Archivo de la etiqueta: yo soy

Crecimiento Transpersonal. Renacer de una nueva identidad…

cccccc

La idea del “Yo” cotidiano con la que nos identificamos y sobre la cual hemos construido la personalidad y sus rasgos, desde la cual decidimos qué somos y qué no somos, qué merecemos y qué no merecemos y, también, desde la cual surge la pretensión que dirige nuestras acciones y en la que se fundan los anhelos; esta identidad subjetiva que elaboramos es consecuencia, por supuesto, de lo que impone la biología de la naturaleza humana y de las necesidades elementales para la supervivencia; pero, no termina allí la lista de influencias que determinan quiénes y cómo somos, sino que es también la educación, las costumbres, son las circunstancias vividas y lo que de ellas hemos juzgado como bueno y como malo lo que nos determina y nos condiciona; y es también lo que somos antes de ser humanos…

La biología te dice que debes comer, pero es esa identidad subjetiva que has elaborado, la personalidad, la que dice qué comerás, cómo comerás con quién sí y con quién no, etc.

Esta identidad subjetiva, la personalidad; tiene como marco de referencia, no solo al universo personal del sujeto, sino también a la identidad colectiva que actúa como origen de los anhelos de las personas (campo morfológico de la humanidad). El origen de nuestros pensamientos no está en nosotros, no somos dueños de lo que pensamos y de la manera de pensar, sino que los pensamientos y las formas de pensar son consecuencia de algo más allá de nosotros. Así como la personalidad es una construcción consecuente, es un resultado, es un efecto de… Así también, los pensamientos y las formas de pensar son efecto de… ¿de qué es efecto el pensamiento y la manera en la que pensamos? (La respuesta a este interrogante forma parte del programa de desarrollo transpersonal).

Un día descubres que todo lo que has creado acerca de ti y de lo que eres, es una ilusión, es producto de la circunstancia y, por ello, comprendes que tu personalidad es una circunstancia en tu vida y que, como toda circunstancia, es pasajera y está condicionada por los elementos que componen a determinada realidad; una vez que los elementos que dan forma a una realidad, o parte de ellos, cambian o desaparecen, entonces, tu personalidad pierde el fundamento y lo sufres, vives un proceso llamado: despersonalización, el cual es similar a una muerte, pero sin dejar el cuerpo, es una muerte porque te quedas sin identidad y sin identidad no existes, no eres… ¿cómo te liberas del sufrimiento que causa este proceso de despersonalización y cómo te liberas de la resistencia que tu personalidad ejerce para evitar el cambio de los elementos que componen una realidad, poniéndote así en contra del fluir natural de la vida? (La respuesta a este interrogante también es parte del programa de desarrollo transpersonal).

Has conseguido tus anhelos, has llegado a la “cima”, sin embargo, sientes que no has logrado nada pues, eso que has logrado no es el anhelo de tu Ser, tu razón de existir, sino un anhelo consecuente de una situación de crianza, de un contexto cultural y social determinado, de la impostura de estímulos externos, etc.  Lo bueno es que ahora sabes lo que no necesitas, lo que no te sirve. Sin embargo, estas muy comprometido con tu personalidad, “el personaje te ha dominado” y temes “desnudarte” tal cual el caracol teme quedarse sin su caparazón, pues se siente indefenso, desprotegido, desnudo… Pero este caparazón que has construido te es muy pesado, al punto que no te deja avanzar y peor aún, te agota y te asfixia, te sientes como una planta sin agua y sin sol, marchitándose lentamente… “lo tienes todo, pero te sientes vacío”.

O, puede ser que cada vez que estas por conseguir algo, surjan circunstancias que lo saboteen o tú mismo te conviertes en el gran saboteador. Es que no somos solo la biología, ni somos solamente la personalidad, consecuencia de una serie de sucesos particulares y rasgos de familia y cultura social; sino que hay algo más profundo en nosotros que se revela, que quiere Ser.

El Ser-humano es una dualidad activa, por ello, somos una especie compleja y sofisticada para ser consideradas solo como un animal racional. La naturaleza del Ser-Humano se compone, en realidad, de dos naturalezas, cada una con su aporte y otorgando poder al sujeto para resolver las necesidades que la misma naturaleza le impone y, así, la naturaleza cierra un círculo perfecto en cada individuo, es decir, impone una necesidad, pero, además otorga la facultad para resolverla.

Sin embargo, cuando coinciden dos naturalezas en un mismo sujeto, cada una aportando sus facultades e imponiendo sus necesidades específicas, puede ocurrir un “mal uso” de estas facultades y esto desequilibra y desnaturaliza la vida. Un ejemplo de esto es lo que ocurre con la vida del hombre cuando éste toma consciencia de que es mortal, de que morirá de todos modos. La naturaleza humana nos hace mortales y la misma naturaleza nos hace rechazar la muerte, pero, no es facultad propia de ella la noción de que somos mortales, así como ningún animal sabe que es mortal y por ello vive hasta el último instante sin tomar precauciones más que las que requiere el instante. Esta noción de que moriremos de todos modos nos impulsa “naturalmente” en el sentido de la búsqueda de la inmortalidad y esto nos desnaturaliza, pues dejamos de actuar conforme lo impone la naturaleza del hombre y actuamos con cierta arrogancia, intentando eludir la voluntad de la naturaleza humana.

La noción de que moriremos, de nuestra condición de mortal, nos hace sufrir la vida, así como en una relación de pareja perfecta se sufre sabiendo que un efecto de fuerza mayor los separará indefectiblemente, estos sufrirán esa separación no cuando ocurra sino cuando se enteran de que ocurrirá y de que es irreversible, así sucede en todos nosotros, aunque en distinta intensidad, con el sabido final ineludible. La dualidad provoca estos “trastornos” en el individuo, un estado de dilema existencial y de confusión, pues la vida se torna pesada y difícil conforme aumenta la dualidad activa en nosotros.

El uso de la capacidad de observarnos y de observar la vida, de tener noción de que existimos, de que somos, y de crear sentido a lo que somos y a la vida, ello no procede de la naturaleza de la biología sino de otro estado de naturaleza. Pero, cuando utilizamos esta facultad no en el sentido del propósito de su naturaleza sino para conseguir placer, seguridad y para evitar el dolor y la muerte, entonces, desnaturalizamos este don y a la vida misma.

Considerarnos animales racionales y tratar de comprender nuestro dilema existencial desde ese presupuesto, nos condena a soluciones incompletas o ineficaces. Considerarnos que somos solo la personalidad, es decir, esa identidad subjetiva que pretende ser y estar de determinada manera lo cual construye desde un juicio limitado, también nos condena a una solución insuficiente o ineficaz. Debemos, por ello, dar un enfoque holístico, completo y no cerrado a nada, para que podamos proveer una solución más completa y abarcativa. Quien mira desde una visión condicionada, no tendrá una percepción completa, sino que será ésta tan condicionada como los ojos del observador que mira…

 El apoyo que se brinda a través de las terapias de crecimiento transpersonal tiene como fin, entre otros, asistir y contener a personas que están en este tipo de situación, para que den ese paso que deben dar, para que se liberen de ese viejo caparazón (la vieja personalidad asfixiante) y construyan uno nuevo hecho a imagen y semejanza de la nueva vida naciente.

Imagina que hubieras sido adoptado a los 3 años de edad, por una familia extranjera y que te hubieras formado y crecido en otro país con otras costumbres, ¿cuán diferentes serías al que eres hoy? Pues muy diferente en muchas cosas y el mismo en otras. Pero, esos rasgos de la personalidad que son resultado de la experiencia vivida y de lo no vivido, son los que determinan tus creencias, tu forma de ver la vida, tus pretensiones y anhelos y tu dignidad. La identidad subjetiva que creamos y que se crea como resultado de las experiencias que hemos vivido, nos da la correspondencia con lo que nos toca vivir, con el tipo de relaciones que tendremos, etc.  Y lo que nos toca vivir, lo que nos pasa, retroalimenta a la personalidad y afirma algunos rasgos condenándonos a quedar atrapados bajo este viejo caparazón que nos impide avanzar, que nos asfixia.

¡La personalidad es pasado! Es el eco de un pasado reciente y de uno muy lejano. La identidad refleja lo vivido y expresa, en el presente, el eco de lo acontecido y del juicio que hemos elaborado sobre aquello, concede así, al pasado, un rol protagónico en nuestro presente, condicionando la relación con la circunstancia actual. De esta manera, las sombras del pasado opacan nuestra visión de la realidad presente y quedamos atrapados en la misma mirada, en el mismo prejuicio y en los mismos miedos, condenándonos así a repetir patrones y las mismas experiencias. Cuando el pasado asume el protagonismo en el presente, actuando como gafas que nublan la percepción, se interfiere a nuestros sentidos, desde los que podemos ver la realidad tal cual es o, al menos, la podemos ver sin el condicionamiento del pasado para responder en cada ahora desde el presente, desde una idea surgida de la percepción en correspondencia con cada ahora y sin la alteración que produce la memoria (el prejuicio y los viejos patrones). Podemos liberarnos de la impostura del pasado y de las viejas costumbres sin necesidad de rechazar lo que fue, sin necesidad de olvidar, y esto también es parte del programa de desarrollo transpersonal.

