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Ser verdadero no significa decir siempre la verdad…

¿Qué es mentira y qué es verdad? ¿Se puede ser verdadero sin decir la verdad? y, ¿podemos ser falsos, hipócritas o embusteros aún cuando decimos verdades?

El efecto placebo es un gran experimento que no solo pone en tela de juicio toda la verdad sobre la que se funda la medicina y revela su aún profundo desconocimiento de la naturaleza humana, sino que, además, muestra lo relativo de la verdad y de la mentira…

En un experimento sobre 10 personas, todas ellas con el mismo problema, a 5 se les da la droga y a otras 5 se les da una píldora que no tiene la droga que cura esa dolencia… pero, las 10 se sanan al mismo tiempo…

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¿Qué es mentira y qué es verdad? …algunos que sabían del experimento, dicen a los 5, a los que no se les dio la droga real sino un placebo, LA VERDAD… entonces, a algunos de ellos les regresa el problema….

Han sido verdaderos, han honrado la verdad quienes revelaron a estas 5 personas lo que había ocurrido? cuál era la verdad de esas 5 personas sino su dolor y el alivio que devino de la ingesta de esa píldora? pero, la verdad de unos ocasionó daño en otros los que no querían ni necesitaban saber la verdad sino solo aliviar su dolor o sanar su problema y lo habían logrado en base a una “mentira”….

Los que dijeron la verdad a esos 5, qué verdad honraron? la suya propia… es decir, una verdad egocentirca y surgida de una visión condicionada por el enfoque subjetivo de quien juzga y por la desconsideración de éste para con las razones y verdades del otro…

MI Queridísimo Maestro y amigo Jesús, el Nazareno, no nos dijo “digan siempre la verdad” sino más bien, amen a su prójimo como a sí mismos… es decir, honren la verdad del otro y ayuden al otro a convivir con sus limitaciones pues, quién puede arrogarse el poder de decir verdades absolutos y definitivas, quién puede arrogarse el derecho a ser juez para intervenir en la realidad del otro y revelar una “mentira” que para el otro es una verdad manifiesta?… solo los arrogantes de corazón… los insensibles quienes temen el juicio y por eso revelan verdades sin considerar el bien del otro sino más bien como recurso para su bienestar…

Honrar la verdad es ser verdadero en la intención… y, dado que el máximo mandamiento que se nos ha dado es amar a todo y a cada cosa, estar en unión con el otro, tratar al otro como queremos que se nos trate… antes de revelar una verdad como quien ostenta un don que lo enaltece, ponte en el lugar del otro y pregúntate: ¿es oportuna “mi verdad”, sirve al propósito de aquel, contribuye en la convivencia armónica que todos buscamos con nuestras limitaciones?… ponte siempre en el ligar del otro y luego decide a qué verdad le sirves….

La Verdad libera… “no nos libera vomitar verdades” sino más bien honrar la verdad unificadora… la que busca el bien mayor de todos y de cada uno… Pues, así como a un niño no le dices la verdad porque no tiene capacidad para procesarla y darle uso correcto, a un adulto que no tiene circunstancialmente la capacidad para procesar una verdad que él no ve.. tampoco debes decirla… como no debes decirle a quien tomó el placebo en vez de la droga real que ha tomado un placebo pues aquel ya ha logrado su propósito y eso es una verdad en su vida hasta que llegas tu y “en nombre de la verdad” regresas el dolor a su existencia…

Di la Verdad a quién te la pida… ningún Maestro golpea puertas para que lo oigan… más bien, tu debes posar tu mirada en sus palabras y solo tendrán poder sobre ti cuando tu consciencia sea fértil, tal cual la tierra en la que es sembrada la semilla…

En aquellos de corazones pobres y consciencias inmaduras, no habrá semilla que germine y la que apenas germina es ahogada en los malos pensamientos y sus maquinaciones,

Quien quiera oír, que oiga…

Saludos,
Nicolás Fernando Niglia Verdino

Instituir la Verdad

Con solo saber cuál es el Camino, no alcanza para llegar al destino, sino que debemos andarlo paso a paso. Prácticamente todo y casi todo lo que se lee hoy en Facebook y en cualquier sitio de encuentro, ya fue dicho o escrito alguna vez; me pregunto, entonces, por qué sigue todo como si jamás se hubiera dicho. Pues, porque nos deleitamos al leer o al escuchar Verdades bien dichas y claramente explicadas pero, luego, vivimos como si no hubiéramos leído ni escuchado nada de eso…

La Verdad formulada de manera escrita o pronunciada estimula, por supuesto que estimula pero debe haber una continuidad en la acción cotidiana que sostenga y fortalezca ese estímulo. Es cierto que nadie puede hacer lo que solo tú puedes hacer, sin embargo, todos necesitamos de todos! Vivimos una vida en red y no me refiero a la internet sino a una red mucho más antigua y que existe desde que la vida existe en este planeta. Todos estamos vinculados a través de un cordón invisible que compone la “especie humana” y su pensar y sentir colectivo. Todo lo que hacemos por nosotros lo hacemos por la especie, instalamos un nuevo pensamiento en el pensamiento colectivo cada vez que pensamos de una manera diferente.

