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¿Por qué morimos?

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Mientras la mente esté identificada con un mecanismo inconsciente, como el inconsciente del ser humano, necesitará la muerte como salida de ese estado pero, aun en la muerte, cuando la mente es des identificada forzosamente del cuerpo, ésta lo busca y pretende quedarse en él… Solo al quitarle el cuerpo del pasado la mente tiene la oportunidad del despego.
¿Cuándo prescindiremos de la muerte como salida o escape? Solo cuando la mente, que es lo que verdaderamente somos en estado esencial, no este identificada con mecanismo inconsciente alguno que le imponga patrones y programas de funcionamiento con los cuales la mente se ancla e identifica asumiéndolos como propios.
En este estado actual de “tercera dimensión”, la mente aprende a reconocerse y a reconocer el mecanismo que la ancla en un estado particular de inconsciencia. Es en esta vida en la que experimentaremos lo que se llama “la muerte consciente” es decir, la muerte de la identidad fundada en el mecanismo inconsciente con el cual estábamos identificados hasta ahora y el cual creíamos ser nosotros.
Mientras haya inconsciencia, la muerte será necesaria y oportuna como escape y salvación, de lo contrario, la mente quedaría atrapada en una identidad que no le es propia, que es circunstancial pero, precisamente, la circunstancia termina con la muerte, cuando somos quitados del cuerpo o, mejor dicho, cuando nos quitan el cuerpo y su mecanismo con el cual estábamos identificados, dándonos la oportunidad de regresar al estado esencial.
Para comprender mejor a la mente, al estado esencial que somos, el ejemplo más claro es el del agua. El estado esencial, mental, que somos es como el agua pura y cristalina. Ese estado, esa agua pura y cristalina cae al suelo de la realidad y se mezcla con la tierra y construye el barro (lodo). El lodo es un estado de identidad particular, es agua y tierra. La muerte significa la separación del agua de la tierra, muere el barro como tal y solo queda la tierra tal cual antes de mezclarse con el agua y el agua regresa a su estado anterior. Así sucede con la mente y así actúa la mente cada vez que se identifica con un estado particular de realidad.
Y… ¿por qué le tememos a la muerte si es la salida de este estado? Pues, quien le teme a la muerte es el mecanismo inconsciente, pues es el temor a la muerte lo que nos aferra a la vida y así ponemos todo nuestro interés en vivir y al vivir de acuerdo al mecanismo, es el propósito del mecanismo lo que impera nuestro comportamiento y así servimos a un sistema de vida tal cual los demás animales, vegetales, etc.
Se ha dicho: “Solo los que pierdan el temor a la muerte verán a Dios” pues solo quien pierde el temor a la muerte ha trascendido el imperio del mecanismo y ha liberado su mirada del interés que el mecanismo impone como necesidad para la existencia. Solo la mente que se recuerda a sí misma en su estado esencial puede liberarse del temor a la muerte pero, mientras estemos encarnados siempre habrá temor a la muerte pues seguiremos identificados en más o en menos con el mecanismo humano.
No te preocupes por los resultados en esta etapa de tu evolución, más bien, ocúpate de comprender el mecanismo con el cual tu, la mente que eres, esta identificado, reconoce y distingue el mecanismo, la inconsciencia de quien verdaderamente eres, si logras esto ya has completado la idea…
Saludos, Nicolás Fernando Niglia Verdino

La muerte y la Ascensión…

La muerte, tal cual la conocemos, es un proceso de des identificación del cuerpo y de la identidad terrenal que desarrollamos al encarnar. El Ser que encarna es separado del cuerpo de manera forzosa a través de la muerte del cuerpo, es decir, el Ser que encarnó, al quedarse sin cuerpo pierde el elemento fundamental sobre el que funda su identidad terrenal, el Yo Ego,

¿Qué es un perro, puede un perro tener dos patas, alas, pico y comer semillas y pequeños insectos? pues, no sería un perro sino más bien un pato o una gallina pero no un perro, El cuerpo es el elemento fundamental sobre el que se sostiene la identidad actual, el cuerpo refleja las cualidades fundamentales de cada individuo y de cada especie; usualmente, un cuerpo con alas vuela, un cuerpo sin patas refleja que no camina repta o nada y así, el cuerpo revela las cualidades sobresalientes de cada especie y de cada individuo y por ello el cuerpo es el elemento fundamental de identificación.