Ninguna idea a la que no demos crédito será realidad algún día, entonces, si no somos capaces de construir una nueva ideal del YO, si no aceptamos un nuevo fundamento para la identidad, un marco de referencia expandido; entonces, quedaremos atrapados en una idea limitante y limitada debido al descrédito que damos a toda idea diferente a la que aceptamos como real, posible y conveniente. Quedaremos así atrapados bajo la cáscara dura y pesada de la vieja personalidad en la cual soportamos el peso de los anhelos de nuestra familia, de los anhelos propios surgidos en las carencias vividas, etc…

Pues, se trata de ¡ver la vida con una nueva mirada! sin el lastre del pasado, ni de las victorias ni tampoco de las derrotas que ya fueron; con una mirada libre de prejuicios, de antecedentes que condicionan la apreciación actual; se trata de ¡ver con claridad lo que es tal cual es y por qué pasa lo que pasa! Antes de cada creación no hay nada, solo existe vacío, entonces, debemos liberarnos del pasado, producir ese vacío consciente, para crear desde una nueva visión y más propia, más expandida y sensible, aprovechando lo vivido, para no dar poder a las expectativas de otros ni a las que nosotros mismos hemos alimentado pretendiendo una vida mejor… No está mal pretender una vida mejor, pero debemos tener bien en claro qué es una vida mejor, mejor para quién, para qué…

Esto es, precisamente, el Crecimiento transpersonal y la Auto Maestría que es consecuencia natural de este proceso; se trata de vivir experiencias, procesos y eventos que transcienden la identidad habitual del sujeto, permitiéndole a éste experimentar una realidad mayor y más significativa. De esto se trata este Programa de Desarrollo Transpersonal, parte de Proyecto Arca 333.

 

El Ser, la Naturaleza Humana y la Personalidad

El Ser (o Espíritu) habita en el interior profundo de cada persona. Y tal cual el núcleo de la semilla, que espera los estímulos externos que activen su despertar y expansión; así el Ser espera allí, en ese interior profundo, los estímulos que activarán su desarrollo y expansión, transformando a la persona.

La Personalidad es la capa más dura, es como la cáscara del huevo que encierra y que protege al pichón mientras se gesta. Es la capa que el Ser debe atravesar, que debe romper, tal cual sucede con el pichón que para nacer en la nueva vida debe romper y liberarse del huevo. A este nacer de nuevo se lo llamó Renacer de Agua y de Espíritu, o Despertar de Consciencia.

La Palabra es uno de estos estímulos que el Ser necesita y que espera para despertar y para atravesar la capa de la personalidad que lo mantiene atrapado. La Palabra es “la Verdad que nos hará libres”. La palabra provee a la mente -la cual es la creadora de la idea, de los juicios y de la razón-, de una mente alineada con el Ser, y viene a ordenar las ideas que la mente inferior ha creado y en la cual se ha fundado para construir la identidad del Yo. La mente alineada con el Ser, agrega nuevos colores que enriquecen la imagen que la mente inferior es capaz de crear acerca de la realidad de quién somos y de lo que la vida es.

La Naturaleza Humana impone sus condiciones para concedernos el derecho a la existencia, al Estar… pero no hemos nacido solo para “estar”, no somos solo biología y no estamos únicamente sujetos al imperio de esta naturaleza, sino que el verdadero propósito es Ser más allá de la biología, así como el propósito del bebé en el vientre de su madre es ser más allá del cuerpo de su madre y de su familia. Pero, para Ser, necesitamos Estar, por ello, Estar para Ser es la consigna, Estar para Ser, en la Tierra como en el Cielo. Pero estar demanda respuestas, y debemos atenderlas si queremos Ser. Pero no son estas demandas el eje de nuestra existencia, por ello, cuando la personalidad funda sus anhelos en el logro de las demandas que la biología impone y en el placer que de ello se obtiene, la personalidad es un obstáculo para ser, actúa como ese viejo y pesado caparazón.

Así como la vida nace una vez que es fecundado el óvulo en el vientre de la madre y esa vida no nace para quedarse allí, dentro de su madre, pero allí debe estar un tiempo para conseguir lo que de esa existencia transitoria necesitará para alcanzar su objetivo final, que es nacer en el siguiente estado de realidad; así también sucede con nosotros, los seres humanos, pues nacemos en esta realidad terrenal y animal no para quedarnos aquí, no es este nuestro destino definitivo, sino que es transitoria la existencia en esta realidad espacio-tiempo pero aquí debemos estar mientras desarrollamos las cualidades que nos dan la existencia en el siguiente estado de realidad, así como el bebé que debe desarrollar sus pulmones que no usa dentro del vientre de su madre, pero que si no los desarrolla allí, entonces, luego del parto no tendrá chance de vivir…. Tenemos que desarrollar aquí, en esta vida, las cualidades que nos dan la continuidad más allá de esta vida, esto lo reclama el Ser en nosotros y su naturaleza, a la cual llamamos: Naturaleza Divina.

El Despertar de Consciencia es como la germinación de la semilla, el brote rompe la cáscara de la semilla y busca la Luz del Sol que será, a partir de allí, su nuevo alimento. Es también como el nacimiento del pichón que rompe la cáscara del huevo y comienza a respirar el aire de la nueva realidad y va abriendo esa cáscara hasta que por fin se libera de ella. Este es el propósito de todo lo que hacemos en Proyecto Arca 333: proveer asistencia, guía y contención a quienes están comenzando a experimentar este proceso.

Saludos,

Lic Nicolás Fernando Niglia

 

Anuncios

La identidad, la idea de uno mismo.

Resultado de imagen para quien soy

La identidad que has formado de ti mismo se basa en circunstancias que has vivido, además de lo que tu naturaleza indica que eres y no eres. Por esta razón, por ser consecuencia de la circunstancia, tu identidad es también circunstancial y no es definitiva. La idea que tienes de ti mismo, surgida de las circunstancias que has vivido hasta aquí, no es lo que eres en realidad sino el reflejo de lo que has vivido.

Lo que tu eres, lo esencial en ti, es la capacidad de construir la identidad y no la identidad construida a raíz de la circunstancia. No eres el resultado sino la capacidad de crear resultados; pero, esa capacidad está sujeta a la circunstancia y arrojará resultados condicionados por la experiencia, por lo que somos capaces de percibir y valorar de la experiencia.

Como primer paso para el crecimiento, debes liberar a la capacidad de crear la idea del Yo, la idea que tienes de ti mismo y desde la cual tomas tus decisiones, del efecto de la circunstancia vivida, del pasado. Debes comprender que te has identificado con el efecto y no con lo que lo causa y, por ello, te sientes dependiente, vulnerable y condenado por lo vivido. ¡Sí, la vida esta al revés cuando sucede esto! por ello, debemos enderezarla.

¡Saber es poder! pues saber es la capacidad de ver, es la noción de ser y estar, de lo que es; comenzando por la noción de lo que tú eres en de la realidad en la que estas. Esa noción te da poder, tal cual te da poder la capacidad de ver una pared frente a ti pues solo cuando la vez puedes evitarla o utilizarla pero si no la ves puedes golpearla convirtiéndose ella en un obstáculo en tu andar.

Regresar a la Esencia es recordar que somos el creador y no lo creado, es regresar a la capacidad creadora en nosotros y salirnos del personaje. Es liberarnos de la identidad que es consecuencia de la circunstancia y que le da poder a la circunstancia, condicionando nuestra capacidad de respuesta actual y otorgando así protagonismo al pasado; y regresar a la capacidad de Ser libre de pasado para vivir en plenitud en el ahora.

Cargamos el efecto de las circunstancias vividas, los juicios, las valoraciones, las culturas y maneras de relacionarse con la vida que nos han sido inculcadas y que hemos aprendido y copiado por necesidad. Para crecer debemos liberarnos de esa carga y de la identidad que hemos creado y creemos que somos, la cual es consecuencia de la circunstancia y por ello es solamente circunstancial aunque le hayamos dado el carácter de definitiva y absoluta.

Si te interesa crecer, liberarte de la identidad circunstancial y de la carga del pasado, entonces, escríbenos.

