosexuales no han elegido serlo, tampoco los homosexuales lo han elegido, en tal caso, cada quien acepta, o no, lo que la Naturaleza y lo que su mente expresan; y cuando no hay coincidencia entre lo físico, lo emocional y lo mental se produce un conflicto en el mismo individuo, un conflicto de incongruencia (esto ocurre no solo en lo referente al género sino a todo lo que ocasione o en lo que este tipo de conflicto de incongruencia se funde).

Por esta razón, quienes han experimentado este conflicto de identidad de género, primero en ellos mismos, luego en su ámbito familiar y luego en la sociedad, no deberían exportar este conflicto y darle así mayor magnitud de la que debería tener, pues no son los religiosos o los conservadores u otros los que rechazan las identidades de género no heterosexuales, sino que es la misma Naturaleza la que rechaza, primero en el mismo sujeto, todo lo que está en conflicto con ella, todo lo que no se ajusta a su interés.

Las “Marchas de orgullo” son una clara y contundente provocación con anhelo de revancha hacia un enemigo invisible, pues ese “enemigo” es la misma naturaleza… son éstas una clara expresión de intolerancia y discriminación pues manifiestan la incongruencia entre lo que la naturaleza expresa y lo que la mente del sujeto determina que es y que no es…

Cualquier intento de las minorías que se sienten rechazadas o marginadas por las mayorías conservadoras, las que responden sencillamente al impulso natural y se identifican con éste, debería estar dirigido no a oponerse a quienes las rechazan, ni a ostentar su libre elección (que nada tiene de libre) como un triunfo…sino, más bien, deberían trabajar en la educación inclusiva en la comprensión de su circunstancia y en la aceptación del Orden Natural que se manifiesta en todos, comprendiendo que el conflicto inicia en la individualidad y no entre el individuo y la sociedad… y que la sociedad es un conjunto de individualidades cada una expresando su adhesión o rechazo a lo que la naturaleza determina en todos por igual: sobrevivir, reproducirnos y ganar un lugar en la manada (jerarquía, reconocimiento, logros…)

La incongruencia entre lo que la naturaleza demanda y lo que la mente construye o juzga no es exclusiva del ámbito sexual o de género, sino que está presente en todos los aspectos del hombre…

Las “marchas de orgullo” de la comunidad no heterosexual, tienen tanto sentido como puede tenerlo la “marcha del orgullo de ser humano”, o de ser hombre o de ser trigueño, blanco o negro… condiciones que no son mérito del que se siente orgulloso… no es un triunfo aceptar tus particularidades, y si lo es, será un triunfo pero en una competencia exclusivamente personal….

Acaso has visto marchas del orgullo de ser flacos o de ser gordos? El gordo, para ser flaco debe ganar una ´”batalla” que se da en él mismo aunque otros tengan parte en sus patrones y cuestiones emocionales… Todo comienza y termina en uno mismo siempre, en la IDEA DEL YO, en la respuesta que eres capaz de elaborar cuando te preguntas ¿quién soy?…

Cada vez que elegimos un camino que no obedece a la demanda que la naturaleza hace sobre nosotros, a través del instinto, a través de la educación y costumbres sociales, debemos comprender que cargaremos con rechazo y desaprobación y, sobre todo, decepcionaremos a más de uno, sobre todo a quienes nos quieren y tienen expectativas según su juicio, a quienes queremos, y eso nos dolerá… Pero no hagamos de ese dolor y de esa carga la excusa de nuestra separación, aceptemos la cruz, es lo que nos toca es lo que vinimos a experimentar, y es lo que nos eleva… aceptando quien soy a pesar de todo lo que ello implique, es como debemos andar el Camino…

¿Acaso, aquel hombre, Jesús, quien aceptó su destino y misión, no debió cargar con su cruz, con el dolor y con la muerte? y teniendo el poder para evitarlo no lo hizo, tampoco culpo a otros sino que, más bien, perdono su ignorancia pues ellos expresaban una limitación natural y la voluntad de la naturaleza la cual no reconoce más allá de lo que le sirve a la supervivencia, a la reproducción y al poder y control sobre los recursos necesario para la supervivencia y la reproducción….