Cuando el cuerpo muere, entonces, nos quedamos sin ese elemento fundamental y el Ser que encarnó, el que somos en realidad, el cual es un estado mental del ser, es separado y regresado a un estado “de espera” de un nuevo cuerpo en el que continuar el proceso de desarrollo evolutivo. En pocas palabras, encarnará tantas veces como sea necesario hasta que logre la desidentificación consciente del cuerpo, es decir, hasta que el ser humano despierte y recuerde quién es; dicho de otro modo, que el ser humano exprese al Ser que encarnó en él comprendiendo que no es el cuerpo sino un estado del Ser que utiliza el cuerpo como medio de expresión y experimentación evolutiva.

El proceso de muerte será más o menos traumático para el Ser conforme éste comprenda su estado de realidad, es decir, cuanto más aferrado esté a la idea de que es el cuerpo y nada más allá del cuerpo, al perder el cuerpo debido a la muerte existirá una vinculación fuere, una identificación mental que no termina ni siquiera con la separación del cuerpo que acaba de morir. Por ello es necesario que el Ser desencarnado pase por un proceso previo a la re encarnación, pero aún así, al encarnar en un nuevo cuerpo tenemos una memoria activa y esto hará más o menos traumática la encarnación en el nuevo cuerpo lo que puede derivar en problemas en la gestación durante el embarazo, y luego del parto inclusive.

Cuando más despiertos estemos, más claro tendremos el hecho de que no somos el cuerpo y, por ende, el proceso de muerte no representará una experiencia traumática sino solo una transformación, tan traumático como puede ser despedirte de una casa de la que te mudas luego de mucho tiempo de estar allí, o de un empleo… Por supuesto que el instinto, siempre presente mientras estemos encarnados, intentará evitar la muerte de todas las maneras que le sea posible, pero siempre tendremos claridad de lo que sucede y ello nos aportará la paz que necesitamos.

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Antes de la tortura y crucifixión, estando aún en el monto de los Olivos, Jesús hizo el siguiente comentario: “el Espíritu está dispuesto pero la carne es débil…” es decir, “sé lo que estoy haciendo, sé de qué se trata pero, aún así una parte de mi teme y sufre la suerte que me ha tocado aunque yo la he elegido así…”

Algunos de los expertos en relaciones con extra terrestres, los llamados “contactados” han dicho y coinciden en que los seres extra terrestres se manifiestan solo ante aquellos que no temen a la muerte, pues, de otro modo el shock sería traumático para cualquier encarnado y perdería sentido el contacto si la persona entra en pánico y shock, ¿no lo crees? Por esto es que solo se manifiestan ante quienes han atenuado el miedo a la muerte y todos los mecanismos inhibitorios que el instinto activa cuando estamos frente a algo desconocido y por ende considerado amenazante. Dicho de otro modo, los seres extra terrestres solo se manifestarán ante quienes estén despiertos al punto de comprender con claridad que no son el cuerpo sino que el cuerpo es solo un medio de expresión y experimentación.

Es preciso aclarar que los seres extra terrestres solo se manifiestan, aún en los despiertos, cuando existe un propósito claro y es necesario que así sea pues no suelen establecer contacto físico sino mental, a través de los cuerpos mentales superiores y astrales, etc…. para lo cual debemos “apagar” los cuerpos inferiores, como el emocional y mental inferior (el mental identificado con el instinto) lo que logramos por ejemplo al meditar,

Bien, continuando con el asunto de este artículo, la muerte, debemos comprender entonces que existen dos muertes, una es la que podemos llamar “des identificación inconsciente”, que es la que sucede en la casi totalidad de los casos, donde el Ser encarnado es separado forzosamente del cuerpo y pierde así el elemento fundamental de su identidad terrenal; y, la otra muerte es la muerte consciente, donde el sujeto se desprende del cuerpo, se separa en plena consciencia de lo que está sucediendo y aceptando que así sea. Algunos se preguntarán: “y qué sucede con la Ascensión, pues se dice que se asciende con cuerpo y todo”…. en ese caso, no hay muerte. No hay separación del cuerpo sino transformación del cuerpo hacia un estado de menor densidad, menor masa.