*** ESCUELA de SERVIDORES del PLAN MAYOR, escuela de sabiduría y filosofía metafísica, escuela de auto conocimiento para el desarrollo de la Auto Maestría.***

On Line (por Skype) y Presencial (actualmente solo en León, México)

Nicolás Fernando Niglia Verdino 
Proyecto Arca 333
Escuela de Servidores del Plan Mayor
México 477 37 37 300
Argentina 1139343900

Web Proyecto Arca 333

Yo Superior

Resultado de imagen para yo superior
El Matrimonio Primordial, Yo Superior-Yo encarnado (Ego)
Cuando cosechamos derrotas comenzamos a buscar alternativas que nos lleven a los triunfos que no estamos consiguiendo. Así es que llegamos, por ejemplo, al mundo de la Consciencia en el cual se propone no una nueva manera para conseguir lo que no has conseguido en el mundo sino que se ofrece el Camino para liberarnos del juicio ciego que nos condena a la peor de todas las derrotas que es no dar a la vida el rumbo que le da sentido a la existencia….
Meditaciones, técnicas y herramientas de armonización y sanación nuevas revelaciones nos conmueven y nos llevan a nuevos estados del Ser, aunque fugaces, estas experiencias nos estimulan y queremos más, con la ilusión de que al fin conseguiremos mágicamente liberarnos del dolor que nos causa la existencia humana.
“Buscamos la Luz” e Invocamos al Yo Soy, al Yo Superior, al Ser en nosotros, al que encarnó y nos día la existencia, al Observador Presente. Pero… una vez que llegamos a la puerta detrás de la cual está el Yo Superior, qué viene después?
Algunos llegan hasta esa instancia o pretenden llegar allí para hacerle saber a su Yo Superior de todos los anhelos incumplidos, de los dolores y del sufrimiento que nos causa la derrota, para que nos libre de ello y/o para que nos conceda las victorias que no hemos conseguido “por nosotros solos”…
Primer error…. llegar al Yo Superior para pedirle o para reclamarle es como ir al médico para decirle lo que tenemos y lo que deberíamos tomar, en vez de que sea él quien nos diga qué tenemos y qué debemos hacer y qué debemos dejar de hacer e intentar conseguir…
Sintonizar con el Yo Superior no es difícil, lo difícil es que el ego acepte las indicaciones del Yo Superior y las obedezca… esto requiere humildad, obediencia, fe…. cualidades que el Yo Ego no posee o en las que es muy inmaduro aun…
Llegar al Yo Superior es como conocer “al amor de tu vida”… inicia una pareja perfecta… Como en el juego de “la gallina ciega” en el cual uno, el que ve, guía al otro, el que no ve y debe sortear obstáculos y llegar a la meta…
Pero, ¿de qué sirve este matrimonio si el que no ve no cree ni acepta la Guía del que ve? Debemos trabajar en neutralizar los patrones y programas del ateísmo y del pragmatismo natural del Ego por el cual insistimos en negociar o reclamar al Yo Superior lo que anhelamos o ambicionamos… sin comprender que nosotros, el encarnado, somos el que tiene los ojos vendados, el que no ve y por ende, todo juicio que surge del ciego, es un juicio viciado por la ceguera y es un juicio injusto, incompleto… mejor, confiemos en el que Sí Ve! en el Yo Superior….

Tus razones y excusas son tu creación, son el fruto de tu juicio. Y toda creación hereda las limitaciones de su creador. Tu juicio es limitado y, por ello, también lo son tus razones y tus excusas… Deja de lado tus juicios y sus frutos y mejor escucha y acepta la Guía de tu Ser… Como ya se dijo “Busca el Reino, que todo lo demás se te dará por añadidura”

Quieres aprender a ligar con tu Yo Superior? quieres aprender a neutralizar la resistencia que genera el Yo Ego y que te impide darle sentido y utilidad a este matrimonio perfecto? o quieres seguir cosechando derrotas y frustraciones?

Si te interesa crecer, liberarte de la identidad circunstancial y de la carga del pasado, entonces, escríbenos.

*** ESCUELA de SERVIDORES del PLAN MAYOR, escuela de sabiduría y filosofía metafísica, escuela de auto conocimiento para el desarrollo de la Auto Maestría.***

On Line (por Skype) y Presencial (actualmente solo en León, México)

Nicolás Fernando Niglia Verdino 
Proyecto Arca 333
Escuela de Servidores del Plan Mayor
México 477 37 37 300
Argentina 1139343900

Web Proyecto Arca 333

El Ser-Humano, Divino-Terrenal, Alfa-Omega

Todo lo creado expresa la voluntad de su creador. Lo creado no decide nada nuevo, sino que se ajusta estrictamente a su naturaleza, a la intención que su creador ha plasmado en ella y que es, además, lo que éste espera de su creación. Por ende, lo creado no puede re definirse a sí mismo, no puede alterar su naturaleza pues, de esa manera, se rompería el ligamento original que une a lo creado con su creador y con la intención de su creador; y, sin este ligamento, lo creado se quedaría sin naturaleza y sin destino, sin razón de ser pero sobre todo, se quedaría sin existencia pues nada de lo que existe escapa a la voluntad del Todopoderoso creador de todo lo que existe, el Todo-Uno Dios.

​El ser-humano es creación, y como todo lo creado también expresa la intención de su Creador y está sujeto a su naturaleza, la cual le indica el sentido de la existencia y, además, le provee las capacidades que le permiten al sujeto cumplir con las expectativas de su Creador. El ser-humano, como toda creación, no puede re definirse a sí mismo, sino que solo puede hacer y ser lo que es propio de su condición, lo que surge de su naturaleza por ello es sumamente importante comprender la naturaleza del ser-humano; pues, aunque no todos los individuos conseguirán los mismos resultados y aunque no todos tomarán el mismo camino, sin embargo, el objetivo que todos persiguen es el mismo y es el que impone su naturaleza, es la expresión de la intención de su creador plasmada en ella.

Por ello, podemos decir con total certeza que toda creación tiene en común esto: que todo lo creado cumple en rigor el designio de su naturaleza y que todas las naturalezas son expresiones particulares de una única voluntad y de un único Creador y que, dado que todo lo creado no es algo diferente a su creador, todas las naturalezas componen a la Naturaleza del Creador, todo lo creado compone a su Creador. El Todo-Uno Dios es la consciencia inmanente en todo lo creado, la cual es consciente de toda su creación y la dirige en el sentido de su voluntad.

440px-Flower-of-Life-small.svg

La Flor de la Vida es la geometría que mejor expresa el criterio de la creación, el algorítmo de Dios y de lo creado por Dios. Cada esfera que compone la Flor de la Vida es un estado de naturaleza particular, y como deja ver la figura, todos los estados de naturaleza particulares están contenidos en una gran esfera que es el estado de Naturaleza del Todo-Uno. Podemos cambiar de un estado de naturaleza a otro o vivir entre dos o más estados de naturaleza, como es la vida del ser-humano, pero no podemos existir sin un estado de naturaleza.

¿Cuál es la naturaleza del Ser-Humano? Si creemos que el ser-humano es un animal racional, un animal evolucionado, capaz de desligarse del imperio de su propia naturaleza y contradecirla y de alterar al mismo Orden Natural al cual pertenece, entonces asumiríamos que el ser-humano es una creación con poder sobre su creador, es decir, que su creador es menor que el ser-humano, su creación. Si así fuera, el ser-humano se quedaría entonces sin destino y sin razón de ser pues si incumple el destino que su naturaleza le impone, ¿a qué destino sirve entonces cuando incumple a su naturaleza?

Está claro que el poder que el ser-humano ostenta y que ejerce en contra del Orden Natural Planetario animal humano, del cual forma parte, no proviene de esa misma naturaleza animal, sino de otro estado de naturaleza. Ese otro estado de naturaleza, que le confiere al ser-humano la capacidad de contradecir al Orden Natural animal y terrenal, es lo que llamamos: La Naturaleza Divina. La Naturaleza Divina es la Naturaleza de Dios, de la cual surgen las cualidades que nos hacen imagen y semejanza de Dios, Hijos de Dios. Es la naturaleza inmanente en todo lo creado.

En el ser-humano convergen dos naturalezas, en él finaliza un proceso de plena inconsciencia, al cual podemos llamar “oscuridad”; y en él comienza o nace la Luz, la consciencia. En el ser-humano se compone una dualidad Alfa Omega, Divino-Terrenal.

Por esta razón, la vida del ser-humano es una vida compleja y dual, de confusión y de dilemas y, por ello también, existe y está permitido el error pues, como todo recién nacido que comienza a dar sus primeros pasos, caerá varias veces, fallará en el intento, hasta que al fin lo logrará y está bien que así sea.

​Si creemos en la existencia de un único creador de todo lo que existe, entonces, no podemos aceptar que alguna de las creaciones tiene el poder de re definirse a sí misma y, por ello, de desobedecer así la voluntad e intención de su creador; pues esto, además, haría a su creador un creador limitado y no omnipotente (Todopoderoso) como creemos que es.

Por supuesto, nosotros aceptamos que el Creador de Todo lo que Es, es verdaderamente uno y es Todopoderoso; entonces, y como resultado de esta apreciación, asumimos que todas sus creaciones, que todo lo que existe, es siempre expresión de su voluntad y que el comportamiento de todo lo que existe está siempre circunscrito a los límites que su naturaleza le impone, naturaleza que expresa la voluntad del Todo-Uno.