El Propósito común a todos y a cada uno es REGRESAR AL ESTADO DE UNIDAD CON EL TODO y CON TODO…. no lo olvidemos, recordémoslo en cada paso, en cada juicio y en cada decisión…

Quien quiera oír, que oiga…

Saludos
Nicolás Fernando Niglia Verdino 

¿Se puede ser Feliz?

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¿Por qué sufrimos?

Para comprender la razón del sufrimiento debemos comprender el sentido que el sufrimiento tiene y el propósito que cumple este mecanismo programado deliberadamente en el animal. Resulta que la vida animal en este planeta, dentro de la cual estamos incluidos los seres humanos por supuesto, está gobernada y regida por un mecanismo que llamamos: instinto. El instinto es la expresión de la voluntad de alguien que no es el sujeto que está sometido al instinto, sino quien programó el instinto que determina el comportamiento del sujeto. Los animales expresamos una voluntad que no surge de nosotros sino que la reproducimos en el comportamiento cotidiano del cual surge una identidad, que llamamos Ego.

Toda creación expresa una voluntad que no le es propia sino de quién creo lo creado. Todo lo creado es expresión de un propósito que no surge de lo creado sino que lo creado surge como consecuencia del propósito. Por ello, toda criatura que no expresa su propósito, no tiene existencia, no tiene lugar ni razón de ser…

Quien programó el instinto, esa consciencia que determina lo que los animales hacemos a diario, espera de nosotros obediencia pues, de lo contrario, se rompería el equilibrio de la vida animal en el planeta y éste desequilibraría además al resto de los sistemas de vida y, así, el planeta incumpliría su propósito de expresar un sistema de vida tal cual el que expresa. El planeta también es creación y por ende expresa una voluntad, un propósito al cual debe ajustarse para existir.

Para asegurarse que todos los animales seamos obedientes, quien programo el instinto, la consciencia del planeta, instalo una serie de mecanismos que nos persuaden ante la desobediencia. Estos mecanismos van creciendo en intensidad persuasiva conforme crece o se intensifica nuestra desobediencia de lo que el instinto demanda.  Así es que comienza con lo que llamamos miedo, luego culpa, luego sube su intensidad a lo que llamamos dolor, luego al sufrimiento y luego, y por último y si acaso no hemos acatado, entonces seremos quitados de la escena a través de la muerte. Son estos los pasos que sigue el mecanismo persuasivo que se activa ante la desobediencia de la demanda del instinto.

Pero no es solamente el instinto el que demanda y espera de nosotros un comportamiento. Nuestra familia y la sociedad nos educan, nos forman, y esperan de nosotros un comportamiento determinado. Esta formación se agrega a la demanda del instinto (inconsciente) en forma de un instinto agregado o inconsciente agregado el cual llamamos subconsciente.

Es decir, estamos sujetos a cumplir no solo la IDEA original que el Planeta tiene para nosotros, su expectativa, sino que además estamos sujetos a la IDEA que nuestra familia tiene para nosotros y a la IDEA que la sociedad a la que pertenecemos tiene para nosotros.

Cuando incumplimos las expectativas de la naturaleza animal y/o las de nuestros padres y y/o las de la sociedad, entonces se activan estos mecanismos, el miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y por último la muerte/exclusión. En este último caso debo realizar la siguiente aclaración: no siempre la muerte significa la muerte del cuerpo, sino que puede serla muerte de la identidad, es decir, desaparecemos de una ciudad, nos salimos de la estructura social de la familia, nos mudamos a otro país, de esa manera “morimos” a una identidad pues al no encajar en ella, al no cumplir sus expectativas perdemos derecho a la existencia allí.

¿Por qué nos deprimimos?