¿Por qué razón entonces un individuo entregaría voluntaria y conscientemente su cuerpo, en el caso de la segunda muerte, en vez de ascender y llevárselo consigo? Para que exista la Ascensión con cuerpo antes debemos atravesar la muerte consciente. Es decir, dicho de una manera línea y sencilla solo como ilustración de esta idea, en la vida anterior a la de la Ascensión, el sujeto murió consciente, en la siguiente encarnación trabajará desde el primer dia de su vida en la Ascensión, es decir, en la transformación de su cuerpo físico a fin de elevar su frecuencia lo cual cambia su composición química.

Sin embargo, en estos momentos de Gaia, en este fin de ciclo y principio del nuevo ciclo, esto se debe dar en una misma encarnación, es decir, en esta misma encarnación, aquellos que cuenten con la madurez o edad evolutiva suficiente (almas viejas) podrán morir conscientes en esta vida y luego ascender. Y, ¿cómo sería eso? Se trata de morir sin dejar el cuerpo, es aceptar el desarraigo y soltar la identidad terrenal, todo apego comenzando por el apego al cuerpo. Conforme avanzamos en este proceso de “muerte consciente pero sin dejar el cuerpo físico” vamos transformando el cuerpo físico resucitado para la Ascensión.

La muerte consciente pero sin dejar el cuerpo físico implica soltarlo todo! renunciar a todo! es como flotar en esta vida, es un Estar pero sin participar en las cuestiones del mundo, es vivir casi de incógnito, como extranjeros en nuestra propia tierra… Esto no quiere decir que debemos alejarnos de todo y recluirnos en una cueva… sino que debemos soltarlo todo, desafectarnos emocional y mentalmente de todo. Es, en definitiva, una muerte consciente pero llevándonos el cuerpo y dejando todo lo demás.

Como he dicho al principio, el cuerpo es el elemento fundamental de identificación del Ser que encarna con el encarnado y con esta realidad, ero no es el único elemento de identificación. Otros elementos de identificación son por ejemplo nuestras posesiones, nuestra familia, amigos y relaciones con el mundo en general. Morir consciente sin dejar el cuerpo físico, entonces, sería soltar todos esos elementos identifica torios con este mundo, como si te dijeran que morirás en unos meses y vas ordenando todo y disfrutas de todo ello pero ya con una mirada distinta… desapegada.

Muchos hoy estamos atravesando por este proceso de muerte consciente sin dejar el cuerpo físico, sin embargo, no todos están conscientes de lo que está pasando y lejos de soltar, se aferran más y más a los elementos identifica torios en vez de ir desapegándose para hacer más ligera y sencilla la partida. Como, en el caso actual, se trata de un proceso global o masivo, los seres maduros evolutivamente y por ello en condiciones de “dar el salto ascendente”, están siendo estimulados en este proceso y no siempre comprenden lo que está ocurriendo hasta que alguien aparece en sus vidas y suministra la información que necesitan para comenzar a comprender y favorecer así el proceso.

Como he mencionado antes con respecto al comentario de Jesús, “el Espíritu está dispuesto pero la carne es débil”… por más conscientes que estemos de lo que nos está pasando, sentiremos miedos, dudas, nos temblarán las piernas en alguno de los “ensayos de muerte” por los que pasaremos, etc. Seamos compasivos y comprensivos con nosotros mismos, estamos encarnados aún y sigue activo el instinto y todos sus mecanismos automáticos de supervivencia.

re-yo_thumb.jpg Saludos, Nicolás Niglia

Encarnar en un cuerpo humano… y la muerte o salida del cuerpo

¿Cómo es esto de que un Ser extraterrestre, un Maestro o el Yo Superior de cada uno, encarna en un cuerpo humano? Para comprender mejor este proceso, al menos de manera conceptual, pensemos en los taxis que deambulan por las principales avenidas a la espera de un pasajero. El taxi sin pasajero es el cuerpo humano “sin alma”, es decir, es lo que Gaia ofrece al Alma que desea vivir la experiencia 3D por ejemplo.