Dado que el Creador de todo lo que existe, el Todo-Uno, es uno solo y es Todopoderoso e insuperable por ninguna de sus creaciones, entonces, no queda alternativa más que la de concluir en lo que hemos supuesto ya en cuanto a que ninguna creación puede ser más de lo que su propia naturaleza le indica. En este sentido, el ser-humano es todo lo que puede y debe ser por naturaleza humana, por ello, todo análisis acerca del ser-humano, que el mismo ser-humano realice, no es un acto de creación o de innovación sino más bien es un acto de descubrimiento de lo que ya es. Todo lo que el ser-humano debe ser ya existe plasmado en su naturaleza o en sus naturalezas, éste solo debe descubrir y manifestar lo que ya fue decidido por el Todo-Uno.

¿Por qué razón deberíamos descubrirnos y no simplemente ser? Si lo creado tuviese la capacidad de re definirse a sí mismo, como ya hemos analizado, lo creado se desligaría de la voluntad de su creador y se quedaría sin destino, sin propósito y sin razón de ser pero hemos concluido ya que lo creado no tiene esa capacidad; entonces, ¿cómo es que el Creador mantiene este ligamento entre su intención inicial, de la que surge todo lo creado, y lo creado, para que lo creado no se desligue de su creador y cumpla así su voluntad lo que el creador espera de lo creado?

La manera en la que el Creador logra mantener este vínculo entre su voluntad e intención y lo creado, es a través de la capacidad de estar presente en todo lo creado. Esta capacidad de estar presente en lo creado, en todo lo que existe, es lo que llamamos: Omnipresencia. De esta manera el Creador observa todas sus creaciones sin que existe secreto para Él. Además de estar presente, el Creador de todo lo que existe, para no perder ligamento sobre sus creaciones, ejerce poder sobre ellas y sobre su accionar y esto lo hace a través de la misma naturaleza a la cual está sujeto lo creado; esta acción sobre lo creado produce la relación de correspondencia entre el individuo y su circunstancia de modo tal que el individuo se dirija siempre en el sentido de su naturaleza. A esta capacidad de ejercer poder sobre lo creado y sobre las circunstancias que le tocan, se lo llama: Omnipotencia.

​El ser-humano compone a Dios. Dado que Dios, el Todo-Uno, es todo lo que existe y no algo más allá de ello, sino que es algo inmanente a todo lo creado; por ello, todo lo que existe, en su conjunto y totalidad, es Dios; y Dios es la capacidad de crear, primero, la idea de todo lo que existe; y la capacidad de manifestar esa idea en todas sus particularidades para completarla.

​Entonces, las cualidades de Dios deben estar presentes en algunas de sus creaciones, dado que Dios no es algo más allá de lo creado, sino que lo creado compone al Todo-Uno Dios. Dado esto, las cualidades de Dios (Omnipresencia y Omnipotencia) deben estar presentes en algunas, al menos, de sus creaciones. Estas creaciones que ostentan las cualidades de Dios son los Arcángeles. Los 12 Arcángeles ostentan las principales 12 cualidades del Todo-Uno. Luego, ellos expresan en mayor detalle esas mismas cualidades y así van manifestándose los reinos y las dimensiones.

​El Ser-Humano es la mínima expresión de las cualidades de Dios, es la criatura menor en jerarquía en el “Reino de los Cielos”, es la “semilla de consciencia” sembrada en este suelo planetario, en esta dimensión espacio-tiempo. Cuando el ser-humano comienza a expresar las cualidades de su Naturaleza Divina, a lo cual llamamos “Despertar de Consciencia” o como Jesús el Cristo llamó: “Renacer de Agua y Espíritu”, cuando esto ocurre comenzamos a expresar las cualidades de esta naturaleza en su mínima expresión. A través de las experiencias de la vida desarrollaremos estas cualidades hasta completar el Camino que nos corresponde para esta realidad espacio-tiempo y que nos lleva al Portal dimensional de Ascensión. Estas cualidades son, precisamente, la capacidad de estar presente (Omnipresencia) y la capacidad de tomar decisiones, de ejercer una intención y manifestarla (Omnipotencia).

​Antes del Despertar de Consciencia o, dicho de otro modo, mientras vivimos sujetos plenamente a la imposición de la naturaleza terrenal humana, nos corresponde la “ley del hombre”, la que es hecha a imagen y semejanza de lo que la naturaleza animal humana impone y requiere como condición para ganarnos el derecho a la existencia. Pues, en esta instancia de la vida, no somos más que un animal racional, una criatura. Pero, una vez que comenzamos a expresar las cualidades de la Naturaleza Divina, las cualidades de Dios, a partir de allí, de este “renacer de agua y Espíritu” serán las Leyes de Dios las que nos rigen y las que nos corresponden y ya no las leyes del hombre.

¿Qué es lo que separa un régimen del otro? Al nacer estamos sujetos al imperio de la naturaleza de la criatura humana, del animal racional. La primera etapa de la vida, el primer tercio de cada encarnación, lo dedicamos al cumplimiento de los requisitos que el Orden Natural Planetario, animal y humano reclama para concedernos la existencia en esta realidad planetario de espacio-tiempo particular. En este primer tercio de la vida nos dedicamos al desarrollo de los tres chackras inferiores, los que componen la idea del Yo que llamamos: Yo Ego. Esto es así en todas las encarnaciones, desde la primera y hasta la última antes de la Ascensión.

Pero, así como sucede con las semillas que suelta el árbol y donde solo algunas de ellas cumplen su destino de germinar y transformarse en un nuevo árbol y las otras no; con nosotros sucede del mismo modo, no todos los seres humanos completamos el desarrollo los tres chackras inferiores y no todos cumplimos al 100% los requisitos que la vida demanda para darnos el 100% del derecho a la existencia. Solo quienes hayan logrado en determinada encarnación el cumplimiento pleno de esta demanda, solo ellos podrán y tendrán derecho a comenzar a expresar las cualidades de la Naturaleza Divina en las siguientes encarnaciones.

Entonces, las Semillas de Consciencia, el Ser encarnado en el humano, que en determinada encarnación inicia el proceso de expresión de las cualidades Divinas, si bien en el primer tercio de esa encarnación deberá ajustarse a la demanda de la naturaleza terrenal, tal cual todos los seres humanos, sin embargo, cumplido ese primer tercio comenzará el proceso de Reversión de Polaridades o, lo que llamamos: despertar de consciencia. No importa cómo le ha ido a este ser en el primer tercio de la encarnación, no importa si ha cumplido o no las demandas de la naturaleza terrenal pues ya las ha cumplido en las encarnaciones anteriores y encarna ya no para componer al Orden Natural Planetario animal humano sino para expresar las cualidades de la Naturaleza Divina, las que le dan la continuidad en su senda evolutiva.

¿Cómo saber si en esta encarnación nos corresponde esta Reversión de Polaridades y el Despertar de Consciencia? Pues, no es necesario que lo sepamos, esto ocurrirá de todos modos cuando corresponde que ocurra. Y será esta la primera observación que en el ejercicio de la Omnipresencia naciente en nosotros experimentaremos, la observación de nosotros mismos de la cual surge la idea de un nuevo Yo.

Sin embargo, aun cuando hayamos comenzado a experimentar la reversión de polaridades y expresemos las cualidades Divinas, mientras estemos encarnados en un cuerpo humano y por ello condicionados por el instinto, deberemos vivir administrándonos entre estas dos naturalezas, cumpliendo los requisitos que cada una exige, pero comprendiendo que primero es lo primero, primero lo importante y luego lo urgente que es lo emergente de la naturaleza terrenal y circunstancial; es decir, primero atendamos lo relativo a lo eterno y luego lo que corresponde a las demandas del mortal.

Es esta dualidad lo que produce el conflicto y hace de nuestra existencia algo complejo y por lo cual necesitamos y recibimos el apoyo del Cielo mientras vivimos en esta dualidad (ver Litios Cristales Luminosos); pero, a la vez, algo muy particular y extraordinario. Es esta vida una verdadera oportunidad de existir, de pasar a la Vida Eterna, de Ser. El Ser-Humano es un Portal Vivo pues en él convergen dos naturalezas, las dos polaridades del Todo-Uno se encuentran en el ser-humano, el Alfa y el Omega. Por esta razón, es esta vida una maravillosa oportunidad de Ser, es decir, de liberarnos de la existencia inconsciente (humana) y de pasar a la Vida Eterna, al mundo de lo que Es sin imposición de otra naturaleza sino la propia esencia del Ser.

​La noción de la existencia, de nosotros mismos, no surge de nosotros, de lo creado, sino del creador, de su capacidad de Omnipresencia. Esta capacidad se hace presente en nosotros y es llamada “el observador presente” pero siempre está ligada a la única capacidad de Omnipresencia que existe. La capacidad de crear la idea de nosotros mismos y de comprender el destino y propósito que nos corresponde por naturaleza, no es una capacidad aislada o separada de la capacidad que nos creó con un destino y propósito, sino que es lo mismo, es la misma capacidad en acción.

Por esta razón, siempre la observación del comportamiento de lo creado alterará el comportamiento de lo creado que es observado pues, lo creado es expresión de la misma y única voluntad creadora, de la cual surge también esta capacidad de observar presente en nosotros. Cuando observamos a otra persona que no nos está mirando y que no sabe siquiera de que estamos allí y esa persona siente que la observan y gira hacia nosotros, lo que sucede es precisamente esto, que la misma capacidad de observación que se hace presente en nosotros y que nos hace parte del Todo-Uno, también presente en aquel que es observado por nosotros, nos liga con aquel y a aquel con nosotros.