Cuando el incumplimiento de estas expectativas no es voluntario, es decir, cuando no surge como consecuencia de una decisión voluntaria y vocacional sino que simplemente no somos capaces de cumplir dichas expectativas y renunciamos a lograrlo por sentirnos incapaces, entonces caemos en depresión pues sentimos pérdida de mérito, pérdida del derecho a existir, a ser. Nos sentimos incapaces de cumplir la IDEA original que nos cabe como criaturas y por ello sentimos la pérdida de sentido y razón de existir.

En cambio, cuando el incumplimiento de las expectativas del instinto y/o de nuestra familia y de la sociedad es como consecuencia de una decisión vocacional, si bien se activarán los mecanismos del miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y la muerte/exclusión, éstos no serán determinantes ni tendrán la intensidad que en el caso anterior pues la misma razón por la cual hemos incumplido dichas expectativas, la vocación, nos salva, nos da el estímulo suficiente para neutralizar esos mecanismos de persuasión.

Entonces, ¿por qué caemos en depresión? Porque nos sentimos incapaces de cumplir las expectativas de la Vida de la Familia y de la Sociedad; pero, fundamentalmente porque no estamos ejerciendo una voluntad singular, propia y soberana del sujeto, sino que quedamos atrapados en un vacío, nos hemos detenido, estancado.  Pero esto es bueno! pues no lo logramos, incumplimos,  porque ello no sirve a nuestro propósito de nacer como creadores, no sirve a la transformación de la criatura en creador.

Este es el sentido de la frase de Jesús: “renuncia a la vida y hallarás la Vida”… renuncia a la vida que te propone el instinto y la sociedad y hallarás TU VIDA, la vida del Ser que eres y que es la razón de tu existencia. Renunciar a la vida no significa que te crucifiquen, sino que debes aceptar la muerte de la identidad social, de hijo y de la identidad que tú mismo habías asumido de ti mismo, claro! Es una muerte y se siente como tal.

Entonces, ¿qué es lo que neutraliza los mecanismos persuasivos del instinto como el miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y la muerte? Lo neutraliza una razón que tenga la misma intensidad y significado que aquello que esos mecanismos vienen a defender, es decir, la vida. Aquello por lo que estás dispuesto a dar tu vida, a dar tu tiempo y tu dedicación, aquello en lo que decides ser y realizarte aquello a lo que no puedes renunciar pues sería como renunciar a ti mismo… eso, esa vocación, ese propósito nos da el poder y la razón y el sentido a todo lo que nos pasa como consecuencia de ello mismo… es este un acto de verdadero amor.

Algunos filósofos definían la felicidad como la ausencia de angustia, siguiendo este razonamiento sencillo pero suficiente, podemos decir que la felicidad la trae el cumplimiento de las expectativas de la vida, expresadas a través del instinto y de las expectativas de la familia y de la sociedad, expresadas a través de la educación y las costumbres. Es decir que la felicidad es el premio que la vida, la familia y la sociedad nos dan cuando obedecemos sus expectativas.

Sin embargo, se postula otro camino para llegar a la felicidad o a la ausencia de angustia, este otro camino sugiere la indiferencia a las expectativas del instinto, de la familia y de la sociedad. Este camino nos induce a un estado de insensibilidad hacia la vida y hacia el otro. Entonces, la felicidad en este caso deviene por la ausencia de angustia pues al no sentir la demanda que las expectativas significan para quien las acepta, sencillamente no habrá incumplimiento, no habrá deuda.

Pero, realmente, ¿podemos ser indiferentes a la demanda del instinto, podemos vivir realmente sin ocuparnos de sobrevivir, sin sexo, sin relación con los demás y con el mundo? Claro que no.  Es una empresa destinada al fracasado así como ha fracasado, por ejemplo el celibato en los curas.

La felicidad que propone la vida, en este nivel de realidad o dimensión, es una felicidad consecuente del cumplimiento de las expectativas que la vida (el instinto), la familia y la sociedad tiene sobre nosotros, de lo que ellos esperan de nosotros para darnos lugar y reconocimiento y todo lo que necesitamos de los demás para vivir y para cumplir las demandas del instinto. Necesitamos una mujer, los hombres, para cumplir nuestra obligación de reproductores por ejemplo.