Encarnar en un ser humano sería como subirse a un taxi, desde el momento en que lo hacemos el taxi toma vida, es decir, deja de deambular sin rumbo y de manera autómata uno detrás del otro, y se dirige a un destino concreto que define el pasajero.

El cuerpo humano es un mecanismo vivo, una computadora biológica, un taxi, ofrece sus cualidades y prestaciones pero, sobre todo nos da la entrada a esta realidad para vivir la experiencia “en carne propia”. El ser que encarna, extraterrestre, Maestro, lo que fuera, es como el pasajero, “entra al cuerpo” y lo utiliza, lo dirige de acuerdo a su propósito, a la razón por la cual abordó el cuerpo.

El taxi sigue siendo el mismo, con pasajero o sin él, lo que cambia es su propósito, los taxis vacíos deambulan uno detrás del otro de manera rutinaria y autómata mientras que los taxis con pasajero van a otra velocidad, por el medio de la calle y por calles donde solo van los taxis con destino, los que no deambulan….

El proceso de anclaje al cuerpo es sencillo pues el cuerpo no está activo aún, los sentidos no están funcionando cuando entramos entonces el nivel de conflicto es menor del que suscita la salida del cuerpo, la desencarnación o muerte. Pues el mecanismo humano, esta computadora biológica, está regida por programas rígidos que hacen todo lo posible por evitar la muerte pues el cuerpo y sus mecanismos muere pero el pasajero puede tomarse cuantos taxis quiera de acuerdo a su propósito evolutivo.

A veces, es el mismo Ser encarnado el que busca la salida del cuerpo a través de una enfermedad, o un accidente, etc. por esta razón, cuando alguien padece una enfermedad, solo debe ser asistido por un Sanador si acaso la misma persona lo desea así y no por sugerencia o a pedido de familiares pues estaríamos interfiriendo su decisión.

Gaia es una fábrica de cuerpos, los cuales brindan la oportunidad a los seres que buscan esta experiencia 3D/4D para su evolución. Piensa en el alumno universitario que se apunta en las materias que le conviene cursar, escoge aquellas que mejor se ajustan a su propósito, etc. Nosotros, el ser que ha encarnado en este cuerpo, actúa de manera similar al alumno universitario, escogemos experiencias, vidas que sirven a nuestro desarrollo evolutivo y al Todo.

Conforme la vida en Gaia aumenta su complejidad y sofisticación, se convierte en un destino atractivo para cada vez más almas y con mayor nivel evolutivo. Pensemos ahora en la siguiente analogía: al principio, Gaia ofrecía un nivel de experiencias bajo, elemental, entonces encarnaban almas muy jóvenes, tal cual los niños en la escuela primaria. Luego, conforme estos niños elevaban su nivel, Gaia amplió su oferta a experiencias de mayor nivel, así como una escuela que inicialmente era solo primaria y luego abre el nivel secundario y así, Gaia fue elevando su nivel “educativo” albergando cada vez más almas y con distintos niveles de evolución cada una de ellas.

La diferencia entre los niveles de consciencia de los dos extremos, es decir, de las almas más jóvenes con respecto a las más avanzadas, se hizo cada vez más notable lo cual, a primera vista, complicó la convivencia. Para un joven de, por ejemplo, 18 años de edad convivir en el mismo sitio con niños de 7 años de edad puede ser incómodo. Pero esto, lejos de ser un error o una consecuencia involuntaria, es, precisamente, parte del aprendizaje por el cual, las almas viejas, deben pasar pues, ellas deben aprender a “servir al menor” así como los Seres de Luz, Ángeles y Arcángeles nos sirven a nosotros. Y, para las almas menores, el hecho de tener, en la misma escuela, a estas almas mayores les sirve como ejemplo y como parámetro contra el cual medirse en su evolución.

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Las almas jóvenes componen el Omega, la energía que llamamos “oscuridad” (ausencia de Luz, consciencia) y las almas viejas (las que están en su senda) aportan el Alfa, la energía que llamamos Luz, la consciencia; y así, ambas energías componen esta realidad dual.

Saludos, Nicolás Niglia