A medida que esta cualidad Divina crece, a medida que la capacidad de observar se expresa más clara y se expande, nos hacemos uno con el Ser, con el único Ser que existe que es El Que Es, el Todo-Uno. A medida que nos unificamos con el Todo-Uno lo hacemos con todo lo que compone al Todo-Uno, es decir, nos unificamos con todo. Y así, vamos expandiendo la consciencia de todo lo que existe, de todo lo que Es. Vamos reconociendo a la Creación en todas sus particularidades. Ciegos, son aquellos en quienes esta capacidad de observar no se ha hecho presente aún. Estos viven en “tinieblas”, a ciegas. Son observados, pero no pueden ver.

Del mismo modo que sucede con respecto a la capacidad de observar, la capacidad de ejercer una voluntad tampoco es una capacidad aislada de la capacidad de Omnipotencia del Creador, sino que ambas son la misma capacidad pues, si acaso suponemos que son capacidades separadas, entonces, estaríamos determinando que existe la posibilidad del des ligamiento de la intención original, lo cual concluiría en la des naturalización de lo creado, apartando a la creación de la voluntad de su creador y, por ello, de su razón de ser como ya hemos explicado.

Pero claro que no es una capacidad desligada de la capacidad única de Omnipotencia, sino que es la presencia de esa capacidad en lo creado, confiriéndole a lo creado, al ser-humano en este caso, una cualidad Divina que le confiere pertenencia a un nuevo estado de naturaleza, al estado de naturaleza Divina. Cuando el sujeto despierta en consciencia comienza a expresar también esta cualidad de omnipotencia, cualidad que le confiere la facultad de manifestar su voluntad a través de una intención, intención que es el intento de hacer realidad manifiesta una idea que el sujeto crea en su mente, en la mente del Observador Presente.

Del mismo modo que en el caso del bebé gestándose en el vientre de su madre, el cual, luego del primer tercio de vida en el que se comporta como un órgano de ese cuerpo comienza a desarrollar las cualidades que le permitirán existir más allá del cuerpo de su madre; así también el ser-humano, luego del primer tercio de vida encarnado y siempre que  corresponda con esta encarnación despertar en consciencia, comenzará a desarrollar las cualidades que le permitirán existir en el otro estado de naturaleza, la Naturaleza Divina.

El desarrollo de estas cualidades se expresa a una velocidad de manifestación en correspondencia con los ciclos de la existencia de la realidad particular manifestada en la cual el ser-humano existe. Estas cualidades, de Observador Presente y la capacidad de manifestar la idea que surge de la observación se hacen presentes a partir del despertar de consciencia en su mínima expresión y van expandiéndose a medida que el sujeto ejerce estas cualidades y así las hace crecer.

Al final de la vida encarnada, en el momento de la muerte y tal cual sucede en el momento del parto, si el sujeto ha desarrollado estas cualidades de manera suficiente como para existir en la nueva realidad, entonces la vida del sujeto continúa en ese nuevo estado de naturaleza, pero, si no es así, entonces es necesario continuar este desarrollo a través de las reencarnaciones.

​El ser-humano es creación y si bien contiene y expresa las cualidades que son propias de su Creador, cualidades que componen lo que llamamos Naturaleza Divina; el ser-humano es la expresión parcial y circunstancial de una intención que aún no ha alcanzado su destino final. Es decir, somos una creación incompleta que es dirigida en el sentido de su propósito mediante estas dos cualidades que son expresión también de nuestro Creador y único creador de todo lo que existe. Y, al mismo tiempo que estas cualidades Divinas presentes en nosotros dirigen nuestro desarrollo en el sentido del Propósito, que es la Voluntad del Creador, ejercitamos estas cualidades y las expandimos en nosotros.

​El ser-humano tiene la noción del presente pero no es omnipresente en todas sus creaciones ni en sí mismo, sino que es ésta una expresión condicionada de la capacidad de Omnipresencia de su Creador, Dios. El ser-humano tiene voluntad e intención y la capacidad de manifestarla, de hacer realidad sus ideas, pero esta capacidad también está condicionada. Ambas capacidades irán expandiéndose conforme el ser-humano se aproxime al final de su Camino y cumpla así su destino y propósito, su razón de ser.

Pero, mientras estemos en tránsito hacia nuestro destino final, mientras estemos sujetos a esta realidad de tiempo y espacio, estaremos incompletos y en transformación; y esto es lo que produce lo que conocemos como: carencia. La carencia es la falta de lo que nos falta para cumplir nuestro destino y propósito, el que impone la naturaleza de la cual somos expresión. Existe una “carencia original” que es la falta de todo lo que nos falta para cumplir la razón de nuestra existencia, la falta de todo lo que nos falta para ser aquello que debemos ser según lo que nuestro Creador ha decidido y espera que seamos.

​Esta carencia original se expresa en cada estado de realidad particular a modo de necesidades que dan sentido y dirección a nuestro comportamiento. La carencia es parte de nuestra naturaleza. Está en nuestra naturaleza todo lo que debemos ser y hacer para completar el Camino hasta su fin, así como en la semilla del árbol está todo lo que ésta necesita saber para transformarse en un árbol cumpliendo así su razón de ser. De la misma naturaleza surge, entonces, el Propósito y lo que nos conduce hacia él, es decir, la necesidad que da sentido y dirección al comportamiento.

​La necesidad nos conduce hacia el propósito, por ello, la necesidad es la manera en la que la naturaleza nos dice hacia dónde ir y qué hacer. La necesidad nos pone en resonancia con lo necesario, con lo que satisface la necesidad. Así como el hambre nos liga con el alimento y cuando tenemos hambre cualquier alimento hace resonancia en nosotros, llamará nuestra atención y captará nuestro interés. De esta misma manera, quienes sienten la necesidad de saber más acerca de sí mismos, de su naturaleza y de su destino y Propósito, del sentido de la vida más allá de lo cotidiano y de lo comúnmente aceptado por todos, a estos, su naturaleza les dice que es tiempo de dar un paso hacia adelante, en el sentido de su razón de ser. Esta hambre o sed de conocimiento pone al sujeto en resonancia con el saber y con los Maestros, del mismo modo que el hambre te pone en resonancia con el alimento.

Pero somos dos naturalezas encontradas en una misma creación, por ende, experimentamos carencias de distinta naturaleza; por un lado, vivimos sujetos a la necesidad que nos impone la naturaleza terrenal animal humana, la cual nos indica el sentido y dirección que debemos dar a nuestro comportamiento para estar en cumplimiento de sus demandas y ganarnos así el derecho a la existencia. Pero, por otro lado, estamos también sujetos a la carencia original, a la falta de todo lo que nos falta para cumplir nuestro destino y misión final, para completar el Camino.

La necesidad impuesta por la naturaleza terrenal nos induce un comportamiento animal, común al de todos los demás animales sujetos al imperio de la misma naturaleza, esto es, supervivencia, reproducción y jerarquía o, simplemente, la necesidad de conservar la vida. La naturaleza terrenal, a través de su mecanismo de funcionamiento, elaborará juicios en el sentido de su interés y aplicará acciones en correspondencia con el juicio. El juicio que el mecanismo realiza surge de la percepción que el sujeto tiene y la cual consigue a través de los sentidos físicos. El mecanismo de funcionamiento juzgará entre bueno o malo, entre amigo o enemigo, entre oportunidad y amenaza y aplicará las respuestas correspondientes a ello.

En cambio, la necesidad impuesta por la naturaleza Divina actúa de otra manera, de una manera y con una percepción expandida, además, por la presencia de la capacidad de observar, la cual nos confiere la noción de existencia y por la capacidad de manifestar una idea que ya no surge plena de la naturaleza terrenal. Entonces y a medida que expandimos esa percepción gracias a la presencia cada vez más anclada en nosotros del Observador Presente, vemos menos separación y más ligamento entre nosotros y todo lo que existe y, por ello, nuestros juicios, las ideas que construimos, son cada vez más cooperativas en vez de ser competitivas como lo son los juicios que surgen de la naturaleza terrenal.

El conocimiento debe ser dado solo a quienes lo piden y a quienes lo buscan, tal cual busca alimento quien tiene dolor de estómago a causa del hambre; tal cual el ratón busca el queso y lo encuentra, así también, el hambriento de sabiduría buscará el saber y siguiendo su rastro encontrará al Maestro. Pues solo tendrá hambre de sabiduría quien está en oportunidad de recibir sabiduría, tal cual el cuerpo expresa el hambre cuando necesita el alimento.

​El ser-humano, criatura y co-creador, expresará la intención de su Creador, la cual compone a su naturaleza, de la cual éste no puede desligarse como ninguna creación puede desligarse de su propia naturaleza. La noción de sí mismo, del presente, del aquí y ahora y, además, la capacidad de construir voluntad y manifestarla tal cual su Creador lo hizo con él, es expresión también de la intención de su Creador y sirve, esta capacidad, al fin de cumplir la voluntad del Creador dirigiendo a la criatura hacia su destino y Propósito.