¿Existe otra felicidad? Pues si existiera otra felicidad no sería aquella que surge como consecuencia de la ausencia de la angustia, es decir, de la ausencia de incumplimiento de las obligaciones sino la que nos libera del deber de cumplir. Si acaso no tuviéramos obligaciones que cumplir sino solo Ser, no habría incumplimiento pues siempre que expresamos lo que somos, pues dado que somos lo que expresamos, en ese caso estaríamos siempre en perfecto cumplimiento. Entonces, ¿se puede alcanzar este estado de felicidad?  Sí, pero para ello deberíamos estar plenamente comprometidos con lo que somos, con el Ser en cada uno, y ejercer solamente las cualidades singulares que determinan y caracterizan a nuestro Ser sin importarnos otras obligaciones que no sean éstas. Este es el sentido de la renuncia, del desapego.

Para alcanzar aquel estado de felicidad o plenitud, debemos antes conseguir libertad, es decir, debemos desafectarnos de la obligación impuesta por una voluntad que no surge de nuestra voluntad, como es la voluntad que expresamos cuando vivimos para cumplir las expectativas del instinto, de la familia y de la sociedad.

Esto que digo no entraña oposición al instinto o a la vida, no implica oponernos o entrar en antagonía con la educación y con la familia y con la sociedad, no debemos combatir a nadie, sino solo Ser. Se trata dar a tu vida un sentido en pleno compromiso con tu vocación, con tu destino singular y propósito específico, para lo cual tienes las cualidades específicas que necesitas. No se trata de dejar de alimentar al cuerpo o de dejar de tener sexo, se trata de hacer todo eso siempre y cuando hacerlo no implique condicionamiento para lo verdaderamente importante. No se trata de olvidar a tus padres o de rechazarlos, se trata de amarlos y comprender sus razones, comprender que en ellos priman los mecanismos del instinto, de su familia y de la sociedad, los que en ti no están teniendo efecto pero sí en ellos, por ello debes ser indulgente con tu familia y con la sociedad pero sin salirte ni un centímetro de tu rumbo.

En fin, si no amas, si no abrazas lo que eres y si no ejerces tu Don, tu vocación y tu propósito incondicionalmente, entonces, los mecanismos del instinto y las expectativas de tu familia y de la sociedad te oprimirán y te deprimirán, te quitarán poder y razón.

Saludos,

Nicolás Fernando Niglia Verdino

 

El Ego, aliado o enemigo?