La Verdad, para que surta efecto, debe ser institución en la vida cotidiana, debemos instituir la Verdad en nuestras vidas. Hacer una institución de la Verdad, es crear el lugar, el tiempo y el sentido en el que nos enfocamos y dedicamos a “andar el Camino” en coherencia con lo que percibimos y comprendemos que la Verdad es…

No se trata de saber algo en concreto, lo que dijo este o aquel en algún momento, se trata de crear en nosotros, de instituir la Verdad, como forma de vida, como rumbo y sentido. De esto se trata “instituir la Verdad” en tu vida. Estamos todos conectados y constituimos una red viva, un pensamiento y sentimiento colectivo, por ello, comportarnos como “islas” dentro de este continente que es la especie humana y del cual somos parte, es una idea equivocada.

Considerando y reconociendo la influencia constante que ejerce el pensamiento y sentir colectivo sobre cada uno de los individuos que lo conforman (todos), con enfocarnos en nuestra realidad individual no alcanza y, no solo no alcanza sino que al enfocarnos en la individualidad estamos resaltando el egocentrismo y eso nos acerca más al Paradigma del Ego en vez de liberarnos de él.

Comprendamos que las fronteras dentro de las cuales hemos establecido el “YO”, la identidad terrenal de sujeto, surgen del instinto y es el instinto la manifestación del Paradigma del Ego. Por esta razón, instituir la Verdad, como he dicho, no implica una cuestión de orden privado de las personas sino que debemos ser, cada uno de nosotros, una Institución de la Verdad, debemos ser ejemplo y, sobre todo, estímulo de Verdad en el resto. Debemos influenciar el pensamiento y sentir colectivo del mismo modo que nos influencia a nosotros a fin de instituir la Verdad en la forma de pensar de la especie humana.

Yo Soy: El Camino, La Verdad y La Vida… este es el lema, la consigna sobre la que debemos fundar y fundamentar nuestra vida como una institución de la Verdad. Nosotros, cada uno de nosotros somos La Verdad, pues cada uno de nosotros es expresión de la Consciencia Unica, de Dios… en nosotros está impresa la voluntad del Creador, la razón por la cual nos ha creado… si vivimos en coherencia con esa razón, su voluntad, entonces, expresamos la Verdad de cada uno siendo cada uno una expresión plena de la Verdad. Instituir la Verdad en nuestra vida significa expresarnos en sintonía con la Voluntad Creadora, y vivir en coherencia con el propósito que da razón y sentido a nuestra vida.

Sin embargo, la casi totalidad de las personas vive atrapada en el Paradigma del Ego, sujetas a las demandas del instinto, no expresan la Voluntad Creadora, no viven en sintonía con su Propósito sino que sirven a otra razón de ser, que es la razón del instinto; como he dicho en otros escritos, la razón del instinto se compone de tres razones elementales: 1) supervivencia del individuo, 2) supervivencia de la especie (reproducción), y 3) supervivencia del sistema de vida animal, jerarquía dentro de la manada y de la manada dentro del sistema de vida animal.

Instituir la Verdad significa, entonces, establecer un Orden que exprese la Voluntad no del instinto sino la Voluntad Creadora que da razón de Ser a cada uno de nosotros más allá de las necesidades impulsadas por el instinto para inducir en nosotros un comportamiento favorable a estas tres razones que he mencionado.

instituir

No alcanza con seguir escribiendo Verdades y difundirlas a los cuatro vientos… debemos instituir la Verdad en nuestras vidas, debemos crear el lugar, el tiempo y el sentido en coherencia con este propósito. Debemos crear el lugar, el tiempo y el sentido que Guie y estimule la expresión hacia la Verdad de cada uno, hacia la expresión plena de sí mismo.

Actualmente, vivimos en la institucionalidad de la necesidad, la necesidad se ha institucionalizado, todo lo que hacemos gira en torno de la satisfacción de una necesidad. De ese modo, le estamos otorgando poder a la necesidad y así empobrecimos la vida y depreciamos la condición humana. Este es el cambio que debemos producir “los sensibles” y comprometidos con la Verdad, ya no alcanza con solo decir verdades, ni siquiera alcanza con ofrecer un curso, un taller o una charla eventualmente, por supuesto, suma, aporta lo que muchos necesitan pero no es suficiente, debemos dar el siguiente paso en este sentido. Debemos ser la verdad encarnada, debemos ser El Camino, la Verdad y la Vida… esto es Ser un Cristo Vivo! esto es Ser Consciencia Crística en acción.

Saludos, Nicolás Niglia

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