​El conflicto revela carencia. Cuando hay conflicto en la vida esto revela una necesidad insatisfecha y la incapacidad de satisfacer esa necesidad. Cuando la necesidad insatisfecha es el hambre, por ejemplo, el conflicto será a causa del hambre y se resuelve alimentándonos, siempre y cuando podamos hacerlo, tengamos con qué. Del mismo modo, cuando la necesidad es el saber, el conflicto que causa la falta de saber se resuelve con conocimiento. Es la naturaleza la que se manifiesta a través de las necesidades, indicándonos el sentido de la acción, el camino que debemos tomar. Entonces, debemos dejarnos guiar por la naturaleza, la cual es la expresión del Creador y la que tiene en sí misma el perfecto sentido de la oportunidad y la correspondencia.

​La capacidad de estar en el presente -o la capacidad de observar- y la capacidad de ejercer poder a partir de lo observado -de tomar decisiones y hacerlas realidad-; ambas capacidades están sujetas a la necesidad y le sirven así a la naturaleza dual del ser-humano. Estas capacidades Divinas, puestas al servicio de la naturaleza humana terrenal, darán sentido y dirección a nuestra existencia dando a cada naturaleza lo que reclama y en su justa medida.

Dado que estamos en tránsito hacia nuestro destino final, como hemos dicho ya, estaremos en carencia hasta tanto no completemos este Camino y será la carencia lo que dará sentido y dirección a nuestra acción para que a través de ella logremos satisfacer las necesidades que la naturaleza va expresando, hasta que por fin nos liberemos de toda carencia y esto será cuando alcancemos el estado de plenitud definitivo que es cuando cumplimos completa la intención de nuestro Creador.

​Todo lo creado se ajusta siempre a su naturaleza y expresa, a través de ella, la voluntad de su Creador. Por ello, es tan natural el que necesita como el que provee lo que el otro necesita pues ambos son expresión del mismo Creador y ambos cumplen la misma voluntad y componen así una unidad perfecta. Así como el macho y la hembra se necesitan para cumplir su destino de reproducción y ambos cumplen así una voluntad común, la de concebir nueva vida y reproducir la especie; así también todo lo creado se liga y se relaciona con el fin de expresar la voluntad del único Creador.

​Dado que la naturaleza de las cosas surge de la intención del Creador de las cosas y dado que existe un solo Creador, la naturaleza de las cosas cumple y sirve a la misma y única voluntad, por ende, todas las cosas están ligadas, aunque se manifiesten de manera separada. Entonces, la esencia de las cosas es la misma pues surge de la misma intención y del mismo Creador, por ello, no existe verdadera separación entre lo que se manifiesta separado, como puede ser la separación física de las cosas.

​Pero, cuando la capacidad de observar y de tomar decisiones a partir de lo observado está sujeta a la naturaleza de lo físico, entonces actuamos de manera separatista y sentimos mucho más intensa la carencia, padecemos la falta. Pues esto es lógico y está bien que así sea aunque la expresión física de la intención del Creador sea manifestación separada de otras manifestaciones, no lo es en cuanto al rol que esta manifestación física cumple en cuanto al Propósito Mayor. Digámoslo así, si un músico, miembro de una gran orquesta, toca su instrumento sin considerar al director de la orquesta y a los otros músicos, es decir, no oye la música que tocan los demás músicos, sino que toca su instrumento de manera separada del resto, en des armonía, entonces, generará disonancia, desequilibrio, carencia…

​Cuando las capacidades Divinas están sujetas e identificadas con la naturaleza de lo físico, éstas actúan en el modo de carencia y es la necesidad la que determina el sentido y la dirección de la acción pero, cuando estas capacidades se expanden y consideran no solo lo físico sino la intención detrás de lo físico, y que da sentido a la existencia física; entonces, ya no es necesaria la experimentación de carencia para dar sentido y dirección al movimiento sino que al reconocer la existencia del Creador y su intención (su Plan), esto confiere al individuo la capacidad de moverse en el sentido de su destino y misión sin necesidad de persuasión alguna.

Cuando actuamos de esta manera, conscientes de nuestro Propósito y por lo cual no necesitamos que la naturaleza nos guíe mediante la persuasión, sino que lo hacemos de manera voluntaria -consciente- en el sentido de nuestro destino y razón de ser, evitamos así los traumas que produce la necesidad insatisfecha para quien hace lo que debe hacer solo cuando la naturaleza se lo demanda a la fuerza, y evitamos así el conflicto que suscita la existencia cuando conocemos la necesidad en su lado negativo, “nos alimentamos recién cuando nos duele el estómago”. Pero, si te alimentas solo cuando el estómago duele, tendrás una relación negativa con la existencia, relación en la cual el dolor y la urgencia serán el patrón de comportamiento habitual; pero, si acaso te alimentas regularmente y bien, y sin necesidad de llegar al dolor de estómago y a la urgencia, entonces, tu relación con la existencia será agradable.

​Cuando hagas lo correcto, lo que corresponde hacer según tu naturaleza, sin necesidad de que la naturaleza te lo demande, entonces, prescindirás de la naturaleza y serás plena expresión de la voluntad del Creador, serás tú el creador de tu naturaleza y no será tu naturaleza la que te cree a ti.

Tu naturaleza será la Naturaleza Divina. Serás entonces plena expresión de la Divinidad y ya no estarás sujeto al condicionamiento de la naturaleza de lo manifestado en separación, de lo material, sino que serás expresión pura de la idea, serás la idea viva, el Verbo Vivo.

​Dijimos que estamos en tránsito, que somos la intención nacida en el Origen que busca su destino para poner fin a este movimiento y para liberarse así del estado de carencia original. Intención que en su trayectoria va adoptando las distintas naturalezas correspondientes a cada estado particular de expresión de la voluntad original. Esa intención es impulsada por el “soplo original” y nada puede detenerla. Por ello, la necesidad que expresa cada naturaleza es ineludible. Pero, entonces, ¿cómo pasamos de un estado de naturaleza sujeto a la carencia en trauma y urgencias, al estado de naturaleza Divina?

​Como decía en los párrafos anteriores, cuando la capacidad de observar y la de tomar decisiones está sujeta plenamente a la naturaleza de lo manifestado en separación, es decir a la materia, entonces, estaremos condicionados por un mecanismo que nos impulsa a través de la persuasión, del miedo, del dolor y del placer. Cuando estamos sujetos a ese estado somos ciegos para ver lo esencial, para ver y comprender el Propósito de nuestra existencia y para reconocer al Creador y a su intención.

También he dicho que ninguna creación puede desligarse de su naturaleza y quedarse sin naturaleza pues, en ese caso, dejaría de existir. Entonces, para desligarnos de la naturaleza de lo manifestado en separación, de lo físico y de su mecanismo, debemos primero ligar a otro estado de naturaleza, a la Divina. Y solo cuando hayamos ligado a la naturaleza Divina, solo allí podremos desligarnos de la naturaleza de lo físico, del animal humano.

​¿Cómo ligar con la naturaleza Divina? Dijimos que la necesidad es la expresión de la naturaleza, de todas las naturalezas incluida la Divina. La necesidad de la Naturaleza Divina podemos decir que es la de Ser plena y completa expresión de la intención de Ser. La intención original, emanada de la mente del Creador, adopta distintas naturalezas en su expresión, pero las naturalezas no conocen la intención, sino que solo expresan una particularidad de ella. Ser implica el reconocimiento de la Intención, Ser la Intención y no solamente la expresión inconsciente de ella. El reconocimiento de la intención requiere, antes de ello, la aceptación de esta idea, de que somos la intención, además de la expresión inconsciente de una intención.

La capacidad de observarnos, de estar presentes en el aquí y ahora; y la capacidad de tomar decisiones, de ejercer poder a partir de lo observado, todo ello son cualidades del Creador, las cuales nos mantienen ligados a él y hacen que el Creador y nosotros seamos uno, el mismo. Por ello, ejercitar y expandir estas cualidades es la manera, es el Camino para expandir, en nosotros, la Naturaleza Divina y atenuar el imperio de la naturaleza de lo físico, del mecanismo animal, el cual nos mantiene sujetos a la insatisfacción y a las urgencias.

Por supuesto, no es un proceso sencillo ni fácil. Este es un proceso similar al que ocurre en la concepción de la vida dentro del vientre de la madre y el parto por el que todo bebé debe pasar para continuar en el sentido de su destino. Desligarnos de la naturaleza de lo manifestado, de lo físico y de su mecanismo de funcionamiento es similar al proceso de gestación del bebé dentro de su madre. Para ello, debemos desarrollar ciertas cualidades estando aún sujetos al mecanismo que no nos servirán para resolver las necesidades que impone la naturaleza humana pero que nos darán el ligamento con la siguiente realidad, en nuestro caso, la Naturaleza Divina.