¿Quién es el Ego? ¿Cuál es el sentido del ego? ¿Cuándo es nuestro mejor aliado y cuándo es nuestro peor enemigo?
Comencemos por entender o, por lo menos por aproximarnos a un entendimiento más claro de qué es el ego. El ego es una identidad, una idea mental que construimos de nosotros mismos. Esta idea se basa en una serie de comportamientos que dan cualidad a la idea del YO. Estos comportamientos surgen del instinto, es decir, de lo que la misma naturaleza humana animal impone como condición de existencia. Estos comportamientos giran en torno a la necesidad. La necesidad es la manera en la que la naturaleza terrenal nos dice qué quiere que hagamos.
Entonces, en el intento cotidiano de satisfacer las necesidades que el instinto impone construimos un comportamiento, una manera de resolverlas, y de ese comportamiento surge una idea de quiénes somos. Esto es el ego, la identidad que construimos de nosotros mismos en cuanto al comportamiento y a las experiencias que vivimos en el intento por satisfacer las necesidades que la misma condición humana impone. El éxito o fracaso en la satisfacción de las necesidades que impone el instinto nos dará un lugar en la manada, el reconocimiento y el poder sobre los demás. Un ego fuerte es aquel que es capaz de satisfacer eficientemente sus necesidades y un ego débil es el que no logra la plena satisfacción de las mismas y, por ende, siente una pérdida de derechos, de dignidad.
Un ego fuerte y exitoso para cumplir las demandas del instinto (supervivencia, reproducción y reconocimiento) nos dará seguridad en nosotros mismos, autoestima. Un ego incapaz de cumplir esas demandas exitosamente nos dará inseguridad, inestabilidad. La naturaleza nos impone como condición de vida el cumplimiento de determinadas obligaciones, como sobrevivir, reproducirnos y ganar (competir). Cuando no cumplimos esta obligación, cuando perdemos, perdemos no solo aquello que disputábamos sino que perdemos derecho a la vida, nos sentimos morir. Por esta razón intentaremos a diario ganar, es decir, conseguir lo que la naturaleza nos demanda. Este comportamiento nos mantiene apegados al propósito de la naturaleza terrenal pues de lo contrario aceptaríamos la muerte.
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El ego es el que nos conduce por el mundo, es el que sabe cómo resolver las cuestiones de la vida terrenal, un ego fuerte nos resuelve todo lo que necesitamos para existir y para vivir en el mundo pero nos mantiene apegados a su propósito, es decir, asume el mando de nuestra vida. No está mal! Sino solo cuando es tiempo de dar a nuestra vida un sentido que no tiene como propósito satisfacer las obligaciones que la naturaleza terrenal nos impone. Cuando decidimos dar a nuestra vida un sentido trascendental, que nos lleve al siguiente estado de realidad extra planetario, entonces ya no nos sirve el ego pues no nos interesa cumplir las obligaciones del mundo sino liberarnos del mundo y trascenderlo. Pero, un ego fuerte, un ego que sabe cómo resolver las cuestiones de la vida, nos ayudará siempre a mantenernos con vida, a resolver las cuestiones cotidianas mientras atendemos las cuestiones trascendentales.
Es este un proceso gradual, donde el ego va cediendo participación y poder, el ego fuerte, y vamos ganando seguridad y respaldo, el que antes nos dábamos a nosotros mismos basados en nuestra capacidad de conseguir el éxito, pero esta vez basándonos en otras cualidades también de nosotros mismos pero que no son las que surgen del ego ni las que nos sirven para ganar en este mundo. El ego se convierte entonces en tu mejor aliado cuando te ayuda a resolver las cosas del mundo a la vez que va cediendo el poder y el gobierno a una nueva identidad de ti mismo que va surgiendo fundada en un nuevo estado de naturaleza en ti extra terrenal. Pero puede ser tu peor enemigo cuando el ego no suelta el gobierno, cuando no cede el espacio y acapara y monopoliza.
Entonces, necesitarás “poner de rodillas el Ego”, necesitarás “hacerlo fracasar” hacerlo perder el derecho a la vida para que se debilite y ceda espacio. Tus Guías, Maestros y Seres de Luz que acompañan tu crecimiento, bregarán por la mejor alternativa para ti, si acaso tu Ego, un ego fuerte y exitoso no da espacio a la expresión de la nueva identidad y no cede espacio y poder, entonces serás conducido por circunstancias de “fracaso” para que, precisamente ese ego fortachón se debilite en su fracaso y renuncie al mando. Entonces, las circunstancias de fracaso en los temas del mundo serán siempre una perfecta oportunidad para que se exprese la nueva identidad en ti.
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino

Las 3 Etapas del Despertar de la Nueva Identidad Yo Soy

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1era Etapa: creación de la identidad transitoria, humana, terrenal, basada en las demandas del instinto. En esta etapa forjamos la identidad que llamamos EGO, nuestro comportamiento esta guiado por el instinto, es decir, por el estado de necesidad y deseo e impulsado por el miedo (miedo a morir, miedo a no tener, miedo a no pertenecer “a la manada”…) Esta identidad EGO se basa en 3 objetivos: supervivencia del individuo, supervivencia de la especie humana (reproducción y familia); y, jerarquía (llevar la condición humana a su máxima expresión en los dos objetivos anteriores).