​Entonces, así como el bebé desarrolla pulmones que no necesita, piernas que no usa estando aún dentro de su madre pero que si no los desarrolla allí adentro no tendrá posibilidad de cumplir su destino y misión, así también nosotros, mientras estamos sujetos a la naturaleza de lo manifestado en separación, de lo físico y del mecanismo, debemos ir desarrollando las cualidades que son expresión de la Naturaleza Divina.

Autor: Nicolás Fernando Niglia,

Proyecto Arca 333

Visión Unificada, el retorno a la Gracia

La realidad la componemos todos… Es prácticamente imposible encontrar una realidad en la que tú seas el único actor y participante, y en la que nadie más tenga influencia sobre tu realidad. Y cada uno de los actores que dan vida a la realidad, actúan impulsados por su necesidad o por un deseo. En la búsqueda de sus objetivos individuales, los actores, que dan vida a la realidad, chocan entre sí. Cada uno busca lo que necesita y lo que anhela sin considerar las necesidades y anhelos de los otros pues, que el otro se alimente no saciará mi hambre, por ello, la necesidad produce una mirada egocéntrica y es desde esa mirada desde la cual valoramos (juzgamos) la realidad y a los demás actores, a quienes veremos como una oportunidad para resolver nuestros problemas (aliados) o bien como a un adversario que debemos eludir o eliminar de la competencia.

La idea desde la cual tomamos nuestras decisiones a diario, lo cual da vida a la realidad, está condicionada por la necesidad y por la percepción, por lo que somos capaces de ver y de comprender. La idea (o juicio) desde donde decidimos se construye a parir de lo que somos capaces de reconocer en nosotros y más allá de nosotros. No consideramos lo que no existe y no existe, para nosotros, lo que no percibimos que es.

Una realidad en la cual sus actores no comparten la mirada, no ven lo mismo y no miran desde un mismo interés, es una realidad conflictiva, de competencia y beligerancia (de guerra), donde en realidad todos son adversarios de todos pues aún los aliados pueden dejar de serlo cuando ya no les convenga la alianza.

Es, por ello, imprescindible la construcción de una Visión Unificada en todos los actores de la realidad para que cese la lucha entre ellos, para que cada actor deje de sembrar derrotas en los demás actores para cosechar sus propias victorias.

La Visión Unificada nos permitirá conseguir victorias sin que al hacerlo sembremos derrotas en los demás actores, sino que nuestra victoria será también la victoria de todos, este es el Paradigma del Ganar Ganar!

Para lograr este objetivo debemos partir de una mirada compartida, debemos ser capaces de ver la realidad con los ojos que todos los actores de esa realidad la ven y, así, todos daremos forma a una IDEA COMPARTIDA que es la idea total que surge de la comunión de todas las ideas individuales…

Esto es posible! y no solo lo es, sino que es requerido hoy por el Cielo. Tenemos la obligación de dar este paso.

Proyecto Arca 333 es el Camino en este sentido, es la oportunidad para que des este gran paso hacia la expansión de la percepción, hacia la Visión Unificada.

Componer una visión unificada no implica renunciar a la visión singular sino todo lo contrario! pues cuanto más singular sea la visión de las actores, mas enriquecida será la visión unificada que surge de la comunión de todas esas visión. Imagina que cada visión es un color, entonces, la visión unificada es la imagen que se crea desde la combinación de todos esos colores…

Este es el primer paso en el ingreso a Proyecto Arca 333, componer la visión unificada de sus actores. Para ello recibirás material, totalmente gratuito, que te ayudará a expandir tu mirada, estimulará tu Pineal y los recuerdos que tienes almacenados en tu cuerpo holográfico.


Glosario

Idea: me refiero con “idea” a la realidad mental que construimos acerca de algo. Es una idea por ejemplo el viaje que haremos la próxima semana, entonces, mentalmente construimos el viaje, los sitios a los que iremos, etc. La IDEA es la representación mental y anticipada de una realidad que luego debe manifestarse en la realidad concreta.

Paradigma: un paradigma es la idea rectora, el modelo a seguir o instalar en determinada realidad.


 

ESPM anuncio

Romanticismo y Amor… otro falso paradigma.

La dependencia suscita la necesidad del control. Evitar la dependencia es fundamental para liberarnos de la necesidad de controlar pues, en realidad, la necesidad nos controla a nosotros, controla nuestros emociones, pensamientos y juicios.

El camino hacia la idea completa de nosotros mismos es un camino hacia la independencia, hacia la libertad. Se trata, entonces, de ir liberándonos precisamente de todo lo renunciable.

Para lo cual debemos ser cada uno el fundamento y respaldo de cada uno. No se trata de aislarnos sino de basar las relaciones no en un vínculo de dependencia sino más bien en una idea que considere la independencia de aquello que hoy necesitamos.

Por ejemplo, saber que todo tiene un final, que todo termina, como dice una conocida canción argentina, es fundamental para dar a la relación y a la circunstancia el carácter de transitoria que verdaderamente tiene y que le corresponde por naturaleza.

Construir una identidad en base a una cantidad de cuestiones y circunstancias debilita a esa identidad que hemos creado y que somos mientras vivamos fundados en ella pues, solo con que una de esas circunstancias en las que basamos la idea del YO cambie o desaparezca, será suficiente para que la identidad que hemos creado tambalee y por fin se derrumbe con el trauma que ello trae como consecuencia.

Pero si, en cambio, consideramos que todo lo que crearemos en esta vida es circunstancial, es decir, transitorio, y nos involucramos con esta idea y basamos la idea en esta característica, entonces, cuando alguno de los factores en los que se sostiene la idea del YO cambie esto no producirá cambio radical en el Yo sino solo un movimiento.

Un error que solemos cometer en la pareja, por ejemplo, es renunciar a la idea del Yo individual, asumiendo esta actitud como un acto de amor, cuando en realidad es todo lo contrario pues, nos condena a la dependencia de otro y la dependencia, como he dicho, trae aparejado como consecuencia natural la necesidad de control de aquello de lo que depende, en este caso, la necesidad de controlar al otro pues cuando baso mi identidad, mi idea del YO, en un estado que necesita al otro, como es el caso de este tipo de parejas, entonces, sin el otro no soy, y esto surte efecto de muerte y dado que por mecanismo rechazamos la muerte haremos todo para evitar que el otro se salga de control, pues sin el otro… no soy…

Debemos protegernos a nosotros mismos de este tipo de errores tan comunes y que son disfrazados y confundidos por amor y por romanticismo, son la trampa, precisamente, que llevaba a los románticos al suicidio… pues no podían controlar la realidad del otro ni al otro y por ende, en la decepción profunda y en la desilusión su identidad perdía sostén y se hacia insoportable su existencia encontrando en el suicido la salida a tanto dolor de no ser…

Vivimos en un mundo cuyo juicio esta condicionado por el interés que le impone la necesidad… por el juego del control que suscita la dependencia…Debemos ser muy precavidos para no enredarnos más de lo inevitable en las redes del mecanismo humano.

Amar es primero y ante todo completarse a uno mismo en uno mismo, constituir la unidad interior del Ser, entre todas las identidades que existen en uno mismo para que todos los que fuimos, somos y seremos estén en perfecta armonía. Amar es integrar en uno solo a todos los que hemos creado, al hijo, al hermano, al amigo, al profesional, al padre, al amante, al marido, al honesto, al mentiroso, al serio y al informal, a todos los que hemos sido y somos sin exclusión.

Cuando amamos al mentiroso que hay en nosotros, amaremos al mentiroso más allá de nosotros pues comprenderemos sus razones para mentir así como hemos comprendido las nuestras y por eso hemos sido capaces de aceptar esa identidad nuestra en vez de rechazarla y ocultarla en la sombra…

arraigo

No busques más factores en los cuales fundar tu idea del YO, tu identidad, fúndase solo en ti, sé tu el sostén y cimiento de tu identidad… acaso, construirías un castillo sobre tierras que no son propias y que pueden ser reclamadas pro su dueño o, en tal caso, construirías tu Castillo sobre suelo propio que nadie ni nada pueda reclamar?

Y, recuerda, el control y la necesidad de control excluye al amor… el amor es incondicionalidad, por ello, siempre que haya condicionamiento para la aceptación del otro y de uno mismo, no habrá amor…

Saludos,
Nicolás Fernando Niglia Verdino

¿Se puede ser Feliz?

psicologa-palma-2

¿Por qué sufrimos?

Para comprender la razón del sufrimiento debemos comprender el sentido que el sufrimiento tiene y el propósito que cumple este mecanismo programado deliberadamente en el animal. Resulta que la vida animal en este planeta, dentro de la cual estamos incluidos los seres humanos por supuesto, está gobernada y regida por un mecanismo que llamamos: instinto. El instinto es la expresión de la voluntad de alguien que no es el sujeto que está sometido al instinto, sino quien programó el instinto que determina el comportamiento del sujeto. Los animales expresamos una voluntad que no surge de nosotros sino que la reproducimos en el comportamiento cotidiano del cual surge una identidad, que llamamos Ego.

Toda creación expresa una voluntad que no le es propia sino de quién creo lo creado. Todo lo creado es expresión de un propósito que no surge de lo creado sino que lo creado surge como consecuencia del propósito. Por ello, toda criatura que no expresa su propósito, no tiene existencia, no tiene lugar ni razón de ser…

Quien programó el instinto, esa consciencia que determina lo que los animales hacemos a diario, espera de nosotros obediencia pues, de lo contrario, se rompería el equilibrio de la vida animal en el planeta y éste desequilibraría además al resto de los sistemas de vida y, así, el planeta incumpliría su propósito de expresar un sistema de vida tal cual el que expresa. El planeta también es creación y por ende expresa una voluntad, un propósito al cual debe ajustarse para existir.

Para asegurarse que todos los animales seamos obedientes, quien programo el instinto, la consciencia del planeta, instalo una serie de mecanismos que nos persuaden ante la desobediencia. Estos mecanismos van creciendo en intensidad persuasiva conforme crece o se intensifica nuestra desobediencia de lo que el instinto demanda.  Así es que comienza con lo que llamamos miedo, luego culpa, luego sube su intensidad a lo que llamamos dolor, luego al sufrimiento y luego, y por último y si acaso no hemos acatado, entonces seremos quitados de la escena a través de la muerte. Son estos los pasos que sigue el mecanismo persuasivo que se activa ante la desobediencia de la demanda del instinto.

Pero no es solamente el instinto el que demanda y espera de nosotros un comportamiento. Nuestra familia y la sociedad nos educan, nos forman, y esperan de nosotros un comportamiento determinado. Esta formación se agrega a la demanda del instinto (inconsciente) en forma de un instinto agregado o inconsciente agregado el cual llamamos subconsciente.

Es decir, estamos sujetos a cumplir no solo la IDEA original que el Planeta tiene para nosotros, su expectativa, sino que además estamos sujetos a la IDEA que nuestra familia tiene para nosotros y a la IDEA que la sociedad a la que pertenecemos tiene para nosotros.

Cuando incumplimos las expectativas de la naturaleza animal y/o las de nuestros padres y y/o las de la sociedad, entonces se activan estos mecanismos, el miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y por último la muerte/exclusión. En este último caso debo realizar la siguiente aclaración: no siempre la muerte significa la muerte del cuerpo, sino que puede serla muerte de la identidad, es decir, desaparecemos de una ciudad, nos salimos de la estructura social de la familia, nos mudamos a otro país, de esa manera “morimos” a una identidad pues al no encajar en ella, al no cumplir sus expectativas perdemos derecho a la existencia allí.

¿Por qué nos deprimimos?

Cuando el incumplimiento de estas expectativas no es voluntario, es decir, cuando no surge como consecuencia de una decisión voluntaria y vocacional sino que simplemente no somos capaces de cumplir dichas expectativas y renunciamos a lograrlo por sentirnos incapaces, entonces caemos en depresión pues sentimos pérdida de mérito, pérdida del derecho a existir, a ser. Nos sentimos incapaces de cumplir la IDEA original que nos cabe como criaturas y por ello sentimos la pérdida de sentido y razón de existir.

En cambio, cuando el incumplimiento de las expectativas del instinto y/o de nuestra familia y de la sociedad es como consecuencia de una decisión vocacional, si bien se activarán los mecanismos del miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y la muerte/exclusión, éstos no serán determinantes ni tendrán la intensidad que en el caso anterior pues la misma razón por la cual hemos incumplido dichas expectativas, la vocación, nos salva, nos da el estímulo suficiente para neutralizar esos mecanismos de persuasión.

Entonces, ¿por qué caemos en depresión? Porque nos sentimos incapaces de cumplir las expectativas de la Vida de la Familia y de la Sociedad; pero, fundamentalmente porque no estamos ejerciendo una voluntad singular, propia y soberana del sujeto, sino que quedamos atrapados en un vacío, nos hemos detenido, estancado.  Pero esto es bueno! pues no lo logramos, incumplimos,  porque ello no sirve a nuestro propósito de nacer como creadores, no sirve a la transformación de la criatura en creador.

Este es el sentido de la frase de Jesús: “renuncia a la vida y hallarás la Vida”… renuncia a la vida que te propone el instinto y la sociedad y hallarás TU VIDA, la vida del Ser que eres y que es la razón de tu existencia. Renunciar a la vida no significa que te crucifiquen, sino que debes aceptar la muerte de la identidad social, de hijo y de la identidad que tú mismo habías asumido de ti mismo, claro! Es una muerte y se siente como tal.

Entonces, ¿qué es lo que neutraliza los mecanismos persuasivos del instinto como el miedo, la culpa, el dolor, el sufrimiento y la muerte? Lo neutraliza una razón que tenga la misma intensidad y significado que aquello que esos mecanismos vienen a defender, es decir, la vida. Aquello por lo que estás dispuesto a dar tu vida, a dar tu tiempo y tu dedicación, aquello en lo que decides ser y realizarte aquello a lo que no puedes renunciar pues sería como renunciar a ti mismo… eso, esa vocación, ese propósito nos da el poder y la razón y el sentido a todo lo que nos pasa como consecuencia de ello mismo… es este un acto de verdadero amor.

Algunos filósofos definían la felicidad como la ausencia de angustia, siguiendo este razonamiento sencillo pero suficiente, podemos decir que la felicidad la trae el cumplimiento de las expectativas de la vida, expresadas a través del instinto y de las expectativas de la familia y de la sociedad, expresadas a través de la educación y las costumbres. Es decir que la felicidad es el premio que la vida, la familia y la sociedad nos dan cuando obedecemos sus expectativas.

Sin embargo, se postula otro camino para llegar a la felicidad o a la ausencia de angustia, este otro camino sugiere la indiferencia a las expectativas del instinto, de la familia y de la sociedad. Este camino nos induce a un estado de insensibilidad hacia la vida y hacia el otro. Entonces, la felicidad en este caso deviene por la ausencia de angustia pues al no sentir la demanda que las expectativas significan para quien las acepta, sencillamente no habrá incumplimiento, no habrá deuda.

Pero, realmente, ¿podemos ser indiferentes a la demanda del instinto, podemos vivir realmente sin ocuparnos de sobrevivir, sin sexo, sin relación con los demás y con el mundo? Claro que no.  Es una empresa destinada al fracasado así como ha fracasado, por ejemplo el celibato en los curas.

La felicidad que propone la vida, en este nivel de realidad o dimensión, es una felicidad consecuente del cumplimiento de las expectativas que la vida (el instinto), la familia y la sociedad tiene sobre nosotros, de lo que ellos esperan de nosotros para darnos lugar y reconocimiento y todo lo que necesitamos de los demás para vivir y para cumplir las demandas del instinto. Necesitamos una mujer, los hombres, para cumplir nuestra obligación de reproductores por ejemplo.

¿Existe otra felicidad? Pues si existiera otra felicidad no sería aquella que surge como consecuencia de la ausencia de la angustia, es decir, de la ausencia de incumplimiento de las obligaciones sino la que nos libera del deber de cumplir. Si acaso no tuviéramos obligaciones que cumplir sino solo Ser, no habría incumplimiento pues siempre que expresamos lo que somos, pues dado que somos lo que expresamos, en ese caso estaríamos siempre en perfecto cumplimiento. Entonces, ¿se puede alcanzar este estado de felicidad?  Sí, pero para ello deberíamos estar plenamente comprometidos con lo que somos, con el Ser en cada uno, y ejercer solamente las cualidades singulares que determinan y caracterizan a nuestro Ser sin importarnos otras obligaciones que no sean éstas. Este es el sentido de la renuncia, del desapego.

Para alcanzar aquel estado de felicidad o plenitud, debemos antes conseguir libertad, es decir, debemos desafectarnos de la obligación impuesta por una voluntad que no surge de nuestra voluntad, como es la voluntad que expresamos cuando vivimos para cumplir las expectativas del instinto, de la familia y de la sociedad.

Esto que digo no entraña oposición al instinto o a la vida, no implica oponernos o entrar en antagonía con la educación y con la familia y con la sociedad, no debemos combatir a nadie, sino solo Ser. Se trata dar a tu vida un sentido en pleno compromiso con tu vocación, con tu destino singular y propósito específico, para lo cual tienes las cualidades específicas que necesitas. No se trata de dejar de alimentar al cuerpo o de dejar de tener sexo, se trata de hacer todo eso siempre y cuando hacerlo no implique condicionamiento para lo verdaderamente importante. No se trata de olvidar a tus padres o de rechazarlos, se trata de amarlos y comprender sus razones, comprender que en ellos priman los mecanismos del instinto, de su familia y de la sociedad, los que en ti no están teniendo efecto pero sí en ellos, por ello debes ser indulgente con tu familia y con la sociedad pero sin salirte ni un centímetro de tu rumbo.

En fin, si no amas, si no abrazas lo que eres y si no ejerces tu Don, tu vocación y tu propósito incondicionalmente, entonces, los mecanismos del instinto y las expectativas de tu familia y de la sociedad te oprimirán y te deprimirán, te quitarán poder y razón.

Saludos,

Nicolás Fernando Niglia Verdino