Esta 1era Etapa va desde la concepción y hasta los 30 años de edad aproximadamente, puede variar por supuesto, anticiparse a los 21 años o demorarse más allá de los 35 años.

El mundo es un sitio propicio para completarnos en esta 1era Etapa, nuestros padres, nuestro contexto habitual ofrece los estímulos necesarios para ello.

2da Etapa: A partir de los 30 años de edad aproximadamente, comienzan a despertar en nosotros cualidades que no surgen de lo instintivo, que no vienen a cumplir los objetivos del Yo Ego sino que inclusive son un obstáculo para ello. Surge un nuevo estado de sensibilidad y entendimiento, gradualmente va despertando en nosotros una nueva mirada, nos focalizamos en temas que antes no nos interesaban y tenemos una sensibilidad más intensa para con esos temas y para con todo, vamos comprendiendo las cosas desde una nueva perspectiva, desde una mirada más amplia y profunda a la vez. El Yo Ego comienza a sentirse insuficiente para conseguir los objetivos que antes alcanzaba sin problema.

El mundo, que era un sitio propicio y ofrecia los estimulos adecuados para la 1era Etapa, ahora se convierte en un sitio hostil. Nuestro mundo cotidiano, la familia, amigos, ambiente de trabajo, pais… surte ahora un efecto cada vez más negativo pues estimula la identidad Yo Ego en vez de estimular la nueva identidad naciente y basada en el nuevo estado de sensibilidad y entendimiento (consciencia). Sentimos la imperiosa necesidad de alejarnos de nuestro mundo habitual, de tomar distancia al menos un tiempo.

Quienes lo hacen, quienes toman distancia y permiten asi la expresión de la nueva identidad sin los estimulos del pasado, ellos verán nacer su nuevo YO, el Yo Superior encarnado, la identidad eterna, la que ya no muere, la que no está sujeta al nucleo del planeta Tierra desde donde viene el instinto animal, sino que esta nueva identidad esta en sintonía con el nucleo del Universo y por eso nos libera de los condicionamientos exclusivos que impone el sistema de vida planetario.

Mudarnos a nuevos sitios, cambiar habitos y costumbres aun alimenticias, cambiar las relaciones, etc. todo ello siempre ensintonía con lo que la nueva identidad requiere para su crecimiento y maduración.

A medida que nace y se desarrolla el nuevo yo y construimos los nuevos habitos de vida basados en este nuevo ser naciente, el otro Yo, el Ego va cediendo el poder a este Yo resucitado. A este proceso se lo llama “la muerte del Ego” o “Crucifixión”.

3era Etapa: un vez que la nueva identidad Yo Soy ha nacido y esta arraigada a esta vida en hábitos y costumbres que le sirven a su expresión (y ya no a la del Yo Ego), Sentimos la necesidad de regresar al sitio del que nos hemos alejado, a nuestra familia, amigos, país… pero regresamos no como nos fuimos sino en un nuevo estado, que llamamos “resucitado”, no nos verán igual, no les será fácil reconocernos… somos otro aunque estemos en el mismo cuerpo…. Regresamos para iluminar nuestras sombras, para perdonar al que fuimos y lo que hemos hecho y no hecho mientras transitábamos este proceso, no solo en esta encarnación sino en todas las anteriores pues en todas ellas hemos sido “Yo Ego”… y debemos sanar toda esa memoria y sanar nuestro vinculo con la Vida, con el Planeta con la humanidad….

Debemos sanar la relación con nuestra madre y padre, con nuestros hermanos, hijos, amigos… pais… no regresamos a pedir su perdon… sino a perdonarnos y a perdonar… no necesitamos que ellos nos perdonen o nos entiendan, es nuestro proceso y no el de ellos…

Cuando completamos este proceso, entonces, viene el final de este camino, lo que llamamos Ascensión… ya no necesitamos más la identidad Yo Ego… seguiremos viviendo desde la identidad que ha nacido, el Yo Superior se ha liberado entonces de tener que seguir encarnando para completar esta etapa, la ha superado.

De esto también hablaremos y nos ocuparemos en las próximas charlas y talleres en León Gto próximamente

Saludos
Nicolás Fernando Niglia Verdino

A los Seres de Luz encarnados hoy…

Sí!, todos somos Seres de luz, pero, en este caso me refiero a los que no están viviendo la experiencia humana como parte de su transformación evolutiva sino que están (han venido) en “servicio de un propósito que no tiene que ver consigo mismo”, aunque sirva a su evolución pero en un sentido universal.

Estos Seres de Luz han sido sembrados en el planeta en los últimos años, en el siglo anterior (Siglo XX) para traer una vibración que no existía naturalmente en la especie humana (en forma activa) sino que debía ser estimulada para su activación.

Estos seres, por el solo hecho de conectarse a la rejilla de consciencia humana, a lo que se llama “Matrix”, aportan su vibración, generando así desequilibrios, antagonismos, incomodidad. Estos seres vienen, precisamente para “patear el tablero” y desordenar el orden actual para que se vuelva a ordenar pero fundado en nuevas premisas de convivencia.

Algunos de estos seres tienen una participación publica y asumen el rol de lideres, Guías, Maestros… otros, sencillamente están haciendo cosas comunes a tantos otros, pero con el solo hecho de estar aportan su vibración, apoyando a los que asumen roles más protagónicos y por ende se convierten en blanco de acusaciones y de actos concretos de desacreditación y hasta intentos de eliminación si fuera posible para “el orden”.

A ustedes les escribo hoy, Seres de Luz que están aún en estado “anónimo”, sepan que su “solo estar” es fundamental para proveer la vibración que sostiene a los que asumen protagonismo y son por ello blanco del mundo… No teman! no hemos sido abandonados sino sembrados y estamos constantemente observados y guiados y protegidos por el Cielo. Pero es requerido hoy que sostengan su vibración apun si eso los pone en conflicto con las cosas del mundo!

Absolutamente nada malo pasará a ustedes… confien! sepan esperar, y estén atentos a las señales pues, no hay modo de tener comunicación directa… estamos en “situación de guerra” por decirlo de algún modo, e infiltrados en “territorio enemigo”… no nos es fácil, y mucho menos cuando nos han identificado… Pero nada pueden hacernos más que quitarnos las cosas del mundo o negarnoslas por supuesto.. pero sepan, que el mundo también responde al “mismo Jefe” solo que el mundo no lo sabe y actúa como un hijo desobediente y caprichoso.. nosotros hemos venido a ordenarlo, a alinearlo en la obediencia suprema.

Si no saben qué hacer, si se ven acorralados, limitados desprovistos… no desesperen! no corran en busca de soluciones rápidas… confien, el Cielo pondrá frente a ustedes alguien que les dará lo que necesitan, aún sin saber (esas personas) que están prestando servicio al Plan…

Pero es importante que acepten la ayuda que se les ofrece, no dejen que el orgullo o la vergüenza los interfiera y los condene al aislamiento.. no dejen que sus egos asuman el protagonismo en sus decisiones pues entonces sí quedarán aislados… Manténganse en sintonia, mediten a diario, busquen su sitio en soledad, todos los días sintonicen con el interior de ustedes, allí oirán la voz sabrán qué hacer y que no hacer…

No dejen que las provocaciones y las tentaciones del mundo los distraiga, no se dejen encantar como los marineros con el canto de las sirenas… es sabido que estamos cada vez más cerca y este es un año de desidentificacion, de quitarse las mascaras de revelación… mucho esta en juego…

No es tiempo de cosecha sino de seguir sembrando semillas de Luz… a los que siguen en el anonimato, permanezcan conectados, a los que han asumido protagonismo sepan que serán tentados constantemente por su propio ego primero y por los egos ajenos después… No olviden jamás el propósito de todo lo que están haciendo, no es para conseguir un lugar en el mundo, ni para cosechar reconocimiento, ni para conseguir dinero que pague las cuentas.. vinimos a desordenar el orden actual pues estaba en desorden con el Cielo.. vinimos a traer El Cielo a la Tierra.. y eso molesta tanto como despertar en madrugada al que recién se acuesta… seremos rechazados, desacreditados para quitarnos razón, expulsados…

Prevalezcan en su determinación, confíen y esperen… todo será a su tiempo!

 

Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino

Competencia y Cooperación…

Formamos parte de un sistema de vida que llamamos “animal”, compartimos muchas cualidades comunes con otras especies animales. Por ello, una manera de comprender claramente nuestra parte animal, la cual está presente y activa en todos nosotros es observando a otras especies en su comportamiento salvaje natural sin la interferencia de otra cualidad sobrenatural a este mundo como sucede en el caso nuestro, en el cual la parte animal humana esta confundida con otros aspectos no salvajes y por ello nos cuesta diferenciarla con claridad.
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Asociamos con lo salvaje lo agresivo, lo violento y creemos que cuando actuamos de esta manera estamos siendo salvajes pero, no es solo lo violento y agresivo lo que surge de nuestra naturaleza salvaje. La leona que mata a la cebra también “ama” a sus cachorros y juega con ellos, los protege y alimenta. Ambos son actos salvajes pues, de hecho, la reproducción es un acto natural del estado animal.
Entonces, ¿cuál es la parte animal y salvaje de la cual debemos tomar consciencia para que no sea esta parte la protagonista en nuestras decisiones cotidianas? ¿Qué es lo que nos hace distintos realmente a los animales y nos da la oportunidad de ser algo más que otro animal salvaje sirviendo al mismo propósito que el resto de ellos?
Nos creemos distintos por amar a nuestros hijos, pues la leona también los ama. Nos creemos mejores porque somos capaces de trabajar en equipo, pues los depredadores también lo hacen. Nos creemos distintos a los animales porque vivimos en ciudades, porque tenemos automóviles, etc. sin embargo y a pesar de todo ello seguimos sirviendo al mismo propósito salvaje tal cual lo hacen los demás animales.
Competencia por sobrevivir, competencia para conseguir pareja y conservarla, competencia para lograr los objetivos y el reconocimiento (un lugar en la manada) la competencia es la cualidad que revela el mecanismo salvaje. La competencia es el mecanismo natural que la naturaleza ha programado en el sistema de funcionamiento animal (instinto) a fin de asegurarse que solo los mejores prosperen en su ambición de sobrevivir, reproducirse y liderar a otros.
Mientras vivamos en competencia y mientras nos enfoquemos en ser más competitivos (mejores) que los demás, estaremos sirviendo al propósito de la naturaleza salvaje. Entonces, ¿cuál es la cualidad que debemos desarrollar y que no es la competencia? esta es la Cooperación.
El espíritu cooperativo es en realidad el Espíritu de Unión (amor) que debemos desarrollar y ejercer en todas las relaciones. Es esta la diferencia fundamental que nos distingue del resto de los animales y que nos da la oportunidad de crear un mundo que propicie el desarrollo de las cualidades sobrenaturales a este mundo salvaje, las cuales son la “llave” que abrirá el Portal hacia nuevas realidades.
Pero no se trata de cooperar solo con quienes sirven a nuestro interés egocéntrico, a quienes nos ayudan a conseguir los propósitos del instinto pues, los animales salvajes también cooperan entre ellos al momento de cazar, al momento de criar a sus cachorros y al momento de defender su territorio y a la manada. Se trata de ser cooperativas con la Vida, es decir, con todo y con todos los ordenes que componen la Vida.
Esta es la meta que tenemos como especie, este es el reto que tenemos por delante. Esta es el sato a la nueva realidad pues, la nueva realidad se basa en el Espíritu de Cooperación de todos con cada uno y de cada uno con todos sin distinción, sin excusas.
Este es el mundo que debemos crear los seres humanos y para eso hemos sido sembrados algunos, para traer el estímulo que propicie esta transformación.
Que así sea! hecho está!
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino